viernes, 31 de octubre de 2014

María de Aragón, reina consorte de Portugal



María es la hija menos conocida de los Reyes Católicos. Recordamos a Juan como el príncipe que se llevo la esperanza de España a la tumba. Juana y Catalina son dos mujeres que han sido inspiración tanto en el cine como en la literatura y marcaron la historia de los respectivos países en los que les toco gobernar. Isabel es la viuda que buscaba consuelo en la oración. En cambio, María despierta curiosidad por el hecho de que no hay muchos datos sobre ella.


Nacimiento
María de Aragón fue la penúltima hija de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, mejor conocidos como los Reyes Católicos. La infanta nació el 29 de junio de 1482 en Córdoba, siendo la única hija entre los cinco de Isabel y Fernando que nació en el reino de Aragón. La corte de los Reyes Católicos era itinerante, se desplazaban continuamente y el nacimiento de María ocurrió durante los inicios de la guerra de Granada. La reina Isabel no reparaba en cabalgar, aunque estuviese embarazada. El anterior parto de la reina, en el cual dio luz a Juana, al parecer fue sin complicaciones. En cambio, el penúltimo embarazo de Isabel de Castilla, en el cual nació María, tuvo mayores molestias. Las circunstancias de ambos partos son irónicas, pues Juana traería muchos problemas a su madre en el futuro, mientras que María no llegó a ser motivo de angustia. El embarazo era doble, por lo que puso en peligro la vida de la reina Isabel. La infanta María nació con bajo peso, mientras que la otra criatura, una niña, nació muerta. Otras historias cuentan que el bebé que no vivió realmente era un varón. 

El nacimiento de la infanta María fue celebrado en la ciudad con varios días de fiestas. De hecho, la primera corrida de toros documentada en Córdoba es la que se celebró para festejar el nacimiento de la cuarta hija de los Reyes Católicos. María fue bautizada en la catedral de Córdoba el 7 de julio y, aunque no se han conservado testimonios de las celebraciones por este evento, se puede suponer que fueron semejantes a las que se hicieron en Sevilla con motivo del bautismo de su hermano Juan, con la diferencia de que éste era el príncipe heredero.


Infancia
La infanta María recibió una educación esmerada, al igual que todos sus hermanos. La reina Isabel quería que sus hijas tuvieran una extensa cultura, rodeándolas de eruditos y autores. A pesar de que los cinco hijos de Isabel y Fernando poseían una formación de alto nivel, había diferencias entre los hijos mayores, Isabel y Juan, y las menores, Juana, María y Catalina. Juan era el príncipe de Asturias e Isabel una posible heredera. María y Catalina compartieron maestro, Alejandro Giraldino, a partir de 1493. En 1489 y 1490, María fue alumna de Andrés de Miranda, el mismo tutor de su hermana Juana. 

Su instrucción parece haber iniciado a los seis años. Sabía latín y otras lenguas romances. Con respecto al papel de María en las alianzas matrimoniales de Castilla y Aragón, puede parecer que su papel no era muy significativo. Incluso pareciera que se le daba mayor importancia al enlace de la infanta menor, Catalina. María quedaba como reserva en caso de que alguna alianza fallara. Se pensó en la vaga posibilidad de casarla con algún príncipe napolitano. También se pensó en María como esposa del rey Jacobo IV de Escocia, para que así, junto con su hermana Catalina, mantuviera la paz entre Escocia e Inglaterra. Además, esta alianza hubiera dejado a Francia sin su aliado natural. Cuando Manuel I subió al trono, Isabel la Católica ofreció como esposa a su hija María, que por entonces contaba trece años de edad. Pero el rey portugués exigió el cumplimiento del Tratado de Alcaçovas, que había establecido el matrimonio entre el heredero del trono portugués y la primogénita de los Reyes Católicos, Isabel, de veintiséis años.


