miércoles, 5 de octubre de 2016

Personajes de Nuestra Señora de París: Febo de Chateaupers




Alerta de Spoiler
Febo de Chateaupers es un militar apuesto y jovial, capitán de los arqueros del rey. Proviene de una familia noble, pero arruinada. El personaje original dista mucho del valeroso y enamorado Febo de la versión Disney. Esmeralda lo considera un héroe por el hecho de que la salva de ser secuestrada por Quasimodo.

A pesar del origen noble de su familia, que le otorgo una buena educación, su vida como soldado lo convirtió en un hombre grosero, vulgar y adepto a las tabernas. Con dificultad mantiene las buenas maneras frente a una familia noble. Está comprometido con Flor de Lys, pero no le interesa tanto la novia como la dote que obtendra de ella. Cuando descubre que Esmeralda lo ama, finge corresponderle para poder acostarse con ella. La lleva a un cuarto miserable, el cual tuvo que pagar mendigando. Estando ahí, ella le pide que le enseñe acerca de su religión, para el momento en que ambos se casen. Sin embargo, el capitán demuestra que no tienen ninguna intención de casarse con la gitana.

Después de que Frollo apuñala al capitán, Esmeralda es acusada del crimen. Febo pierde interés por la gitana y ya no le importa quien intentó matarlo. Se reconcilia con Flor de Lys y ni siquiera se entera de que Esmeralda fue salvada por Quasimodo. Estando resguardada en la catedral, la gitana intenta comunicarse con Febo, pero él se niega a hablar con ella. El amor a Febo resulta fatal para la gitana. Probablemente se habría salvado de la horca cuando su madre la ocultó en su celda de no ser porque escuchó la voz de Febo.


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Personajes de Nuestra Señora de París: Flor de Lys





Alerta de Spoiler
Fleur de Lys de Gondelaurier es un personaje secundario de Nuestra Señora de París. Es una joven noble que está comprometida con Febo de Chateaupers. En el libro, se hacen llamar primos, aunque no está claro si son primos hermanos o parientes lejanos.  Es hija única de Eloisa de Gondelaurier, quien es viuda de un jefe de ballesteros del rey.  Flor es madrina de una niña llamada Bérangère, una niña de siete años. Vive en una casa de la plaza del Parvis con su madre. 
Se sabe que Flor tenía seis años de edad cuando Quasimodo contaba con cuatro, por lo que debe contar con 21 o 22 años cuando se desarrollan los acontecimientos más importantes del libro. 

Flor de Lys es rubia y blanca, de modales tímidos y recatados. Es bella, pero no tanto como Esmeralda. Es idolatrada por su madre, quien parece no ver ninguna imperfección en su hija. Aparentemente es una chica adorable, pero la realidad es no es un personaje que resulte grato a la mayoría. En un principio, sus celos no rebasan el límite de lo racional, pero conforme avanza la trama, Flor de Lis se transforma en una mujer terriblemente celosa, altiva e insegura. No es precisamente una tonta, pues es consciente de que Febo es indiferente al compromiso y le oculta que la gitana aún vive. No siente compasión cuando la gitana está a punto de ser ahorcada. Se muestra que Febo intenta propasarse con su prometida, pero ella no se lo permite. Termina casándose con Febo. Podemos inferir que, aunque en el momento de su reconciliación parecían enamorados, no fue un matrimonio feliz dada la naturaleza infiel del capitán.


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lunes, 3 de octubre de 2016

Personajes de Nuestra Señora de París: Esmeralda




Alerta de Spoiler
Uno de los personajes principales de la obra de Victor Hugo, Nuestra Señora de París, es Esmeralda. Es una joven gitana de dieciséis años sumamente seductora, especialmente cuando ejecuta danzas. Siempre esta acompañada por su cabra, Djali. Lleva en su cuello un abalorio verde como la piedra preciosa a la que debe su nombre. Sus ojos grandes y cabello rizado son negros, de piernas estilizadas, pies pequeños, estatura corta y figura grácil. Es una chica hermosa, romántica e ingenua. Contrario a la gitana fuerte y tenaz que nos presenta la versión de Disney, la Esmeralda original es muy soñadora y frágil. 

