jueves, 10 de enero de 2013

Jane Seymour (Parte 1)

"Obligada a obedecer y a servir"


Nació en 1509 y murió el 24 de octubre de 1537. Hija de John Seymour y Margaret Wentworth. Mejor conocida como la tercera esposa de Enrique VIII y madre de Eduardo VI. 
¿Cómo una mujer como Jane Seymour que se convirtió en reina de Inglaterra puede ser un misterio? 

Origen y familia
Los Seymour eran una familia de respetable e incluso rancio abolengo en una época en que, como ya se ha remarcado, tales cosas eran importantes. Su pasado normando —el apellido era originalmente St Maur— era un tanto oscuro, si bien se decía que un Seigneur Wido de Saint Maur había llegado a Inglaterra con la conquista. Posteriormente, desde Monmouthshire y el castillo Penbow, los Seymour se trasladaron al oeste de Inglaterra, a mediados del siglo XIV, por el matrimonio de sir Roger Seymour con Cecily, única heredera de lord Beauchamp de Hache. Otros matrimonios clave trajeron prosperidad a la familia. Wolf Hall, en Wiltshire, por ejemplo, vino con el matrimonio de un Seymour con Matilda Esturmy, hija del Orador de los Comunes, en 1405. Otra unión provechosa, que aportó vínculos mercantiles semejantes a los de los Bolena, fue el de Isabel, hija y heredera de Mark William, alcalde de Bristol, con un Seymour en 1424. 

Sir John Seymour, padre de Jane, nació alrededor de 1474 y fue nombrado caballero en el campo por Enrique VII en la batalla de Blackheath, terminó en una rebelión en 1497. Desde ese prometedor comienzo, pasó a gozar del favor real en todo el reinado siguiente. Como sir Thomas Bolena, acompaño a Enrique VIII en su campaña francesa de 1513, estuvo presente en el Campo del Paño de Oro, asistió a Canterbury para la reunión con Carlos V; en 1532 se había convertido en un Hidalgo del Dormitorio. En el ámbito local, también como Thomas Bolena, había sido sheriff en Wiltshire y en Dorset. Era una carrera poco notable, pero que lo situó cerca del monarca durante toda su vida adulta. 

Sir John tenía reputación de "hombre amable, cortés". Eso era grato, si no notable. Pero había algo destacado en él, o al menos en su familia cercana. Sir John provenía de una familia de ocho hijos; luego su propia esposa dio a luz a diez hijos, seis varones y cuatro mujeres. Todo eso era auspicioso para su hija, incluido el número de varones concebidos en una época en que la aptitud de una mujer "para procrear hijos", a menudo se juzgaba por el registro de su familia. 

Pero era por parte de su madre, Margery Wentworth —una vez más siguiendo el modelo de Ana Bolena— que Jane Seymour poseía esa pizca de sangre real tan importante para una mujer vista como posible reproductora. Margery Wentworth descendía de Eduardo III por la madre de su bisabuela Elizabeth Mortimer, lady Hostpur. En realidad, en un sentido Jane Seymour tenía una genealogía mejor que la de Ana Bolena, ya que descendía de Eduardo III, mientras que Ana descendía más remotamente de Eduardo I. Esa conexión Mortimer significaba que Jane y Enrique VIII eran primos en quinto grado. Pero, por supuesto, ni los Wentworth ni los Seymour eran tan grandes como la familia materna de Ana Bolena, los ducales Howard. 

Thomas Seymour

La vasta familia de sir John Seymour comenzó con cuatro muchachos: John (que murió), Edward, Henry y Thomas, nacido hacia 1508. Pocos años más tarde el rey hablaría "alegremente" de la proverbial virilidad del buen mozo Tom. Luego venía Jane, probablemente nacida en 1509, la quinta hija pero la mayor de las mujeres. Después seguían Elizabeth, Dorothy y Margery; contando los dos hijos varones que murieron en la epidemia de 1528, los retoños eran diez. 