Apariencia y personalidad
La cuarta infanta de Castilla y Aragón es un misterio. Es la menos reconocida entre sus hermanos. Sin embargo, no podía tratarse de una mujer ordinaria después de haber recibido tan excelente educación. Las prácticas religiosas eran muy importantes en su crianza, y María lo demostraría en un futuro a la hora de educar a sus propios hijos. Si no hay mucha información acerca de la infanta en las crónicas de la época, podemos averiguar sobre ella por medio de los datos que poseemos de su hija, la emperatriz Isabel. María le inculcó a su hija una profunda religiosidad. Ambas tenían la costumbre de visitar iglesias y conventos. Dedicaban tiempo a la oración y a la limosna. Cabe destacar que la piedad religiosa no es de sorprender en una hija de Isabel la Católica. Sin embargo, este rasgo tuvo marcadas diferencias en cada uno de sus hermanos. María, junto con su hermana Isabel, parece haber sido aun más devota. Apoyaba los proyectos de conquista de ciudades como Jerusalén. Pero esto no significa que fuera una beata aburrida. Su hija Isabel era una buena amazona y esto parece haberlo aprendido de su madre. María era amable, tranquila y compasiva. Se cree que era la más dulce entre sus hermanos.



María era de tez clara, ojos azules y pelo rubio rojizo o castaño. Era delgada y alta, a pesar de que sus padres eran de estatura mediana. Había heredado los rasgos de la familia Trastámara. La reina María no fue muy mencionada por su belleza, probablemente no fuese considerada tan bella como sus hermanas. Sin embargo, los retratos de la reina María nos muestran a una mujer con delicado semblante y no desprovista de belleza. Sus hermanas, especialmente Juana y Catalina, fueron dos beldades que impresionaron cada una a su manera; Juana con su atractivo exótico, de cabellos oscuros y ojos rasgados, y Catalina con la hermosura propia de una "rosa inglesa". Lo más probable es que la belleza de María se viera opacada, pero no por eso careciera de encanto.


Matrimonio


Manuel de Portugal y María de Aragón, su segunda mujer.


Antes de su matrimonio con Manuel, se había contemplado la posibilidad de que contrajera matrimonio con Jacobo IV de Escocia. Sin embargo, este plan no llego a nada, pues para Isabel y Fernando la alianza con Portugal resultaba más provechosa para los intereses de sus reinos. Su hermana mayor, Isabel, estuvo casada con Manuel de Portugal. Isabel de Aragón tuvo un hijo a quien llamaron Miguel de la Paz, pero la madre murió tan solo una hora después del parto. Al quedarse viudo, Manuel volvió a encontrarse en la necesidad de una esposa. Fue entonces cuando la infanta María cobró importancia.


El 22 de abril de 1500, Manuel otorgó poderes a su embajador, Ruy de Sande, para que diera conformidad al acuerdo matrimonial, cuyas capitulaciones eran extremadamente ventajosas para él: los Reyes Católicos dotaron a María con doscientas mil doblas de oro -descontando las diez mil que la infanta llevaría en joyas- y unas rentas anuales de 4.500.000 de maravedíes castellanos en las villas de Sevilla, Fregenal, Aracena, Cazalla y Constantina. Además, se comprometieron a gestionar y pagar las dispensas pontificias que requería el matrimonio, y a enviar a María a Portugal cuando Manuel I lo pidiera. El mayor de los hijos nacidos de esta unión gozaría del rango de segundo infante de Castilla. Por su parte, Manuel I ofreció a María la cesión de las rentas señoriales de las villas de Viseu y Torres Vedras y aceptó que viviera en Portugal rodeada por una corte de cincuenta y dos españoles. Asimismo, se comprometió a derribar mezquitas y a prohibir el culto islámico en su reino, para satisfacer el celo religioso de sus suegros.



