sábado, 9 de julio de 2016

Cleopatra VII de Egipto (parte 1)

Egipto bajo el mandato de los Ptolomeo
En el año 81, la muerte de Ptolomeo IX sumió a la dinastía ptolemaica en una crisis. Años de violentas disputas familiares habían provocado escasez de varones legítimos. Sin otro heredero al trono, Berenice III, hija de Ptolomeo IX y viuda de su hermano Ptolomeo X, heredó la corona de su padre como Cleopatra Berenice. Poco después se casó con su sobrino-hijastro, Ptolomeo XI. Los romanos habían resistido la tentación de anexionarse Egipto, pero muchos creían que sólo era cuestión de tiempo. Ptolomeo XI, como hijo de Ptolomeo X, estaba convencido de que debía reinar por derecho propio. A las tres semanas de la boda, asesinó a Berenice y se apoderó del trono. Al día siguiente, una multitud horrorizada por el crimen asesinó al rey.

Ahora que el trono estaba vacante, se requería un nuevo Ptolomeo con urgencia. Berenice había sido la única hija superviviente de Ptolomeo IX, la cual había muerto sin descendencia. Sólo quedaba un Ptolomeo legítimo. La tía de Berenice, Cleopatra Selene, hija de Ptolomeo VIII y ex esposa de Ptolomeo IX, además, viuda de tres reyes de Siria, lo que la convertía en una candidata poco adecuada para ocupar el trono egipcio. La corona fue ofrecida a dos hijos ilegítimos de Ptolomeo IX. El mayor regresó a Egipto, donde fue coronado como Ptolomeo XII en el año 76 a.C, en una ceremonia egipcia que tuvo lugar en Menfis. Sus años de reinado se contaron a partir de la muerte de su padre, acentuando la continuidad en la familia real, pero borrando de los archivos oficiales el reinado de la desafortunada Berenice III. Como compensación, se le ofreció la corona de Chipre al hermano menor.

No hay cifras precisas respecto a la población en ese tiempo, pero se ha estimado que la población oscilaba entre los dos millones y medo y siete millones. Era una tierra vagamente unificada, donde la mayoría eran egipcios indígenas. Más del 10% de la población era griega y había una minoría judía. Se hacía distinción entre los egipcios del Alto Egipto, gente que se sentía superior a los del sur, cercanos al Nilo, que se consideraban guardianes de herencia egipcia. Por otro lado estaban los habitantes de Alejandría, una ciudad cosmopolita y racialmente mixta, que se consideraban superiores a todos los que vivían fuera de la ciudad. 

Cualquier rey, fuese niño, mujer o extranjero, era mejor que no tener rey. Conscientes de que esta creencia en la semidivina realeza era esencial para mantener el poder y complacer al poderoso clero egipcio, los Ptolomeo procuraban mostrarse acordes con la tradición real.


Nacimiento e infancia


Cleopatra, cuyo nombre significa "gloria de su padre", nació en el invierno del año 69 a.C, en la capital de Egipto, Alejandría. Suele darse por hecho que su madre era Cleopatra V Trifena, sin embargo, su única hija confirmada es la primogénita de Ptolomeo XII, Berenice IV. No se sabe con certeza si Cleopatra V dio a luz al resto de los hijos del faraón:
  • Berenice IV 
  • Cleopatra VI 
  • Cleopatra VII 
  • Arsinoe IV 
  • Ptolomeo XIII 
  • Ptolomeo XIV

Probablemente, ninguno de los hijos de Ptolomeo XII, salvo Berenice, había nacido de la reina consorte, ya que hay una gran diferencia de edad entre la mayor y el menor, además de que Cleopatra V dejó de ser mencionada en los documentos durante el año 69 a.C. El hecho de que el nombre de la madre de la famosa Cleopatra fuera desconocido no es del todo relevante. Ptolomeo XII no habría reconocido ni nombrado en su testamento a la hija de una esclava, por lo que es de suponer que la princesa Cleopatra (como tal fue reconocida) nació de una mujer de alta alcurnia. 

Ptolomeo XII

Ptolomeo XII, famoso por su afición a fiestas y a banquetes —se ganó el sobrenombre de Auletes (el flautista)—, gestionó el país de manera desastrosa. Berenice IV aprovechó el odio que sentían los egipcios hacia Ptolomeo XII y envió a su padre al exilio. Pero sobre ella también se cernió un destino fatídico: se desposo con Arquelao, gobernante de Asia Menor, un imperio vecino y poderoso que era visto con recelo por parte de Roma. Ptolomeo XII, subordinado al imperio de Roma, derrotó a las tropas de su propia hija, y al entrar en Alejandría, ordenó ejecutarla acusada de traición en el año 55 a.C. 