Elizabeth Seymour. Se creía que la mujer de este retrato era Catalina Howard, para saber más: el supuesto retrato de Catalina Howard


Edward Seymour

La figura masculina dominante en la vida de Jane parece haber sido su hermano mayor superviviente, Edward, descrito por un observador en esa época como "joven e inteligente". Siendo joven, era ambicioso, y como era inteligente, era capaz de seguir su propio criterio para llevar a cabo sus planes. Los contemporáneos lo consideraban ligeramente altivo —carecía del encanto de su hermano menor Thomas— pero no dudaban de su inteligencia. Edward Seymour era cultivado además de inteligente, un humanista y, también, según resultó, estaba vivamente interesado en los principios de la Reforma religiosa (a diferencia de su hermana Jane). 


Apariencia y personalidad


Polydore Vergil daba la halagadora visión oficial al describirla como "una mujer de sumo encanto tanto en el aspecto como en el carácter", y el amigo del rey, sir John Russell, la consideraba "la más bella de todas sus esposas", pero también es probable que eso fuera lealtad al peso dinástico de Jane Seymour. 
Chapuys se enfrentó al enigma en su despacho el 18 de mayo de 1536, al dirigirse a Antoine Perrenot, ministro del emperador, en lugar de al mismo Emperador Carlos V. Liberado del decoro de escribir a su soberano, el embajador se expresó sin rodeos.

"Ella es de mediana estatura, y nadie la considera excesivamente bonita. Su tez es tan blanquecina que puede llamarse más bien pálida"

Su rasgo más distintivo era su famosa tez "blanca pura". Según Holbein tenía una gran nariz y una boca firme con los labios ligeramente apretados, pero la cara de grata forma oval con la alta frente entonces tan apreciada (a veces ensanchada con una discreta depilación) y puesta de relieve con los tocados de la época. En conjunto, si Ana Bolena trasmite la fascinación de lo nuevo, Jane Seymour posee un aire digno algo estólido que recuerda apropiadamente a las consortes medievales inglesas. Holbein continuo escribiendo a Perrenot:

"Imaginaos que, siendo inglesa y habiendo estado tanto tiempo en la corte, no considera que sea pecado ser virgen todavía, detalle que puede complacer al rey"

"Ella no es una mujer de gran ingenio", comento Chapuys.

Jane tenia 25 años y en aquel entonces se consideraban muchos como para seguir soltera y primero fue dama de honor de Catalina de Aragon y después de Ana Bolena. Jane destacaba en la corte por su dulzura, pudor y modestia. 

¿Como es que una mujer sin talento ni belleza, pudo atraer a un hombre que estuvo casado con tan extraordinarias mujeres como Catalina y Ana?



Pero tal vez ese sea el punto, que Jane era ordinaria. Ana había sido emocionante como amante. Pero ella era demasiado exigente, demasiado voluble y tempestuoso, como para ser una buena esposa.
Enrique estaba cansado de escenas y peleas, de rupturas con sus más queridos y viejos amigos. El quería la paz interna y la vida tranquila. También, más preocupante aún, quería sumisión. Solo obediencia, inmediata, absoluta e incondicional.
Y no podía tener nada de esto con Ana. 
Jane, por otra parte, era todo lo que no era Ana. Ella era calmada, de voz suave y profundamente sumisa, por lo menos con Enrique. 
En resumen, Jane era la mujer ideal del siglo XVI (o por lo menos la mujer ideal para los hombres del siglo XVI )

Ana Bolena

Y no solo Enrique había notado la diferencia. Sir John Russell había sido uno de los muchos que habían sentido repetidamente el borde áspero de la lengua de Ana. 
Lord Lisle, aconsejó a John Russell, que debía escribir felicitando a Henry, diciendo "me regocijo de que está tan bien emparejado con una mujer tan amable como ella" 
Todo el mundo -Enrique, Jane y la corte- era feliz. 

Romance
Por otra parte, ¿por qué esta mujer ordinaria se ganó el corazón del rey? Si Enrique la vio por sí mismo? ¿O había sido elegido por él? ¿Y por qué?
Estas preguntas no pueden responderse definitivamente porque no conocemos con totalidad la vida temprana de Jane, ni los orígenes de su relación amorosa con el rey. No sabemos cuándo comenzó. O dónde.

