sábado, 25 de mayo de 2013

Las seis esposas de Enrique VIII -Antonia Fraser



En esta ocasión quiero hacer un artículo especial al libro de Antonia Fraser, Las seis esposas de Enrique VIII, que de seguro muchos ya se habrán deleitado con su contenido. Hay libros de ficción histórica cuyos autores reflejan la personalidad de estas mujeres según su perspectiva, pero en este libro, Antonia Fraser nos relata la historia de las seis esposas tal como sucedió. 

Aquí les dejo una parte del epílogo del libro:

Resulta tentador considerar a las seis esposas de Enrique VIII como estereotipos femeninos. Así Catalina de Aragón se convierte en "la esposa traicionada", Ana Bolena es "la tentadora", Jane Seymour "la buena mujer", Ana de Cleves "la hermana fea", Catalina Howard "la muchacha mala"; finalmente, Catalina Parr es "la figura materna"...Hay cierta verdad, por supuesto, en esas descripciones evocativas, pero todas ignoran la complejidad y la variedad en el carácter individual. Cada una a su modo y por razones distintas, casi todas esas mujeres fueron víctimas, pero no victimas voluntarias. Por el contrario, demostraron una fuerza notable y también mucha inteligencia en una época en que su sexo tradicionalmente poseía poco de ambas virtudes. 

Catalina de Aragón, Ana Bolena y Catalina Parr poseían verdadera capacidad intelectual, aunque sus oportunidades para educarse fueron distintas; de hecho, que Catalina de Aragón fuera la más inteligente, seguida por Ana Bolena y en último lugar Catalina Parr, es un reflejo fiel de esas oportunidades. Ni Jane Seymour ni Ana de Cleves eran estúpidas, según aquellos que las observaban y daban informes de ambas. La pobre Catalina Howard, cuyo único documento manuscrito que se conserva es una ilícita carta de amor a Thomas Culpeper, es, por supuesto, la excepción a la norma, aunque se debería recordar que la capacidad de garrapatear sus propias palabras de amor pone a Catalina por delante de muchas de sus coetáneas. 

La fuerza de esas mujeres pesó en el desarrollo de su historia. Se le da mucha importancia al vigor (u obstinación) de Catalina de Aragón en no concederle el divorcio al marido; pero Ana Bolena, "la dama" o "la concubina" o más crudamente "la puta de ojos saltones del rey", también demostró estar hecha de acero. Ana Bolena un es personaje cuya independencia de mente y de conducta, como mujer, la convierten en curiosamente moderna.

Si Jane Seymour fue la herramienta de los enemigos de la concubina, o una brillante joven que vio la oportunidad para su familia y la tomo, o está en algún punto intermedio, de cualquier modo su comportamiento durante esos cargados meses de 1536 fue un modelo de discreta sabiduría.

En cuanto a Ana de Cleves, es hora de rescatarla del cruel apodo de "la yegua de Flandes" que Enrique VIII nunca le puso realmente. En su conducta durante su matrimonio asombrosamente breve y los muchos años de confusión en una tierra extraña que siguieron, hubo un toque de dignidad; merece simpatía, no escarnio.

Se ha remarcado que Catalina Parr distaba de tener un carácter pasivo. Su conducta como reina, sea promoviendo las causas religiosas en las que creía o salvándose de esa mancha fatal de herejía, fue más vivaz que sumisa. Después de la muerte del rey, la pasión la guió.

Les recomiendo mucho este libro, es una excelente fuente de información acerca de las seis esposas de Enrique VIII. Y claro, lo que Antonia Fraser pretende es revelar a las mujeres que ocultan los estereotipos. Catalina de Aragón no era completamente la esposa obediente que se doblegaba a los deseos del marido, de haber sido así, no habría puesto obstáculos en la anulación de su matrimonio. Tampoco Ana Bolena era la "puta perversa" que todos pensaban, así como Jane Seymour no era del todo la mujer virtuosa y desinteresada. 

jueves, 23 de mayo de 2013

Reseña: El secreto de los Tudor de C.W Gortner



Verano de 1553: Brendan Prescott, un huérfano criado en la casa de la poderosa familia Dudley, es llevado a la corte y enviado en una misión secreta encomendada por la brillante y enigmática hermana del rey Eduardo VI, la princesa Isabel. 
Pero pronto Brendan se ve obligado a trabajar como espía doble para el protector de Isabel, William Cecil, que a cambio le promete ayudarle a desenmarañar el secreto de su misterioso pasado.
Una oscura trama gira en torno a Isabel por esclarecer la verdad de la siniestra desaparición de su hermano, el rey Eduardo, gravemente enfermo. Con la única ayuda de un osado mozo de cuadra y de una audaz dama de honor, Brendan se sumerge en un despiadado juego de medias verdades, mentiras y asesinatos. 

Con toda la intriga y la pompa de la Inglaterra de los Tudor, El secreto de los Tudor recrea este mundo desde una perspectiva nueva, a través de la historia de un espía que se convierte en el protector de la futura reina de Inglaterra.


