viernes, 2 de diciembre de 2016

Enrique VII de Inglaterra, padre de la dinastía Tudor (Parte 2)

Exilio
El cambio de fortuna de Enrique Tudor fue efímero. Después de doce meses de regreso al trono, el rey Enrique VI había sido puesto en prisión. El 4 de mayo de 1471, el bando York obtuvo una victoria decisiva en la batalla de Tewkesbury, y en el curso de la lucha el único hijo y el heredero de Enrique VI fue asesinado. Menos de tres semanas después, el rey Enrique murió en la Torre de Londres (hubo sospechas de asesinato) y el líder York, Eduardo IV, regresó al trono. Jasper Tudor no perdió tiempo en transportar a su sobrino a la seguridad a través del Canal de la Mancha. Afortunadamente, para Enrique, Jasper había un encontrado un protector poderoso para su sobrino: el duque Francisco II de Bretaña.

Enrique Tudor

Enrique Tudor permaneció en el exilio durante catorce años. Durante ese largo período en la corte bretona, debe haber mirado a menudo ansiosamente a través del Canal de la Mancha. Pero Inglaterra bajo Eduardo IV era un lugar muy peligroso para un heredero Lancaster. Después de su regreso al trono en 1471, el rey Eduardo había establecido una fuerte base poder, y con el nacimiento de sus dos hijos varones, la sucesión York parecía asegurada. Cuando Enrique alcanzó los 26 años, debió haberse resignado a una vida de semicautiverio. Entonces todo cambió en unos meses.


Los príncipes de la Torre

En la primavera de 1483, el rey Eduardo IV atrapó un resfriado. Unas semanas más tarde murió, a la edad de 40 años. Al momento de su muerte, su hijo mayor, también llamado Eduardo, tenía sólo 12 años, por lo que el tío de Eduardo, Ricardo de Gloucester, fue proclamado Lord Protector del Reino. El papel de Ricardo era gobernar en nombre del niño rey, Eduardo V, hasta que él fuera lo bastante maduro para asumir el poder en su propio derecho. Pero pocos meses después, Eduardo y su hermano menor Ricardo habían sido encarcelados en la Torre de Londres, para nunca más ser vistos de nuevo. El caso de los dos príncipes de la Torre es uno de los más notorios incidentes de la historia inglesa. En un intento de consolidar su poder, Ricardo se encargó de que se declarase nulo el matrimonio de Eduardo IV y Elizabeth Woodville, con ello, sus hijos eran declarados ilegítimos. Después, él mismo se coronó como rey Ricardo III.


Ricardo III

El reinado de Ricardo III fue uno de los más controvertidos en la historia inglesa. Para los escritores del siglo XVI, como Thomas Moro, William Shakespeare y Richard Crookback, era un villano deforme, perpetrador de hechos sucios y secretos. Historiadores posteriores intentaron rehabilitar su reputación, destacando su popularidad entre la gente del norte de Inglaterra. Pero cualesquiera que fueran las cualidades de Ricardo como gobernante, él tuvo poca oportunidad de mostrarlas. Durante su corto reinado, se enfrentó a la determinada oposición de las más poderosas familias del reino.


Margaret Beaufort

Elizabeth Woodville

Entre los enemigos de Ricardo estaba Elizabeth Woodville, la viuda de Eduardo IV y madre de los príncipes desaparecidos en la Torre. La formidable matriarca fue descrita en su tiempo como la mujer más hermosa de Inglaterra y también se creía que era bruja. Ella se dedicó a vengarse de Ricardo y devolver el poder a su familia. Estaba decidida a lograr sus fines formando una alianza con los Tudor, especialmente con Margaret Beaufort. 

La lucha por el trono
A finales del verano de 1483, Elizabeth y Margaret habían trazado un plan para colocar a sus hijos en el poder. Elizabeth y sus aliados prestarían su apoyo a Enrique Tudor en su intento de obtener la corona inglesa si Enrique prometía casarse con la princesa Elizabeth, hija de Elizabeth Woodville y Eduardo IV. El plan tenía muchas ventajas. Uniendo a los rivales York y Lancaster, Enrique obtendría el máximo apoyo para su campaña y con el matrimonio sería más sólido su derecho al trono. 