Ascenso al trono

Ptolomeo XII Auletes reinó desde ese día hasta su muerte en el año 51 a.C. Sus hijos, Cleopatra VII, de dieciocho años, y Ptolomeo XIII, de aproximadamente diez años, asumieron el mando del país. En una tierra ignorante de los peligros que entrañaba la endogamia, estos matrimonios incestuosos aportaban beneficios prácticos. Se mantenía a raya a las personas ajenas a la realeza, limitando el número de potenciales pretendientes al trono. Se proporcionaba un marido adecuado para las princesas, quienes no podían casarse con extranjeros ni con hombres de rango social inferior. Las reinas egipcias debían proporcionar un heredero al trono, más otro de repuesto, y una hermana para que el rey se casará con ella. Los Ptolomeos llevaron esta práctica hasta extremos nunca vistos: de la quincena de matrimonios que hubo en la familia, al menos diez fueron entre hermanos de sangre; otros dos tomaron por esposas a sobrinas o primas. La costumbre no dio paso a deformidades físicas pero sí a un árbol genealógico de escaso ramaje. Si los padres de Cleopatra fueron hermanos, ella tendría tan sólo una pareja de abuelos. Las crisis de sucesión de los Ptolomeos eran permanentes y solían zanjarse con veneno y puñaladas. Es difícil dar con un miembro de la familia que no liquidase a uno o dos de sus parientes, incluida Cleopatra VII.

Cleopatra había apartado a su hermano del poder, y, en represalia, su hermano la había desterrado del reino. La reina se trasladó a Siria, donde preparaba su propia armada.

El padre de Cleopatra se había aliado con el general romano, Pompeyo. Al poco tiempo de que los hijos de Ptolomeo XII ascendieran al trono, Pompeyo pereció en el año 48 a.C, luego de desatarse un conflicto contra Julio César. Cleopatra descubrió que las probabilidades de perecer a manos de un deudor son tantas como las de morir asesinado por un familiar directo. El 28 de septiembre del 48 a.C, Pompeyo se presentó en la costa de Pelusio. Derrotado por Julio César, buscaba refugio de forma desesperada, acudiendo al rey egipcio que tanto le debía. No obstante, los tres regentes (Teódoto, el maestro de retórica, Aquilas, el comandante de la guardia real, y Potino, el eunuco) no estaban dispuestos a atender al desesperado general romano. Pompeyo fue apuñalado hasta la muerte y decapitado a la vista del ejército de Ptolomeo.


Julio César


Cleopatra no había intervenido en tal atrocidad. Y parece ser que César estaba muy disgustado por la crueldad con que un noble romano había sido asesinado. Julio César se aventuró a desembarcar en la capital egipcia en persecución de su rival. Cuando Teódoto le ofreció la cabeza de Pompeyo, el romano se dio la vuelta horrorizado. Si los consejeros de Ptolomeo creían haberse ganado el favor de César con aquella macabra bienvenida, estaban muy equivocados. 

César se instaló en un pabellón situado en el interior del recinto del palacio de los Ptolomeos, en la zona este de la ciudad. Convocó a los hermanos enfrentados, pues consideraba que le correspondía mediar en la disputa de acuerdo al apoyo que había prestado al padre de éstos una década atrás. Roma estaba interesada en la estabilidad de Egipto, puesto que dicho país tenía una deuda con el poderoso imperio del Mediterráneo. 

Apariencia
Según descubrimientos escultóricos, su rostro no se ajustaba ni a los cánones de belleza clásicos ni egipcios. Pese a todo, Dion Casio afirmó que Cleopatra era de una excelente belleza, lo que la convertía en una irresistible seductora: "era espléndida de ver y de escuchar, tenía el poder de conquistar los corazones más reacios al amor e incluso aquellos a los que la edad había enfriado". La mayoría de las crónicas coinciden en que su encanto radicaba más en sus maneras atractivas que en su físico. 