En lo personal, es un libro que recomiendo. En cada capítulo va aumentando la intriga y el misterio. El protagonista es un expósito llamado Brendan Prescott, quien sirve a los Dudley. Prescott se ve envuelto en el peligroso ambiente cortesano, donde se granjea un trabajo como espía de William Cecil. Los personajes están bien definidos, sólo que el protagonista no me convence mucho en algunos capítulos. Una clara diferencia entre este libro y otros ambientados en la misma época, es que no se limita a describir el esplendor de la corte y el lujo con el que viven los nobles. Nos aporta una imagen más real de la poca higiene de aquella época, la inmundicia de la ciudad, aristócratas malolientes, etc. 

Una ventaja de este libro es que no posee un lenguaje rebuscado, más bien es fácil de leer. Se nos describe a una fascinante Isabel Tudor y una severa María Tudor, pero ambas rodeadas de misterio. Los poderosos Dudley son descritos como petulantes y muy seguros de su fortuna, de hecho, Robert Dudley se aleja mucho del héroe romántico que se ve en otras obras. Conocemos a la inofensiva Jane Grey, en contraste con su temible madre.  

Este libro lo calificaría con 9
De no ser por el protagonista, que de repente me parecía tedioso, sería 10. 

domingo, 19 de mayo de 2013

19 de mayo, 477 años desde la ejecución de Ana Bolena

Así es, hace 477 años una reina admirable fue ajusticiada por ordenes de su marido. Una dama que dio a luz a un gran monarca que, por azares del destino y para frustración de su padre, resulto ser una niña.




Antes de sentarse en el trono, fue la intelectual hija de un noble inglés. Se educo en las grandes cortes de Países Bajos y Francia. Fue la hermana de una joven que se metió en el lecho real. Tuvo un amorío con un aristócrata, del cual fue separada. Fue la mujer más glamorosa de la corte y después se convirtió en el objeto de atención del rey. Esta mujer fue conocida en toda Europa como "el escándalo de la Cristiandad", según Catalina de Aragón. Y con el tiempo, paso a ser la Reina de Inglaterra. 

Después de un auge esplendoroso donde destaco por ser la mujer que Enrique VIII más valoraba, toda su fortuna decayó y se transformo en la mujer más despreciada por el rey Enrique.  

Ella fue Ana Bolena, segunda esposa de Enrique VIII y madre de la reina Isabel I. 
Aquí les tengo unos artículos acerca de la funesta caída de esta reina tan incomprendida. 












Este día agradecemos a la reina Ana por ser un ejemplo de fortaleza y determinación. Una mujer que provoco un giro en la historia de Inglaterra y aunque después de su muerte el rey quiso desaparecer cualquier recuerdo de ella, jamás pudo deshacerse del mayor legado de su desafortunada esposa: Isabel Tudor. 


Un saludo a todos. 

sábado, 4 de mayo de 2013

El cabello de Catalina Parr



Catalina Parr fue la última de las seis esposas de Enrique VIII. Después de la muerte de Enrique en 1547, Catalina se casó con Thomas Seymour con quien tuvo una hija llamada Mary, la cual nació el 30 de agosto de 1548. Catalina murió el 5 de septiembre de 1548 en el castillo de Sudeley, probablemente por fiebre puerperal. La misma enfermedad que mató a la tercera esposa de Enrique, Jane Seymour. 

Este es un supuesto mechón de pelo de la reina Catalina. Por lo que aquí veo, debió haber tenido una cabellera preciosa. Es curioso que en muchos retratos su cabello se ve más oscuro.



viernes, 3 de mayo de 2013

El romance de Isabel Tudor con Thomas Seymour


Isabel Tudor

Tras la muerte de Enrique VIII, lady Isabel estuvo bajo el ala de la reina viuda. Uno de aquellos que ya apreciaban su atractivo era el esposo de su madrastra, Thomas Seymour. Bullicioso por naturaleza, consciente del efecto de sus encantos sobre las mujeres, pudo haberle parecido natural a Seymour dedicarse a los juegos sexuales con la joven protegida de su esposa. 


En Pentecostés de 1548 (mediados de mayo), cuando estalló la crisis, la reina Catalina estaba embarazada de casi seis meses; dada su condición, a Seymour pudo haberle parecido natural buscar diversión en otra parte. Pero si ésos eran los instintos naturales de Seymour, su razón debió haberlo contenido, la razón de un hombre con mucha experiencia en la corte, familiarizado con los dorados pasillos del poder Tudor. Para un soltero era bastante peligroso acercarse de esa manera a la segunda heredera en orden de sucesión al trono; para un casado no sólo era peligroso sino también un escándalo. 


