lunes, 14 de diciembre de 2015

María Antonieta de Austria, reina de Francia (Parte 2)

Educación




María Antonieta recibió una formación basada en la moral. Su educación no fue muy esmerada. Como era la hija menor, sus padres e instructores debieron haber descuidado su formación. El ambiente en la corte de Austria era cálido y parece ser que la archiduquesa disfruto de una armoniosa vida familiar. Antonieta contaba con dos amorosos padres, pero estaba más apegada a su Francisco Esteban. La infancia de María Antonieta se vio truncada por una tragedia familiar. En agosto de 1765, los emperadores se despedían de sus hijos para asistir a la boda de su hijo Leopoldo, en Innsbruck. María Antonieta, que entonces tenía nueve años, no volvería a ver a su padre. El 18 de agosto, el emperador murió por un ataque de apoplejía a los cincuenta y seis años. La emperatriz, rota por el dolor, anotó en su diario: "Mi feliz vida de casada ha durado veintinueve años, seis meses y seis días". Luego cortó su cabellera rubia y tapizó las paredes de sus aposentos con terciopelo oscuro. Vistió de luto hasta el final de sus días. Aunque pensó en refugiarse en un convento, su sentido del deber se lo impedía.

María Teresa no ocultaba su favoritismo por María Cristina, única hija a quien concedió la libertad de escoger marido. Esto provoco resentimiento en los demás hijos de la emperatriz. 

El ambiente de la corte austriaca contrastaba con la ceremoniosa corte de Francia. En Austria se practicaba un riguroso catolicismo, por lo que la emperatriz se preocupó por la inmoralidad que imperaba en la corte de Francia. Su hija tenía 12 años cuando se enteró de que sería reina. El abad de Vermond, aficionado a las bellas artes, es enviado a la corte imperial para ejercer como instructor de la joven archiduquesa y comenzar a prepararla para su futuro como reina francesa. A los doce años apenas sabía escribir, con mala ortografía, y sus conocimientos de historia y literatura eran casi nulos. La corte francesa envió a Austria a un erudito, el abad de Vermond, que consiguió algunos progresos con la archiduquesa. Le enseñó francés e historia de Francia. En sus informes Vermond destacaba que la niña era más ingeniosa de lo que aparentaba, pero con pereza en el estudio y ligereza en su comportamiento. Antonieta no era una alumna sobresaliente, pues era bastante inquieta y distraída. Sin embargo, se hace referencia a su hermosa voz y habilidad para el baile.


Apariencia y personalidad. 
María Antonieta era una exquisita joven bien formada, con rostro ovalado y cutis sonrosado. Sus ojos azules reflejaban viveza. Su cuello largo y esbelto, junto con su caminar digno, le aportaban el aire de una reina. Su cabello rubio resultaba muy favorecedor. Era delgada, de talle fino y no muy alta. Su boca pequeña y el labio inferior de los Habsburgo resultaban desagradables para el gusto francés. Consiguió corregir sus dientes mal montados tras llevar durante tres meses unos incómodos alambres de acero. Otro defecto llamativo era su frente ancha. Un famoso peluquero parisino, Larseneur, creó un peinado especial para disimular la frente abombada de la archiduquesa. El escritor inglés Horace Walpole, que apreció sus encantos durante la celebración de una boda, escribió: "Sólo había ojos para María Antonieta. Cuando está de pie o sentada, es la estatua de la belleza; cuando se mueve, es la gracia en persona. Se dice que, cuando danza, no guarda la medida; sin duda, la medida se equivoca...".



María Antonieta era una niña alegre, juguetona y distraída. Por otro lado era inteligente, sin llegar a ser sobresaliente. No era una persona inclinada a ocuparse de cosas serias, simplemente iba tomando las cosas a como iban pasando. Evidentemente, esto repercutiría en su futuro como reina. Pasó a la historia de Francia como mujer frívola, caprichosa, intrigante y despilfarradora. Pero antes de llegar a Francia, solo era una chica inquieta, poco instruida pero simpática. 