La madre de Esmeralda, Paquette la Chantefleurie, era la bella hija de Guybertaut, un ministril de Reims. Al morir el padre de Paquette, ella y su madre se dedicaron a la muñequería. En el libro se cuenta que Paquette tuvo a su primer amante (el primero de tantos) a los catorce años, quien le dio una cruz de oro. Al paso de cinco años, Paquette comenzó a deteriorarse debido a la prostitución, pero recuperó la alegría cuando a sus veinte años nació Agnes (el verdadero nombre de Esmeralda). Se describe a la Chantefleurie como una madre amorosa que confeccionaba toda clase de prendas a su niña. No se menciona al padre de Esmeralda, pero ha de suponerse que fue uno de los muchos clientes de Paquette.
El momento en el que las vidas de Esmeralda y Quasimodo se entrelazan es cuando llega un grupo de gitanos, cuyas mujeres quedan maravilladas con Agnes. Cuando Paquette salió de casa, aprovechando que su hija dormía, las gitanas robaron a la niña y dejaron en su lugar a Quasimodo. Conservó el zapatito como recuerdo de su Agnes. 

La gitana salva a Gringoire de ser ahorcado por los hampones al aceptarlo como marido, sin embargo, no consuman el matrimonio. Esmeralda enamora a cuatro personajes: al poeta Gringoire, al archidiácono Claudio Frollo, al capitán Febo y al campanero Quasimodo. 

Claudio Frollo ordena a Quasimodo que la rapte, pues la quiere para él. El capitán Febo impide que el jorobado concluya el secuestro. Quasimodo es azotado e insultado en la plaza. Cuando pide agua, el gentío se burla de él, pero la gitana se acerca al reo y le da agua. El jorobado se enamora de ella por ese gesto de bondad.



Esmeralda esta profundamente enamorada del capitán Febo, pero las intenciones de él no son buenas. Cuando la gitana y el capitán están a solas en una habitación, Frollo, ardiendo de celos, apuñala a Febo. Se acusa a Esmeralda del intento de asesinato y es condenada a muerte. Quasimodo la salva llevándola a Notre-Dame de París, donde recibe asilo. 

Vuelve a caer en prisión, y cuando Frollo le pide que sea su amante a cambio de salvar su vida, Esmeralda se niega. Estando en prisión conoce a su madre. Muere en la horca acusada de brujería y de haber intentado matar al capitán. Quasimodo permanece junto al cuerpo de Esmeralda hasta que muere de hambre.



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Los ideales de belleza en China y Japón

Los cánones de belleza se caracterizan por estar en continuo cambio, según el tiempo y territorio. La pintura nos sirve para analizar lo que se consideraba bello en cierta cultura. 


Estándar de belleza en Japón
Los diarios escritos por mujeres de la corte Heian (794 a 1185), como Murasaki Shikibu, aluden al estándar de belleza basado en apariencia joven, falta de vanidad y encanto natural. Los rasgos apreciados era una nariz pequeña, recta y delgada, pómulos redondeados y ruborizados, ojos estrechos pero alargados, rostro ovalado y labios pequeños pero carnosos.
Los escritos de la época Heian revelan que las mujeres gruesas eran consideradas bellas, pues denotaba nobleza y riqueza, en contraste con la idealizada delgadez en el Japón actual. En el período Edo, el prototipo de mujer ideal exigía un cuerpo y rostro más delgado. Los pechos, manos y pies pequeños, así como los hombros estrechos, se mantuvieron a lo largo de la tradición pictórica. 



En Japón, al igual que en Occidente, la piel blanca era asociada con la clase pudiente, pues se entendía que la persona no exponía su piel a los rayos del sol, como ocurría con los campesinos que trabajaban la tierra. Es un rasgo que ha perdurado, incluso en la actualidad. Según los diarios de la época Heian, una dama de la corte debía cubrir sus imperfecciones con polvo. Más tarde comenzaron a resaltar las mejillas y labios de color rojo. Además, se usaba el negro para acentuar los ojos y pintar las cejas, que solían ser depiladas y pintadas en una posición más alta, práctica conocida como hikimayu.