Thomas Seymour

Pero Seymour tomó la costumbre de entrar en el dormitorio de la muchacha antes de que ella estuviera vestida por completo. Le daba unos golpecitos "en la espalda o en las nalgas familiarmente", le robaba besos e incluso se guardaba la llave de la habitación para que ella no pudiera escapar. Luego él mismo se presentaba con las piernas desnudas y vestido sólo con un corto camisón (bata). La servidora de Isabel, Katherine Ashley, contaba que el lord almirante descorría las cortinas de la cama de Isabel para saludarla de mañana mientras la muchacha se retraía (en actitud de modestia, de éxtasis, o una combinación de ambas, Isabel nunca lo reveló). En una ocasión, en Hanworth, participó Catalina con la "alegría y el buen pasatiempo" por los que había sido conocida durante su matrimonio con el rey Enrique: sostuvo a la muchacha mientras Seymour cortaba su traje negro en cien pedazos.  

Thomas Seymour y Elizabeth Tudor, escena de The Young Bess
Fue Catalina la que finalmente decidió que ya era suficiente y despidió a la muchacha. Isabel se marchó a Cheshunt, donde fue puesta al cuidado de sir Anthony Denny. Katherine Ashley dio como razón la angustia de la reina al encontrar a Isabel en brazos de Seymour, pero después retiró la historia. Dado que Catalina e Isabel siguieron luego en términos afectuosos, probablemente la reina obró tanto en interés de la reputación de su hijastra como por celos. 

Catalina Parr

La mujer más joven obviamente había recibido un sermón sobre el tema del decoro y, al considerarlo, había decidido que su madrastra tenía razón: "Me sentí muy abrumada por la pena al separarme de Vuestra Alteza, especialmente al dejaros con dudosa salud...Lo sopesé más profundamente cuando dijisteis que me advertiríais de todos los males de que os enterarais de mi, porque si Vuestra Alteza no tuviera una buena opinión de mí no me habríais ofrecido amistad de esa manera". 
La verdadera medida de la continuada devoción de Isabel al recuerdo de su madrastra se ve en su manejo de la fama de la reina Catalina durante su propio reinado. Se permitió que la reina Catalina fuera representada como una de las "reinas virtuosas" de la historia, con la reina Ester, santa Margarita de Escocia y la propia reina Isabel. La reina Isabel I no era conocida por favorecer al sexo femenino. Ninguna otra consorte de Enrique VIII fue honrada de esa manera.


Bibliografia                                                                                                      Fraser, Antonia: Las Seis Esposas de Enrique VIII, Ediciones B, Barcelona, 2007.

María Tudor (Parte III y última)


Ascenso al trono

María Tudor

Antes de que muriera Eduardo VI, John Dudley, el duque de Northumberland había convencido al joven y moribundo rey de que alterara la sucesión a favor de Jane. Se temía que Maria, siendo devota católica  revirtiera todas las reformas hechas. El 12 de mayo de 1552, hicieron que Jane contrajera matrimonio con Guilford Dudley, aunque Jane rehusó nombrarlo rey cuando fue proclamada reina. 

El 9 de julio 1553 fue trasladada a Syon House, donde encontró al Consejo, pero para su sorpresa estos se arrodillaron ante ella. El duque de Northumberland le informo que el rey había muerto y que había fijado su propia sucesión, para que la corona pasara a Jane. Dicen que Jane pudo haber anunciado que "la corona no era su derecho ni le agradaba" pero que después de que sus padres y John Dudley le recordaron que era su deber, ella finalmente dijo: "Si lo que se me ha dado es legalmente mio, que Su Divina Majestad me conceda el espíritu y la gracia para que pueda gobernar a tu gloria y servicio, y en beneficio del pueblo"

Jane Grey
Fue reina solo por 9 días  Maria Tudor era mas popular que Lady Grey, y fue destronada el 19 de julio. La rebelión protestante encabezada por Tomas Wyatt sello el destino de Jane, incluso cuando ella no estaba relacionada con la rebelión, Maria temía que Jane quisiera derrocarla y por eso, el 12 de febrero de 1554 fue ejecutada en la torre de Londres junto con su esposo Guilford. Tenia 16 años cuando murió.

El 19 de julio de 1553 el alcalde de Londres proclamo a Maria como reina. Las calles estaban concurridas de gente, las campanas de la iglesia sonaron, y en la noche se encendieron las hogueras.  Al principio de su reinado Maria ella actuó con lentitud con respecto a la religión  pero se iba a comprometer a arreglar ese asunto. 

Permitió que Eduardo, su hermano, fuera enterrado en la Abadia de Westminster con el servicio protestante que el hubiera querido, mientras ella asistía a una misa privada en su memoria. Su coronación fue el 1 de octubre de 1553 y el parlamento se reunió el 5 de ese mismo mes. Lo primero que hizo fue declarar la legalidad del matrimonio de sus padres. Maria quiso ser amable con su medio hermana, Elizabeth, pero desconfiaba de ella. Cuando Maria se decidió a casarse con Felipe de España, se desato la rebelión de Tomas Wyatt, ya que a los ingleses les disgustaba la idea de tener un rey extranjero. 


María y Elizabeth Tudor en su entrada a Londres

Maria creyó que Elizabeth estaba relacionada con tal rebelión por lo que fue hecha prisionera en la torre de Londres, pero su ejecución jamas tuvo lugar, pues aunque algunos miembros del séquito español lo recomendaban, la corte inglesa se negaba a mandar al patíbulo a una Tudor. Maria intento excluir a Elizabeth de la linea sucesoria, pero el parlamento no se lo permitió. Así que Maria no pudo evitar que Elizabeth la sucediera, pero intento convertirla al catolicismo, cosa que Elizabeth aparento, aunque en el fondo seguía siendo fervorosamente protestante.