De archiduquesa de Austria a delfina de Francia
El 6 de junio de 1769, el embajador francés en la corte de Viena solicitó formalmente la mano de María Antonieta, de trece años, para el delfín de Francia, que aún no cumplía quince. El 7 de febrero de 1770, María Teresa envió una misiva a Luis XV informando que Antonia ya no era una niña, información importante para el rey de Francia, pues ahora tenía conocimiento de que la futura delfina estaba preparada para ser madre. María Teresa estuvo siempre informada de los ciclos menstruales de sus hijas, aun a la distancia. El 17 de abril María Antonieta juró sobre la Biblia su renuncia a la herencia de los territorios de Habsburgo y Lorena. La boda por poderes se celebró el 19 de abril en la iglesia de los Agustinos. Tras la ceremonia tuvo lugar una cena oficial donde se sirvieron cien platos. 

En la mañana del 21 de abril de 1770, María Antonieta abandonó Viena para tomar camino rumbo a Versalles, escoltada por un magnífico cortejo. El 7 de mayo se llevó a cabo "la entrega" de la Delfina a su nuevo país. En la frontera sería recibida por el embajador de Luis XV, el conde de Noailles, cuya esposa, la condesa, se convertiría en dama de honor de la recién llegada. Madame de Noailles era una severa dama y ferviente seguidora de la etiqueta de Versalles, que sería para María Antonieta como una institutriz. Antonieta la apodaría "Madame Étiquette". Según una anécdota, un día que la delfina se cayó mientras montaba sobre un asno, dijo riendo: "Id a buscar a madame de Noailles, ella os dirá qué ordena la etiqueta cuando una reina de Francia no sabe mantener el equilibrio sobre un asno". Para la entrega de la delfina se eligió una isla en medio del Rin, donde se improviso un gran pabellón de madera con dos entradas, una austriaca y otra francesa. Su indumentaria austriaca fue reemplazada por prendas francesas. La delfina se despidió con lágrimas en los ojos de su cortejo. Ni siquiera se le permitió conservar a su perro carlino, Mops. Una vez en el lado francés, la joven austriaca se echó en brazos de la condesa de Noailles, pero es rechazada cortesmente.


Boda
El 14 de mayo pudo conocer al rey de Francia y a su esposo, el delfín, quienes la esperaban en el bosque de Compiègne. Acompañaban al monarca tres de sus cuatro hijas, conocidas como "les Mesdames de Francia" (Adelaida, Victoria y Sofía). Luis XV, a pesar de sus sesenta años, aun tenía un porte distinguido. Al llegar a Versalles escribió a María Teresa para hacerle saber que "la familia real está maravillada con la señora archiduquesa". Al delfín Luis Augusto no pareció impresionarle de la misma manera que a su abuelo. En su diario de caza hizo una breve anotación: "Encuentro con la señora delfina". El futuro rey de Francia era un joven algo torpe y poco agraciado,  aunque esmeradamente educado. 

En el castillo de La Muette, María Antonieta distinguió a una hermosa mujer en la cena organizada por el rey. Se trataba de la amante oficial de Luis XV, la condesa Du Barry. La delfina no congenió con la amante del rey, a quien describió como estúpida e impertinente. El ambiente en Versalles distaba de lo que Antonieta había vivido en Viena. Era llamada despectivamente "la Austriaca" por las hijas del rey. Las hijas de Luis XV no querían a la delfina, pero aún menos a madame Du Barry, por lo que utilizaron a Antonieta para humillar a la amante real.


El 16 de mayo de 1770 se celebró el matrimonio entre fastos y solemnidades. 



En la noche de bodas no ocurrió nada. No fue un inicio prometedor. El delfín se sentía atraído por los encantos de su esposa, pero Luis era algo torpe y tímido. El matrimonio no fue consumado sino hasta siete años después. En esos años, Antonieta era aconsejada por su madre, pero la joven no lograba la intimidad con el delfín. Fue necesaria la intervención del hermano mayor de la reina, el emperador José de Austria, quien hablo con Luis Augusto. La delfina se aburría de su vida matrimonial, además, estaba cansada de las funciones de su rango. Su esposo era un hombre bueno, pero era demasiado reservado para Antonieta. Por lo tanto, María Antonieta comenzó a realizar viajes nocturnos en busca de diversiones.