El acuerdo matrimonial se firmó en Sevilla el 20 de mayo de 1500, pero María permaneció en Castilla, a la espera de que las dispensas papales dieran legitimidad al compromiso. El 30 de octubre de 1500 se casaron. Según los informes, fue una relación armoniosa. María se ganó el amor del rey Manuel, el cual fue fiel a su esposa en una época donde los reyes mantenían amantes. Tuvo diez hijos, de los cuales solo sobrevivieron ocho a la etapa adulta. La reina María no tuvo gran influencia política, pero sus hijos si lograron destacar en la historia, siendo la que más nietos dio a los Reyes Católicos. 

  • Juan III, rey de Portugal (1502-1554)
  • Isabel de Portugal (1503-1539), casada con su primo Carlos I de España, madre de Felipe II de España.
  • Beatriz (1504-1538), casada con Carlos III de Saboya.
  • Luis de Portugal, duque de Beja (1506-1555), casado secretamente con Violante Gómez (otras fuentes afirman que nunca hubo tal matrimonio entre ellos). 
  • Fernando, duque de Guarda y Trancoso (1507-1534), casado con Guiomar Coutinho, condesa de Marialva.
  • Alfonso de Portugal, Cardenal de Portugal (1509-1540).
  • María (1511-1513)
  • Enrique I, rey de Portugal (1512-1580).
  • Eduardo de Portugal, IV duque de Guimarães (1515-1540), casado con Isabel de Braganza.
  • Antonio (1516) 

Muerte
La salud de la reina María se complico debido a las secuelas de su último parto, que había tenido lugar unos meses antes. María era de complexión delicada y algo enfermiza. Sus embarazos la habían debilitado mucho, pues sus hijos nacieron con uno o dos años de diferencia, lo cual no permitía a la reina recuperarse de sus embarazos. Unos meses antes de su muerte, redactó en castellano un largo testamento. La reina dejaba dinero para que se dieran cinco mil misas por su alma, se vistieran cincuenta pobres y se casaran varias huérfanas. Entre otras peticiones, como la liberación de cautivos o el perdón de las deudas a sus criados, rogaba que sus hijas se casaran con reyes o con hijos legítimos de reyes, de no ser así, prefería que se casaran con Dios. Más de un autor señala que las intenciones de la reina María al imponer a sus hijas un encierro conventual, de no aparecer un rey o príncipe adecuado para ellas, era evitar que se casaran con el duque de Coimbra, Jorge, hijo natural del rey Juan II, quien había señalado en su testamento el deseo de casar a su hijo natural con una de las descendientes que pudiera tener Manuel I. El rey Manuel cumplió en parte, pues el duque de Coimbra no se casó con una infanta de Portugal pero al menos poseía sangre real.

María de Aragón falleció el 7 de marzo de 1517. La muerte de la reina María dio origen a momentos de inquietud. En principio, el rey Manuel pudo sopesar la posibilidad de abdicar, según algunos testimonios. Con muestras de dolor, permanece retirado en el monasterio jerónimo de Penha Longa en la agreste sierra de Sintra. Pero su deseo de entrar en religión debió de ser algo pasajero. Sus deseos se inclinaron hacia un nuevo matrimonio con la sobrina de su difunta esposa y prometida de su hijo, Leonor de Austria. Manuel I tuvo dos hijos con su tercera esposa, un niño y una niña llamada María, seguramente en honor de la difunta reina. Los restos de este monarca portugués descansan en el mismo monasterio donde se encuentra enterrada María de Aragón, en el monasterio de los Jerónimos de Belém, en Lisboa.




Fuente:
  • http://www.mcnbiografias.com/
  • Villacorta, Antonio. La emperatriz Isabel. 2009 Editorial Actas S.L.
  • Cruz Hermida, Julio. Biografía histórico-médica de Isabel la Católica. 
  • Villacorta, Antonio. La emperatriz Isabel. 2009 Editorial Actas S.L.
  • Sitio:http://www.realacademiatoledo.es/files/toletum/0051/07.pdf
  • http://www.juntadeandalucia.es/averroes/convivenciaeigualdad/rr_iii/pdf/2010_01_07.pdf.

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