Su reinado se caracteriza por las duras represiones contra los protestantes o todos aquellos que no abrazaran el catolicismo. Fue llamada "Bloody Mary", según algunos fue un apodo bien merecido, pero otros opinan lo contrario.


Matrimonio 

Felipe de España y María Tudor

Otro de los grandes problemas que tuvo Maria, fue al casarse con Felipe de España, causando gran disgusto en Inglaterra. Maria estaba mas que satisfecha con su prometido, ademas ella había declarado haberse enamorado de el con solo ver su retrato. Maria tenia 37 años de edad, mientras que Felipe era un joven de 26 años que accedió a casarse con ella solo por razones políticas y a regañadientes partió a Inglaterra llegando a decir que "partía para Inglaterra como el que parte para una cruzada".

Y no era raro que Felipe estuviera desganado en casarse con Maria, la cual estaba avejentada, carecía de atractivo y juventud y ya no tenía dentadura. Felipe llego a Inglaterra en julio de 1554. Y el 25 de julio se casaron en la catedral de Winchester.

En noviembre Maria creyó que estaba embarazada, lo cual la puso contenta. En abril de 1555 la pareja se mudo a Hampton Court con el fin de que Maria se retirara a sus habitaciones y esperara el nacimiento del futuro hijo. Hubo un falso rumor de que un príncipe había nacido el 30 de abril. 


No había señales de algún alumbramiento, pero la hinchazón en su vientre continuaba. Después  para el 21 de mayo la hinchazón en su vientre había desaparecido. Actualmente se cree que Maria pudo haber tenido amenorrea o cáncer de ovario.

Ahora el principal objetivo de Maria era tener un heredero varón  y así evitar que su medio hermana Elizabeth tuviera acceso al trono, pero su segundo y ultimo embarazo resulto ser falso. 


Muerte


 Ella estaba en el palacio de S.t James cuando falleció  A pesar de que su testamento recogía su voluntad de ser enterrada junto a su madre, finalmente fue enterrada en la Abadía de Westminster, que mas tarde compartiría con Elizabeth I.

 El 6 de noviembre, los consejeros fueron a visitarla a su habitación para que nombrara a Elizabeth como heredera. Maria tenia la esperanza de que Elizabeth mantuviera la religión católica en Inglaterra. Ella se desvanecía y quedaba inconsciente. Y cuando despertaba encontraba a sus damas llorando. En los ratos en que ella estuvo consciente, estuvo llorando largo rato y cuando le preguntaron si era por la ausencia de su marido, ella contesto que la ausencia de su marido era un motivo, pero que también lamentaba el haber perdido Calais, diciendo: "Cuando este muerta, se encontrara Calais sepultado en mi corazón". 

Maria Tudor murió el 17 de noviembre de 1558, en el palacio de S.t James. El día que murió  sus damas creyeron que se había quedado dormida, cuando en realidad aquel fue el ultimo sueño de su vida. Tenia 42 años.




María Tudor (Parte II)


Adolescencia


Los años adolescentes de María fueron muy tristes. Maria se traslado a Richmond y no se le permitió ver a su madre. Pero Catalina y Maria aun seguían comunicadas. En abril de 1533 Maria recibió dos recados: el primero anunciaba el matrimonio del rey con Ana Bolena y el segundo le ordenaba que dejara de escribir cartas a su madre. El 7 de septiembre, Ana Bolena dio a luz a una niña, Elizabeth.

Maria fue declarada bastarda, por lo que ya no ostentaría el titulo de princesa, y a partir de ese momento sería conocida como "Lady Maria". Sin embargo, Maria se mantuvo desafiante, lo cual enfureció al rey. Se le indico que debía empacar sus cosas para mudarse a Hatfield House, donde atendería a la princesa Elizabeth. 



Hatfield House

Cuando el duque de Norfolk le pregunto si no iría a presentar sus respetos ante la princesa, ella respondió que no conocía a ninguna otra princesa de Inglaterra, salvo ella misma. Se le dio la peor habitación de la casa, entrego sus joyas y todos sus sirvientes fueron despedidos. Maria fue puesta bajo la autoridad de Lady Shelton, que estaba autorizada para darle una paliza a Maria si esta era problemática. 

Un día que el rey Enrique fue a visitar a Elizabeth, se le ordeno a Maria que permaneciera en su habitación  En una ocasión logro salir a la torre, ya cuando Enrique se retiraba, este la vio, la saludo y después se fue.

Catalina de Aragon

A finales de 1535, Catalina enfermo y murió el 7 de enero de 1536. Su muerte solamente acelero la caída de la mujer que la había suplantado en el trono y en el lecho real. 
 En una ocasión, Ana dijo acerca de María, que "{ella}será la causa de mi muerte, a menos que me deshaga de ella primero", y hay evidencia de que pudo haber pensado en envenenar a María. Ana Bolena veía con malos ojos a María Tudor, y temía que ella pudiera amenazar la posición de Elizabeth. María nunca reconoció a Ana como reina, y Ana la llamaba "maldita bastarda". 