Reina de Francia




Luis XV murió de viruela en 1774. María Antonieta ahora era reina de Francia y su esposo subia al trono como Luis XVI. Los nuevos reyes apenas tenían veinte años. El 11 de junio de 1775 Luis fue coronado en la catedral de Reims. Los franceses tenían sus esperanzas puestas en el nuevo rey. Luis XVI era conocido por su bondad y sencillez, virtudes que prometían una época de bienestar para Francia. Sin embargo, Luis no contaba con la suficiente inteligencia para hacer frente a los asuntos de Estado. En cambio, su esposa se entregaba a la pereza y vanidad.



María Antonieta comenzó a pasar el tiempo con un grupo de amigos con mala fama, dirigido por Yolanda de Polignac y la princesa de Lamballe. Otorga presentes y posiciones a sus amigos, ignorando a las grandes casas de la nobleza. Gasta dinero en vestuario, joyas y fiestas. Organiza partidas de cartas donde realiza grandes apuestas. Su círculo incluía al hermano menor del rey, el conde de Artois y cortesanos como el duque de Ligne, Counts Dillon, Vaudreuil y Axel Fersen. Se le atribuyo un romance con éste último. 


Dormitorio de la reina en Versalles 

Fontainebleau

Fontainebleau

María Antonieta era una soberana derrochadora. Su atracción por el lujo la llevó a reconstruir los apartamentos en los palacios reales en Versalles como en Fontainebleau. Era aficionada a la porcelana. 




Circulan panfletos acerca de la reina, en los cuales se le acusa de tener amantes, tanto hombres como mujeres. También es acusada de favorecer los intereses de Austria. Sus interferencias en los asuntos de Estado son caprichosas, destituyendo ministros o siguiendo los consejos interesados de sus amigos. Su esposo le cede el Petit Trianon, un recinto palaciego de Versalles. María Antonieta detestaba el ceremonial. Una de sus damas, la condesa de Noailles, estaba tan apegada al protocolo, que Antonieta le puso por apodo "Madame L'Etiquette". Antonieta tuvo amistad con distintas mujeres de la corte. Una de ellas fue la princesa de Lamballe, una mujer virtuosa que contrastaba mucho con la duquesa de Polignac, quien, al final, resulto estar más unida a la reina. En los panfletos pornográficos sobre María Antonieta se mostraba a la princesa de Lamballe o a la duquesa de Polignac como amantes de la reina. 




Maternidad


María Antonieta con su hija María Teresa a un lado, Luis Carlos en su regazo y Luis José señalando la cuna. Sofía de Francia fue borrada de la cuna.

El 30 de agosto de 1777 María Antonieta escribe a su madre para informarle que el matrimonio se ha consumado. El 19 de diciembre de 1778 nace María Teresa de Francia, primogénita de Luis XVI. No era el hijo varón que todos esperaban, pero los reyes estaban satisfechos con el nacimiento de la niña. La princesa era conocida como Madame Royale. En su niñez, la reina de Francia había aprendido a convivir con niños de las clases populares, por lo que deseaba lo mismo para su hija. A pesar de su imagen de despilfarradora, se sabe que la reina era dada a las obras de caridad.

La reina con sus hijos, María Teresa y Luis José


En 1780 moría la emperatriz María Teresa, y su hermano se convierte en emperador. El 22 octubre de 1781 nace el delfín Luis José de Francia. El nacimiento de un heredero para la corona causa regocijo, pero también despierta rumores acerca de que el niño no es hijo del rey. De hecho, se atribuía la paternidad a Axel von Fersen, un supuesto amante de María Antonieta. El delfín Luis José solo viviría ocho años, muere el 4 de junio de 1789. 