El primer intento de invasión tuvo lugar en octubre de 1483. Sus partidarios estaban preparados para un ataque múltiple, con la flota de Enrique desembarcando en la costa de Gales, justo cuando varios levantamientos se pusieron en marcha en varias ciudades inglesas. Sin embargo, sus planes fueron frustrados debido a la escasa comunicación y al terrible clima. El rey Ricardo actuó rápidamente para castigar a los rebeldes y varios de ellos tuvieron que huir para unirse a Enrique en Bretaña. Enrique Tudor llevo a cabo una solemne ceremonia. El día de Navidad de 1483, en la catedral de Rennes, el joven pretendiente al trono se proclamo a sí mismo como rey Enrique VII, aceptando los juramentos de lealtad y prometiendo que se casaría con la princesa Elizabeth tan pronto como consiguiera la corona. Fue el primer acto real de Enrique y un paso importante hacia la unión de las familias rivales que habían luchado por la corona durante treinta años.

Antes de que Enrique pudiera lograr su objetivo, tuvo que lidiar con otra amenaza a su vida. En el verano de 1484, el protector de Enrique, el anciano duque Francisco de Bretaña, cayó gravemente enfermo, dejando su reino en el cuidado de consejeros. Tomando ventaja de la situación, Ricardo III presionó a los consejeros bretones para que le entregaran a Enrique Tudor. La petición fue aprobada, pero, afortunadamente, el obispo Morton de Ely logró transmitirle un mensaje de advertencia. Enrique escapó al noreste de Francia, montando a caballo disfrazado de paje.

Una vez que estuvo a salvo, en París, Enrique reunió a sus leales partidarios, entre ellos John de Vere, conde de Oxford, un comandante experimentado, y varios hombres que más tarde le servirían como ministros. El rey Carlos VIII de Francia, temeroso de las ambiciones de Ricardo, también le ofreció apoyo con un préstamo de 60.000 francos y 1800 mercenarios. Éstos fueron descritos como los hombres revoltosos, pero Enrique agradeció la ayuda. El 1 de agosto de 1485 una pequeña flota de sólo seis naves salió del puerto de Harfleur en el norte de Francia y navegó hacia el Canal de la Mancha rumbo a la costa de Gales.

El viaje de Francia a Gales tomó una semana. Su ejército estaba conformado con alrededor de  500 partidarios ingleses, así como los mercenarios franceses, componiendo un total de poco más de 2.000 hombres. Para añadir a este pequeño ejército, Enrique esperaba obtener el apoyo de los lores galeses, y su principal esperanza estaba con su padrastro, lord Thomas Stanley y su poderoso hermano, William Stanley.


Thomas Stanley


Para añadir a este pequeño ejército, Enrique esperaba obtener el apoyo del señor galés, y su principal esperanza estaba con su padrastro, Lord Thomas Stanley y el poderoso hermano de Thomas, William Stanley. Sin embargo, Enrique era muy consciente de que no se podía confiar en ninguno de estos aliados. Mientras tanto, el rey Ricardo había reunido una fuerza bien disciplinada y estaba esperando a Enrique en Nottingham.


Escena de The White Queen

Justo antes de la puesta del sol el 7 de agosto de 1485, la flota de Tudor llegó a Milford Haven. Tudor saludó la tierra de su nacimiento, arrodillándose humildemente para cantar el salmo: "Judica me, Deus, et discerne causam meam" ("Juzgame, oh Dios, y defiende mi causa") antes de reunir a sus tropas. Su ejército primero marchó hacia el norte a lo largo de la costa de Cardiganshire antes de dar vuelta al interior para cruzar las montañas Cambrian y para seguir el río Severn en Inglaterra. En Tamworth, en Leicestershire, Enrique celebró una reunión secreta con Thomas y William Stanley, pero ninguno de los hermanos se comprometió con su causa. El rey Ricardo había tomado como rehén al hijo de Lord Thomas, como garantía de la lealtad de su padre.