Enrique VIII estaba enamorado de Jane Seymour, una dama de compañía de la reina, por lo que buscaba deshacerse de Ana. En mayo de 1536, Ana Bolena fue arrestada y juzgada bajo los cargos de adulterio e incesto. El día antes de su ejecución, su matrimonio con el rey fue anulado y Elizabeth fue declarada bastarda. Sin embargo, Henry Fitzroy, el hijo bastardo del rey también había muerto. Ana Bolena fue ejecutada el 19 de mayo de 1536.

A pesar de la muerte de Ana Bolena, Maria todavía no estaba segura. El rey había mandado al duque de Norfolk y algunos miembros del consejo privado para exigir a María que firmara unos artículos donde renunciaba a la supremacía del papa y la declaración de que el matrimonio de sus padres era ilegal. Ella se negó a firmarlos viéndolo como una traición hacia su madre. 

Enrique ordeno su arresto y la envió a la Torre de Londres. Se le pidió a Maria por segunda vez que firmara los artículos y así, Maria firmo forzosamente aquellos artículos el 15 de junio de 1536. Ella le rogó al rey que la perdonara, y seis meses después regreso a la corte. Ella tenia 20 años, y hace 5 años que su padre no hablaba con ella.


María recupera el favor real

Supuesto retrato de María Tudor

El trato que la tercera esposa de Enrique le dispensaba a su hijastra María era especialmente sensible. Mucho antes de su matrimonio, se consideraba que Jane Seymour estaba "bien dispuesta" hacia la muchacha orgullosa y triste siete años menor que ella; dadas las dificultades de sus respectivas posiciones, puede haber crecido cierta amistad entre ambas. María era sumamente dependiente de la amistad femenina, despojada del contacto con su madre durante muchos años antes de la muerte de esta última. En corrección, sentido del deber y piedad, las dos jóvenes, Jane, la reina, y María, la ex princesa, eran bastante parecidas. 
Las cuentas reales dan testimonio de un continuo intercambio de regalos entre la reina Jane y "su más humilde y obediente hija y servidora". 

María era de estatura muy baja, como su madre, y, como la difunta reina Catalina, tenía esa extraña voz ronca que contrastaba con su pequeña estatura; pero no era rechoncha como había sido la reina Catalina en su juventud: se la consideraba "delgada y delicada". Pero María no era fea, sino "más que moderadamente bonita" según una descripción.

Jane Seymour, tercera esposa de Enrique

Tanto Elizabeth como María eran ilegítimas. Pero las posiciones relativas de ambas jóvenes en ese punto eran muy diferentes. Con la rehabilitación de María, la cuestión de su matrimonio naturalmente volvía a tener importancia. Dadas las grandes conexiones de María, se hablaba de que se la reconocería como presunta heredera de su padre hasta que llegara un hijo. Pero Elizabeth, sin lazos dignos de mención, por el momento sólo compartía la desgracia de su madre, ya que su posibilidad de casarse no podía considerarse una cuestión urgente. 

Jane fue muy amable con María. Le permitía sentarse a su lado en la mesa y que caminara a su lado, y no detrás de ella. Jane fue la única esposa que pudo darle un hijo varón a Enrique. El príncipe Eduardo nació el 12 de octubre de 1537. María tuvo el honor de actuar como madrina del príncipe  Desgraciadamente, 12 días después del nacimiento, Jane muere por fiebre puerperal. 


Durante su vida temprana, María fue comprometida en contadas ocasiones. Por ejemplo, con el Delfín de Francia, el emperador Carlos V, con el duque de Orleans y con el duque de Cleves. María nunca se casó durante el reinado de su padre, ya que Enrique siempre frustraba los planes de matrimonio, ya sea por la dote o por su temor a la influencia de un príncipe extranjero. 


Ana de Cleves

En 1540, Enrique se caso con Ana de Cleves para lograr una alianza con un principado alemán. Enrique envió al pintor Holbein para que pintara a Ana y a su hermana Amelia. Enrique escogió a Ana, pero cuando la vio por primera vez, quedo totalmente decepcionado del aspecto de su futura esposa. María fue una de las mujeres que recibió a Ana en su llegada a Inglaterra, y de inmediato se hicieron amigas. Ana de Cleves asistió a la coronación de María en 1553. 


Catalina Howard

Enrique se había enamorado de una de las damas de Ana de Cleves, la joven Catalina Howard. Ella era prima de Ana Bolena y sobrina del duque de Norfolk. María no se llevaba bien con Catalina. La nueva reina era unos cinco años más joven que su hijastra. María tuvo dificultades para darle a Catalina la reverencia que había tenido con las dos anteriores reinas. Debido a esto, Catalina despidió a dos de las doncellas de María. En Año Nuevo, María envió a Catalina envió un regalo, a lo cual, Catalina también le envió regalos. No hubo oportunidad de una reconciliación pues Catalina fue ejecutada en 1542 por adulterio. 