Busto de Cleopatra

Cleopatra cuidaba mucho su imagen y otorgaba importancia a sus apariciones públicas. Las efigies de la reina que aparecen en las monedas sugieren un tipo mediterráneo oriental, por lo que es razonable deducir que Cleopatra tenía la tez de color oliváceo claro. Es cierto que algunos Ptolomeos eran de piel clara y cabellos rubios, pero es poco probable que Cleopatra lo fuera. Cuesta creer que "la egipcia esa" hubiera dado que hablar al mundo de haber sido rubia. En las descripciones de sus familiares se halla de forma recurrente la expresión "piel de color miel", que probablemente podría aplicársele también a ella. Parece seguro que por la familia corría sangre persa, pero no egipcia, pues los Ptolomeos no solían tomar por amantes a las mujeres del país. En todo caso, Cleopatra no era de piel oscura. Su rostro debía de ir a juego con su irresistible encanto, su sentido del humor y sus sedosas dotes de persuasión.



Una moneda de cobre descubierta en 2007, en Alejandría, muestra a una Cleopatra en su juventud, luciendo la diadema de la monarquía, y con el cabello recogido en un moño. Sin duda, era de estatura pequeña. El aspecto general de sus facciones denota pulcritud y delicadeza, y sus ojos eran grandes. La famosa nariz de la faraona no era tan larga, pero desde luego podía considerarse más semítica que griega clásica. Su boca era bastante amplia con labios bien dibujados. Su barbilla era prominente, más no en exceso. La conclusión que se extrae de esta moneda es la de una mujer, si no hermosa, por lo menos de buen ver. Cabe mencionar que en ese tiempo se resaltaba la superioridad de la belleza de Octavia, la esposa de Marco Antonio.


Educación

Cleopatra era poseedora de una amplia y rica cultura. Se afirma que hablaba ocho lenguas, entre ellas el griego, el egipcio (siendo la primera Ptolomeo en aprenderlo), el arameo y el latín. Estudió aritmética, geometría, medicina, música y canto. La singular proximidad de la reina a Egipto y a la cultura egipcia se pone de manifiesto en el hecho de que fue la primera de los soberanos macedonios que sabía la lengua egipcia. Sus esfuerzos se vieron recompensados. Mientras que los Ptolomeos anteriores guiaban a sus ejércitos por medio de intérpretes, Cleopatra se comunicaba con sus tropas de forma directa.Escribe Plutarco:
[Cleopatra] con la mayor facilidad acomodaba su lengua como un órgano de muchas cuerdas al idioma que quisiese; usaba muy pocas veces de intérprete con los bárbaros que a ella acudían, sino que a los más les respondía por sí misma, como a los etíopes, trogloditas, hebreos, árabes, sirios, medos y partos. Dícese que había aprendido otras muchas lenguas, cuando los que la habían precedido en el reino ni siquiera se habían dedicado a aprender la egipcia, y algunos incluso la macedonia habían olvidado.

Desde bien temprana edad, aprendió a tratar con políticos, embajadores, eruditos y funcionarios de la corte. Había sido educada para el trono. Es posible que su formación avejentara a la de su padre, pero debió de ser una formación griega tradicional en todos los sentidos, idéntica casi a la de César, cuyo mentor había estudiado en Alejandría. La base era sobre todo literaria. Las letras eran importantes en el mundo griego. Cleopatra aprendió a leer recitando primero el alfabeto griego. A los trece o catorce años, Cleopatra se iniciaría en el estudio de la retórica, junto con la filosofía. Cleopatra poseía el don de la elocuencia. Incluso sus detractores no podían por menos de reconocer su habilidad con las palabras. Era una oradora nata, dotada de una voz aterciopelada.



Encuentro con Julio César
La citación obligaba a Cleopatra a dar algunas explicaciones, así como a tomar ciertas cautelas. Tenía buenos motivos para querer exponer su situación antes de que los consejeros de su hermano pudieran desacreditarla.  El ejército de Ptolomeo le impedía entrar en Egipto, y aunque César le había pedido que lo disolviera, el rey no se había molestado en hacerlo. 


Señala Plutarco que, a fin de "pasar desapercibida", Cleopatra (o alguien de su entorno) ideó un plan brillante. Para llevarlo a cabo se requería preparación y cómplices, entre ellos su leal criado siciliano llamado Apolodoro. A bordo de un pequeño bote de remos, Apolodoro arribó al puerto oriental de Alejandría y hasta los muros de palacio poco después del atardecer. En algún momento antes de que Apolodoro amarrase el bote, la reina se había introducido en un fardo de cáñamo o cuero lo bastante grande para que cupiera estirada. Apolodoro cerró el fardo con un cordel de cuero y se lo cargó al hombro. El criado se introdujo en el recinto de palacio, formado por un complejo de jardines, villas multicolor y paseos flanqueados por columnas de más de kilómetro y medio de longitud. A hombros de él, Cleopatra franqueó las puertas de palacio y entró en las dependencias de César, que, en rigor, le pertenecían a ella. Este episodio inicia la relación política entre el romano y la egipcia. La audacia de la maniobra debió tener el efecto de un hechizo sobre su interlocutor. Según todos los cronistas, Cleopatra no tardó en llegar a alguna suerte de acuerdo con César, quien se convirtió al punto "en defensor de la mujer de quien previamente había considerado ser un digno juez". La seducción requirió su tiempo; no tenemos pruebas de que la relación pasara enseguida al terreno sexual. 
César propuso que los hermanos hicieran las paces y compartieran el poder, dictamen que poco o nada tenía que ver con lo que los consejeros del rey habían previsto.