María Teresa y Luis Carlos


Con el nacimiento de sus hijos, la reina cambió un poco su estilo de vida. Comienza a pasar más tiempo con su familia, especialmente en el Petit Trianon. Lamentablemente, el odio hacia la reina de Francia crece. Circulan folletos donde se retrata a María Antonieta como una mujer inmoral, extravagante y adúltera. El 27 marzo de 1785 nace el tercer hijo de Antonieta, Luis Carlos de Francia, quien se convierte en delfín tras la muerte de su hermano en 1789. Murió en 1795 en la prisión del Temple, en París. Fue considerado por los monárquicos como Luis XVII. 


Sofía de Francia


Sofía de Francia, la cuarta y última hija de María Antonieta nació el 9 de julio de 1786. La reina mandó construir el Hameau en 1783, una aldea en miniatura donde Antonieta pasaba el tiempo son sus amigos e hijos. Las temporadas que la reina pasaban en sus fincas privadas fueron vistas como un escape a sus obligaciones. La reina gustaba en vestirse de pastora en el Hameau. Esto fue visto como una burla de los campesinos franceses. Sofía de Francia muere antes de cumplir el año, en junio de 1787.



"Que coman pasteles"                                    
Según la cultura popular, la frase "si no tienen pan, que coman pasteles" fue pronunciada por María Antonieta como respuesta a las demandas del pueblo, en el cual escaseaba la harina. Se atribuye esta anécdota a María Antonieta, pero no es seguro que la frase haya sido pronunciada por ella. Se cree que fue Madame de Montespan quien dijo esas palabras.

El asunto del collar "Madame Déficit"
En 1785 surge un nuevo problema para la reina. Este escándalo vino a destruir la ya deteriorada reputación de la reina. El célebre collar fue realizado por un orfebre de París para Madame Du Barry, encargado por Luis XV. Desde hace varios años, los joyeros de la Corona, Böhmer y Bassenge intentan vender el suntuoso collar de 540 diamantes. éstos se lo ofrecen a Luis XVI en 1782 pero la Reina lo rechaza. Efectivamente, su precio es astronómico: 1,6 millones de libras. El Cardenal de Rohan, Gran capellán de Francia, pierde los favores de la Reina desde su regreso de Viena como embajador. Siguiendo los consejos de su madre, María Antonieta lo aleja de su entorno por sus costumbres licenciosas. Deseoso de recuperar su confianza, el Cardenal está dispuesto a todo. En su entorno, la condesa de Valois de la Motte se hace pasar por amiga de la soberana. 



La condesa le comenta al Cardenal acerca del collar. Éste está dispuesto a regalárselo a la reina pagándolo en cuatro plazos en un período de 2 años. Los joyeros están encantados de encontrar por fin a un comprador. éstos le entregan el collar al Cardenal el 1 de febrero de 1785, que a su vez se lo entrega a la condesa. 



El 12 de julio, Böhmer le entrega a la reina una carta en la que se menciona el collar. ésta no se toma en serio la carta y la destruye. El 15 de agosto, antes de celebrar los oficios en la capilla real, Rohan es convocado por el Rey. Al salir de su gabinete, es detenido en la Galería de los Espejos ante los sorprendidos cortesanos. El Cardenal es juzgado ante el Parlamento de París en mayo de 1786. Contra toda expectativa, es declarado inocente. La condesa y sus cómplices son detenidos y juzgados. A pesar de su inocencia, finalmente la reina es considerada culpable.




Fuentes:


  • Morato, Cristina Morato, "Reinas malditas", Plaza&Janes, 2014
  • http://www.venamimundo.com/GrandesPersonajes/MariaAntonieta.html
  • http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/maria_antonieta.htm
  • http://es.chateauversailles.fr/es/history/the-great-days/most-important-dates/1784-85-the-scandal-of-the-queens-necklace
  • http://www.panoramadelart.com/MarieAntoinette-Wertmuller
  • http://www.pbs.org/marieantoinette/timeline/revolution.html
  • http://europeanhistory.about.com/od/antoinettemarie/a/Marie-Antoinette_2.htm


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