En 1543, Enrique se casa con su sexta esposa, Catalina Parr. Ella era educada y devota. Thomas Seymour (hermano de Jane Seymour) se sintió atraído por ella y le propuso matrimonio. Pero fue en ese entonces cuando Enrique se intereso en Catalina. La nueva reina miraba a su hijastra mayor más como una hermana, ya que era solo cuatro años mayor que María. Catalina se preocupaba por la salud de María y le enviaba medicamentos. Incluso le otorgaba dinero de su bolsillo. Catalina se intereso en unir a la familia del rey. La relación de Catalina con María se enfrió tras la muerte del rey Enrique y el apresurado matrimonio de la reina viuda con el hermano del lord protector, Thomas Seymour. 


Ana Bolena vs María Tudor


Catalina Howard vs María Tudor (en ingles)



Bibliografia
 Fraser, Antonia: Las Seis Esposas de Enrique VIII, Ediciones B, Barcelona, 2007.

Fuente: http://home.earthlink.net/~elisale/

María Tudor (Parte I)



Maria Tudor, mas tarde Maria I de Inglaterra, fue la hija mayor de Enrique VIII, siendo la única que sobrevivió entre los 6 hijos que tuvo con Catalina de Aragon, ya que todos nacieron muertos o terminaron en aborto natural. Conocida entre los protestantes como "Bloody Mary" un apodo que le dieron debido a la persecución de protestantes que hubo durante su reinado. 

El matrimonio de sus padres




Catalina, la hija de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, había llegado a Inglaterra a la edad de 15 años para casarse con el príncipe Arturo, el hermano mayor de Enrique Tudor (más tarde Enrique VIII). Meses después de la boda, Arturo murió dejando viuda a Catalina. La princesa viuda afirmo que el matrimonio no había sido consumado, hecho que fue certificado con una dispensa del Papa Julio II para que el matrimonio con Enrique fuera posible. A la muerte de Enrique VII, su hijo Enrique VIII prometió casarse con la viuda de su hermano tras su ascensión al trono. Se casaron pocos meses después y fueron coronados el 24 de junio en la Abadía de Westminster. 


Enrique era un joven alto y atlético y su esposa era pelirroja con ojos grises. Enrique era atento con ella, confiaba en su juicio y escuchaba sus opiniones. Compartían gustos intelectuales, así como el interés en la música y en la danza. Cuando el rey fue a una guerra contra Francia, dejo a Catalina como regente. 



Infancia


María a la edad de 9 años.

Maria nació en el palacio de Greenwich el 18 de febrero de 1516. Después de su bautizo, Maria fue enviada a vivir a su propia casa y era llevada a la corte en ocasiones especiales. Maria fue una niña sana en comparación con sus difuntos hermanos. Su madre dio a luz:
  • Un hijo varón (1510) murió tras el alumbramiento 
  • Enrique (1 de enero de 1511- murió 52 días después de nacer) príncipe de Gales y duque de Cornualles
  • Un aborto (1513)
  • Enrique (1514-murió un mes después  príncipe de Gales y duque de Cornualles
  • Maria Tudor (1516-1558) reina de Inglaterra 
  • Otro aborto (1518)
A medida que crecía, heredo la tez blanca de su padre y los ojos grises y el cabello rojo de su madre. Maria recibió una esmerada educación, hablaba latín  español, francés e italiano. Destacaba en la costura y el bordado y tenia una gran talento musical. Al igual que su padre, se destaco en la espineta y en el virginal.

Después de 10 años de matrimonio, Enrique comenzó a preocuparse por la falta de un hijo varón que lo sucediera. La diferencia de edad entre Enrique y Catalina era más evidente. La dinastía Tudor era nueva y su legitimidad era todavía discutida e incierta. 


Henry Fitzroy

Enrique tuvo una amante reconocida, Bessie Blount, quien en 1519 logro darle un hijo varón, Henry Fitzroy. El niño fue nombrado duque de Richmond y Somerset. Enrique ordeno que Henry tendría mas prioridad sobre todos en la corte, e incluso sobre Maria.  Esto enfureció a Catalina. Sin embargo, en 1521 llegaría de la corte francesa una joven que se convertiría en una poderosa rival de la reina Catalina.

Ana Bolena era hija de Tomas Boleyn y Elizabeth Howard. Ella y su hermana mayor, Maria Bolena, se habían educado en la corte francesa. Maria regreso a Inglaterra. En 1520 se casa con un cortesano adinerado llamado William Carey, poco después de la boda, se convirtió en amante de Enrique VIII. Ana regreso uno o dos años mas tarde deslumbrando a la corte por su estilo y carisma. Ella estaba enamorada de Heny Percy, hijo del duque de Northumberland, pero para 1526 Enrique ya se había cansado de Maria y volcó su interés en Ana.