Al poco tiempo de llegar a la corte, la reina Ana noto que Jane traía una esplendida joya que colgaba de su cuello, Ana le ordeno que le mostrara el medallon. Jane se ruborizo y se hecho hacia atrás pero la reina, cegada por los celos, se lo arranco violentamente, encontrando en la joya una miniatura del rey. 

Enrique y Jane. Escena de Los Tudor

En 1536, por otra parte, está claro que Jane tenía muchos partidarios. Sus dos aliados principales eran Gertrude, marquesa de Exeter y Sir Nicholas Carew. Las actividades de Gertrude fueron apoyadas por amigos y parientes de la alta nobleza conservadora, como Montague, mientras que Carew contaba con el respaldo de sus entusiastas colegas de la Cámara Privada, como Sir Anthony Browne y Sir John Russell. Incluso, Sir Francis Bryan, una vez tan estrechamente identificado con Ana, había pasado a ser enemigo de la facción Bolena.

Pero, por supuesto, la situación a principios de 1536 era muy diferente. Catalina de Aragón había muerto, lo cual significaba que Enrique podía repudiar a su segundo matrimonio sin reafirmar el primero. Ana había abortado. Cromwell se volvió en contra de Ana. Y, sobre todo, el amor de Enrique por Jane Seymour había "entrado en calor y continuó durante algún tiempo" (tal y como había dicho Chapuys).

Enrique VIII

Es posible que este fuera el momento en que la naturaleza de los sentimientos de Enrique para con Jane hubiesen cambiado más o menos exactamente a mediados de marzo. En un primer momento, Henry alternó entre Greenwich y York Place, de pasar unos días en el momento en cada uno. Sin embargo, en una ocasión se trasladó a York Place en el mes de marzo. Mientras tanto, Jane se mantuvo en Greenwich. Y Enrique le envió un regalo valioso. Consistía en "una bolsa llena de soberanos" y una carta. 

La respuesta de Jane, sin embargo, era bastante inesperada. Se negó a aceptar el regalo. Se echó de rodillas y, besando la misiva real, le rogó al rey (por medio de su mensajero) que recordara que ella era "una gentil dama de linaje recto y honorable y sin mancha". Como no tenía "nada en el mundo sino su honor, que por mil muertes no heriría", debía devolver los soberanos. "Si el rey se dignaba hacerle un obsequio de dinero, rogaba que fuera cuando ella tuviera un matrimonio honorable". Lejos de sentirse disuadido, el rey se sintió más encanto con ese rechazo. 

Jane, en otras palabras, se juega la carta Bolena, y bastante bien. No iba a ser la amante de Enrique, sino sólo su esposa.

La futura esposa de Enrique VIII

Jane Seymour en los Tudor.

El arresto de Ana, sin embargo, provocó una separación temporal. Enrique no podía protestar por la supuesta mala conducta de Ana si se le veía en público con otra mujer. Así que, por decencia, Jane se retiró de la corte. La elección de su refugio tiene su propio significado. Ella fue enviada a Beddington, la lujosa casa Carew y el jardín cerca de Croydon. Y también fue Carew, quien fue enviado para traerla de vuelta a la capital el 14 de mayo, el día antes del juicio de Ana. Se presento en Chelsea, antigua casa de Thomás Moro, ubicada en el río, a sólo un corto paseo en barco de York Place.
Jane tenía ahora el trono en todo menos en nombre. "Ella está muy bien servida por el cocinero del rey y los demás", informó Chapuys. "Ella está {también} más espléndidamente vestida".

Sin embargo, las últimas horas de vida de Ana todavía se interponían entre Jane y su rey. En la mañana del día 14 de mayo, Enrique informó a Jane que a las 3 enviaría la noticia de la condena de Ana. A la hora señalada, Bryan se presentó con la buena nueva. Otras buenas noticias siguieron en rápida sucesión. El día 17, Cranmer proclama el matrimonio de Enrique VIII con Ana nulo y sin efecto. 

El 19 de mayo de 1536 llegó la mejor noticia de todas: Ana había sido decapitada.



Bibliografia
Fraser, Antonia: Las Seis Esposas de Enrique VIII, Ediciones B, Barcelona, 2007.

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