Durante el curso del 21 de agosto, los ejércitos enemigos avanzaron. Sir William Stanley permaneció en una posición de observador neutral, estableciendo su campamento en una colina cercana con una visión clara de ambas fuerzas. No muy lejos, su hermano lord Thomas Stanley también estaba esperando con sus tropas para ver cómo se desarrollaba la lucha. 
En el peligroso juego de la guerra, Thomas Stanley estaba jugando por apuestas muy altas. Si él hacia un movimiento contra el rey Ricardo, la vida de su propio hijo correría en peligro, pero también era acusado por su poderosa esposa de la tarea de defender a su hijastro Enrique. Mientras los hermanos miraban y esperaban para hacer su movimiento, todo estaba preparado para la batalla al día siguiente. 

Batalla de Bosworth Field
Los dos hombres que se preparaban para conducir sus tropas a la batalla eran personajes muy diferentes. A la edad de 32 años, Ricardo era un experimentado general y líder de los hombres. Cuando él tenía sólo 18 años, había desempeñado un papel crucial en las batallas que habían restaurado a su hermano Eduardo en el trono y durante el reinado de Eduardo había demostrado su lealtad y habilidad como comandante militar. En recompensa a su lealtad, fue nombrado gobernador en el norte, convirtiéndose en el noble más poderoso de Inglaterra. Como administrador, había demostrado ser eficiente y justo, y en la ciudad de York era querido. Contrario a los populares mitos que surgieron después, el rey Ricardo sin duda no tenía las deformidades físicas, él era ciertamente experimentado y valiente en batalla. En conclusión, él era un oponente formidable para Enrique.

Las pretensiones de Enrique de liderazgo en batalla eran mucho menos fundadas que las de Ricardo. Durante los años en Francia él había sido entrenado en el arte de la guerra, pero sus habilidades nunca habían sido probadas en batalla. Habiendo pasado toda su edad adulta como exiliado en una corte extranjera, Enrique sólo podía confiar en el apoyo de un pequeño puñado de nobles ingleses, mientras que incluso su reclamo al trono no era del todo convincente.

En número de tropas el rey Ricardo llevaba ventaja: se ha estimado que al inicio de la batalla, Ricardo comandaba alrededor de 8.000 hombres mientras que Enrique tenía 5.000. Todas las esperanzas de Enrique estaban puestas sobre los hombros de dos ambiciosos hermanos que esperaban y observaban en una colina cercana.

A las 6 de la mañana del 22 de agosto, el ejército de Tudor estaba en movimiento, marchando lentamente hacia la colina donde las fuerzas de Ricardo acampaban. El rey esperaba que los hermanos Stanley le ofrecieran su apoyo, pero cuando le indicó que avanzaran, William no respondió, mientras que Thomas se negó rotundamente, dirigiéndose en cambio en dirección de Enrique. Cuando el conde de Northumberland también falló en tomar acción, Ricardo decidió dirigir el cargo él mismo. Cabalgando directo hacia Enrique, Ricardo luchó desafiante, matando al portaestandarte de Tudor y a otro guardia antes de lanzar un ataque contra el propio Enrique.


Lord Stanley dando la corona de Ricardo a Enrique Tudor

Fue un momento crucial en la batalla, cuando la muerte de cualquiera de los dos líderes hubiera decidido el destino del país, pero el destino intervino en la forma de los hombres de lord Thomas Stanley, quienes rodearon al rey y lo forzaron a retirarse. Ricardo murió poco después en el calor de la batalla. Con la muerte de Richardo III, sir William finalmente se unió a la batalla en el bando de Enrique. Conduciendo los restos del ejército de Ricardo hacia el sur. 



Cerca de un montículo de tierra que más tarde se llamaría Crown Hill, los hombres de Enrique aclamaron a su nuevo rey y, según la leyenda, Thomas Stanley colocó la corona de Ricardo en la cabeza de Enrique Tudor. El cuerpo de Ricardo fue simbólicamente humillado, dejado desnudo y llevado lejos tirado a través de la parte trasera de un caballo. Enrique se dirigió a Londres para ser coronado como rey de Inglaterra, primero de la casa Tudor. 


Fuente:
Bingham, Jane: The Tudors, Metro Books, New York.

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