Ana Bolena

Ana destacaba porque no encajaba en el tipo de belleza rubia muy popular en aquel entonces. Era morena y de ojos negros.  Su hermana había servido de ejemplo para ella y no estaba dispuesta a ser otra de muchas amantes. Así que exigió a Enrique que la hiciera su esposa. Enrique se decide a deshacerse de su esposa para casarse con Ana. 

El rey baso sus argumentos en el Antiguo Testamento. Decía que su matrimonio era incestuoso y que como castigo, Dios lo había dejado sin descendencia. En 1529, Catalina se presento ante el tribunal que estaba investigando su matrimonio con el rey. Y ahí mismo en el tribunal se puso de rodillas ante Enrique y le rogó  que hiciera justicia y se apiadara de ella, que siempre había sido una esposa humilde y obediente. Enrique ni siquiera la miro y Catalina dejo la corte para no volver jamas. 


Juicio de Blackfriars

En julio de 1531, Enrique se separa de Catalina y se nombra así mismo "cabeza de la iglesia de Inglaterra". Ana Bolena tenia sus propios apartamentos en palacio e incluso ocupo el lugar de la reina en la mesa. También fue nombrada marquesa de Pembroke, siendo la primera plebeya en convertirse en noble por derecho propio y no por herencia.


En 1532 Ana acompaño a Enrique a una visita de estado a Francia donde se presentaría a Ana como su futura esposa. 
Se caso en secreto en 1533 con Ana Bolena. El 28 de mayo, Thomas Cranmer declara nulo el primer matrimonio de Enrique VIII.


Kimbolton

Catalina vivía recluida en el castillo de Kimbolton. Ocupaba una sola habitación, con miedo a ser envenenada, ordenaba a sus damas que le prepararan la comida frente a ella. 
No le permitían ver a su hija, por lo que escribió cartas a Enrique, pidiéndole que le permitiera visitar a María. Pero sus súplicas fueron en vano.  .  

jueves, 2 de mayo de 2013

El nacimiento de la princesa Elizabeth Tudor (Parte 2)


Hatfield, la casa de la princesa Elizabeth


En este aspecto, la reina Ana no se preocupaba en absoluto de su bebé en el sentido moderno, ya que se creía adecuado al rango de una princesa que tuviera su propia casa. Esto hace que la relación de la reina Ana con su hija pequeña sea particularmente dificil de establecer durante los pocos años que vivió para gozarla. Sabemos que la princesa Elizabeth había sido puesta al cuidado de lady Bryan, fue destetada a la edad de trece meses. Pero la orden provenía del rey, y la formalidad de su lenguaje —"con el asentimiento de su alteza la reina"— ejemplifica un modo de vida en que el ceremonial que acentuaba el rango de un niño era primordial. 

Enrique y Ana eran padres distantes, igual que muchas familias reales. Pero esto no significa que no amaran a su hija. Ana iba frecuentemente a Hatfield House y recibía informes acerca de su hija. Ella elegía la ropa de su hija. El sastre personal de la princesa se llamaba William Loke. Ana ordenaba que se le confeccionaran a la princesa vestidos de damasco, raso y satén verde. 




María Tudor, la hermanastra ilegítima de Elizabeth


El heraldo real remarcó el cambio de su condición de la hija primogénita del rey cuando proclamó a la recién nacida princesa Elizabeth como primera hija "legítima" del monarca. De inmediato, María fue la perdedora por el nacimiento de un bebé sano de la nueva esposa del rey. 

Si bien la disolución formal del matrimonio de sus padres en Dunstable, en mayo de 1533, había vuelto a María teóricamente ilegítima, hasta ese momento no se había tomado ninguna medida para remarcar el hecho.

Fue en noviembre de 1533 que la casa de María bajo la tutela de la condesa de Salisbury —la de una princesa real— fue disuelta y ella trasladada a la casa de la princesa Elizabeth, respecto de la cual era oficialmente inferior. 
Estaba también la desconcertante cuestión de la actitud del rey Enrique hacia su hija. Sin duda, en el momento del divorcio de 1533 aún le tenía mucho cariño; era un hombre afectuoso, muy amante de sus hijos —en tanto no se interpusieran en su camino— y la princesa María había sido en la infancia una niñita encantadora, sumisa y cariñosa, su "perla", como una vez la describió Enrique. 

Así como los derechos de María al trono no podían ser descartados a la ligera antes del nacimiento de Elizabeth, tampoco podía suponerse que el amor del rey por ella hubiese muerto junto con el amor por la madre. En octubre de 1532 hubo un grato encuentro entre padre e hija en el campo que se ha sugerido que no fue mera coincidencia. El rey no dijo mucho, salvo preguntarle a María cómo estaba, y asegurarle que en adelante la visitaría con mayor frecuencia. En cuanto a la relación de María con su madre, el rey no se mostraba resueltamente duro. Catalina y María podían escribirse mutuamente y en junio de 1533, cuando María enfermó, el rey permitió que el médico y el boticario de la reina Catalina la atendieran.
La nueva "lady María", que había usado el título de princesa desde que tenía uso de razón, fue humillada. Además, se le exigía que presentara sus respetos a su hermanastra Elizabeth: oficialmente una princesa real pero para ella no más que la hija de la odiada concubina. La salud de María se resintió. Ya no tenía su casa independiente sino que vivía en la estela de Elizabeth. Era particularmente intolerable tener que "mudarse y seguir a la BASTARDA", informó Chapuys, cuando la princesa María estaba indispuesta; eso lo hacía peor.