Una práctica surgida en la Era Heian, llevada a cabo principalmente por mujeres casadas, era el ohaguro, que consistía en teñir los dientes de negro. Fue una práctica popular, hasta que en el período Meiji (1868 a 1912) comenzó a desaparecer. En 1873, la tradición cayó en desuso cuando la emperatriz apareció con los dientes blancos. Las distintas fuentes indican razones bien distintas en cuanto al porqué de esta costumbre: por un lado, se dice que los dientes blancos parecían amarillentos en contraste con la piel blanca, de ahí el pintarlos; otros apuntan a que el blanco de los dientes era atribuido a los espíritus, por lo que resultaba incómodo de ver; otras fuentes afirman que el oscurecer los dientes era visto como símbolo de modestia y fidelidad, y se pensaba que era beneficioso para éstos por motivos medicinales; por último, muchos aluden a que el color negro de los dientes creaba un bonito contraste con la tez pálida y combinaba con los cabellos oscuros propios de las japonesas. En cuanto al cabello, lo ideal era una cabellera larga y abundante.


La belleza China
No podemos hablar del canon de belleza de este país sin mencionar a las Cuatro Bellezas de la Antigua China (Xishi, Wang Zhaojun, Diaochan y Yang Yuhuan), mujeres célebres que demostraron tener más que un aspecto agraciado, siendo respetadas por sus virtudes e inteligencia. Por lo tanto, el ideal respondía a una combinación entre aspecto físico y cualidades morales. 


Antes y durante la dinastía Han, la estrecha estatura de la mujer estaba de moda. En las obras literarias aparecen descripciones como “la cintura es tan flexible y estrecha como un suave pañuelo”. La dinastía Tang (618-907) vive una época de prosperidad y riqueza, caracterizada por la apertura de la sociedad y la mezcla de las culturas china y occidental. A diferencia de la dinastía Han, la belleza de frente ancha, cara redonda y complexión fuerte estaba de moda y la norma para justificar la belleza era la elegancia y el buen estado de salud. Entonces se consideraba a la fuerte y flexible cintura, que se mostraba tanto la fuerza como la suave línea corporal, símbolo de belleza.
Hay un refrán popular que describe la apariencia de la belleza antigua de la siguiente forma: “Cejas estrechas y largas como la hoja del sauce, ojos grandes como la nuez del albaricoque y boca tan pequeña como la cereza”. Sin embargo, en un documento de la corte de la dinastía Han se alude a los modales, la voz y la apariencia, el pelo, la piel y el modo de andar de una concubina del emperador Huandi, así como otros detalles de su cuerpo: estatura 164 cms, ancho de hombro 37 cms, brazo 62 cms, mano 9,2 cms, pierna 74 cms y pie 18 cms.

Las diez posturas de la antigua belleza 
Las normas para calificar la buena postura de la mujer varían de generación a generación, sin embargo existían diez puntos comunes:

1. Pelo negro y patillas ligeras
2. Moño atado en la cabeza
3. Las cejas largas y negras. En la dinastía Tang, algunas mujeres se depilaban las cejas y se las pintaban a su gusto.La forma de las cejas enfatizaban la belleza de las féminas.
4. Ojos brillosos
5. Labios rojos y dientes ordenados
6. Dedos finos y brazos blancos
7. Cintura estrecha y cutis blanco. Yang Yuhuan, una de las cuatro bellezas, tenía una cintura gruesa y fuerte, pero a la gente le gustaba más la cintura estrecha y el cutis blanco.
8. Pies pequeños y pasos ágiles
9. Maquillaje apropiado
10. Aroma corporal. La que tuviera un aroma corporal podía ser considerada hermosa. Una concubina del emperador de la dinastía Qing obtuvo el título de “concubina perfumada” por el perfume que exhalaba. Dicen que Xishi era la única que despedía aroma corporal entre las cuatro bellezas.

Se esperaba que fueran mujeres serenas, educadas y elegantes. Desde la Antigüedad a las mujeres chinas se les realizaban de forma tradicional, modificaciones corporales en los pies para impedir su crecimiento. Esta práctica milenaria se llevo a cabo hasta que en 1911 se prohibiera definitivamente, ya que se califico como una imposición altamente cruel y dolorosa. Existe la teoría de que los pies femeninos no se vendaban solamente con fines estéticos, sino para garantizar que las esposas permanecieran en casa.



Fuente: 
Robichaud Castillo, Mariana. (julio de 2016). La representación de la mujer en la pintura japonesa de entreguerras. Revista universitaria de estudios sobre Asia oriental, volumen 8, pp.215-217.

HUO JIANYING. (2004). Bellezas de la antigua China. Fecha de recuperación, 4 de enero de 2018, de China today Sitio web: http://www.chinatoday.com.cn/hoy/2004/0401/p30.htm


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