Los servidores de María, como los de su madre, estaban indignados con la relegación de que había sido objeto, y les costaba, como es lógico, no cometer equivocaciones. Lady Anne Hussey explicaba con cierta desesperación que la razón por la cual se había dirigido a lady María como a una princesa, era que estaba acostumbrada desde siempre a llamarla así.

Las amenazas vulgares que se comenta que la reina Ana hizo a María —"ella haría de la princesa una criada de su casa...o la casaría con algún sirviente", se jactó en abril de 1533— estaban obviamente enraizadas en los celos de ese afecto paternal, potencialmente peligroso para la posición de la propia Ana. Cabe imaginar que los informadores de Chapuys corrían a contarle los detalles del último estallido injurioso, cargando las tintas por supuesto. Pero si algunos detalles son tal vez demasiado coloristas, el cuadro general de la obsesión neurótica de Ana Bolena con la princesa María es bastante claro.




Madre e hija 

No se sabe mucho acerca de la relación que Ana mantenía con su hija. Pero David Starkey y Tracy Borman escriben acerca de una historia en la que Ana quería amamantar a su hija, pero Enrique se lo impidió. Sin embargo esta es una historia que carece de fundamento. 
Tracy Borman también menciona sobre cómo los cortesanos se avergonzaban a menudo por las muestras de afecto que daba Ana a su bebe, a la cual le encantaba tener a Elizabeth a su lado en un colchón. 
Esto no significa que la reina Ana no amara a su hija; una vida tan poco familiar no excluía necesariamente el afecto materno. Hay conmovedoras anécdotas de un período más difícil de la vida de la reina Ana que, aunque se adornaron para agradar a su hija, atestiguaron su ternura como madre. Según uno de esos relatos, le pidió al arzobispo Matthew Parker que se ocupara del futuro espiritual de la niñita; según otro, la reina Ana fue vista tendiéndole su hija en actitud de súplica a su marido enfadado.

El nacimiento de Elizabeth debilito la posición de Ana Bolena en la corte y ante los países de Europa. Una niña no era suficiente para el rey Enrique. De haber nacido el ansiado príncipe y no Elizabeth, las facciones enemigas de los Bolena habrían tenido que reconocer a Ana como reina y esposa legitima de Enrique. El fracaso de Ana en concebir un heredero varón también perjudico a la misma María Tudor, ya que de haber nacido un varón, la hija mayor del rey no habría representado ninguna amenaza. Los reyes extranjeros también habrían reconocido la legitimidad del heredero de Enrique con Ana Bolena. Y por supuesto, Enrique jamas hubiera buscado deshacerse de la madre de su hijo. 


Tras la muerte de Ana



Durante sus años como princesa, Elizabeth obtuvo su propia casa, Hatfield House, y fue respetada como correspondía a su rango. En mayo de 1536 su madre es acusada por adulterio e incesto, por lo que es recluida en la Torre de Londres, y finalmente decapitada. 
Elizabeth tuvo que cargar con la desgracia de su madre. 

El hogar de la princesa Isabel estaba en confusión y caos. Lady Bryan hizo todo lo posible para proteger a Elizabeth de los terribles acontecimientos que habían caído sobre su madre. Elizabeth, al igual que su medio hermana, fue despojada de su título de princesa y debía ser conocida como lady Elizabeth. Su padre se había casado con Jane Seymour, la cual dio a luz al hijo tan esperado por el rey Enrique. En ese momento, Elizabeth sufría el abandono de su padre y Lady Bryan se vio obligada a escribir al secretario Thomas Cromwell diciendo que ya no había dinero para vestir correctamente a Elizabeth. Se quejó de que Elizabeth "no tenia ni vestido, ni túnica, ni enaguas".  Cuando Elizabeth tenía apenas cuatro años de edad, le fue retirada la atención de Lady Margaret Bryan. El nacimiento de Eduardo era de suprema importancia para Enrique y Lady Bryan se encargó de su cuidado como lo había hecho con María y Elizabeth.

Lady Bryan fue sustituida por una nueva institutriz para Elizabeth. Su nombre era Katharine Champernowne. En 1545, Katherine Champernowne se caso con un primo lejano de Ana Bolena llamado John Ashley. Ella era conocida comúnmente por el nombre de Kat Ashley. Ella era una institutriz bien educada y afectuosa. Kat se dedicó por completo a Elizabeth. La futura reina de Inglaterra llegó a amar entrañablemente a Kat y ella jugó un papel importante en su vida como una amiga y confidente. 




Bibliografia                                                                                                      Fraser, Antonia: Las Seis Esposas de Enrique VIII, Ediciones B, Barcelona, 2007.

Fuentes: 

http://www.elizabethan-era.org.uk
http://englishhistory.net


Entradas relacionadas



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...