Reina de Egipto
Ahora, con el beneplácito de César, Cleopatra y Ptolomeo XIV reinarían juntos, en teoría, pues la reina supo controlar a su joven hermano. La relación entre los esposos-hermanos era tirante, con una esposa que no veía en su marido más que a un niño y a éste tratando de deshacerse de ella. 

Respecto a la relación entre Cleopatra y Julio César, cabe destacar que la joven reina tenía poco en común con ese "hombre experimentado y ya no muy joven". Sus conquistas amorosas eran legendarias. Era elegante, de facciones angulosas, relucientes ojos negros y pómulos prominentes. César ya tenía cincuenta y dos años, mientras que Cleopatra apenas rebasaba los veinte. Los comentaristas posteriores acusarían a Cleopatra de ser la "hermana impura de Ptolomeo", la "sirena sin igual", la "ramera cargada de aceites" por cuya "incontinencia pagó Roma alto precio", cuando en verdad, si algo no podía tener la "reina meretriz" en el momento de presentarse ante César en octubre del 48 a.C era experiencia sexual. Para Cleopatra lo primero era la supervivencia, antes que la seducción. 

Durante el banquete organizado para celebrar la reconciliación, el barbero de César hizo un inesperado descubrimiento: Potino y Aquilas tramaban envenenar a César y después acabar con Cleopatra. César no se sorprendió, estando acostumbrando a dormir a horas desacostumbradas para evitar posibles intentos de asesinato. César ordenó a un hombre que se deshiciera del eunuco. Aquilas por su parte puso todo su empeño en la que, según la expresión de Plutarco, había de ser una "guerra penosa y de difícil control". César contaba con cuatro mil hombres agotados. La tropas de Aquilas eran cinco veces mayores y se encontraban camino de Alejandría. Con la llegada de las tropas egipcias a la ciudad, Aquilas trató de irrumpir en las dependencias de César.






Bibliografía

Tyldesley, Joyce, "Cleopatra, la última reina de Egipto", Ariel, Barcelona, 2008.

Novillo López, Miguel Ángel, "Breve historia de Cleopatra", Ediciones Nowtilus, Madrid, 2013. 

Schiff, Stacy, "Cleopatra", Grupo Planeta, España, 2011.

Schuller, Wolfgang, "Cleopatra. Una reina en tres culturas", Ediciones Siruela, España, 2008.

Fuentes:
http://www.nationalgeographic.com.es/
http://www.egiptomania.com/

3 comentarios:

  1. Cleopatra si era guapa. Esas monedas romanas se hiceron para mofarse de ella y de Marco Antonio ya q no la querian. Aqui encontrareis el descibrimiento de un busto con su imagen en el ontento de hallar su tumba y parece ser q si era atractiva http://es.globedia.com/hallada-tumba-cleopatra-anos-trabajo-dominicana-restos-monedas-cree-cerca

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por compartir la noticia. Tampoco estoy de acuerdo con la teoría de que era fea. Saludos!

      Eliminar
  2. Cleopatra es mi personaje histórico favorito.
    Por la importancia de su figura histórica. No solo fue una mujer de admirable belleza y una gran seductora, sino que además gobernó un mundo regido por los hombres siendo mujer y sin perder su feminidad en ningún momento.

    La gente cuando habla de ella solo habla de la gran cultura que tenía, pero no el papel que desempeñó en Egipto. Cleopatra fue una incondicional de su pueblo. Ella quizá fue ambiciosa, pero como último faraón mantuvo la independencia de Egipto frente a Roma todo lo que pudo, forjando alianzas con César y con Marco Antonio después.

    Yo personalmente creo que realmente amó a César, ya que él fue para ella un mentor, un salvador, un maestro, un protector, un amante, el padre de su hijo. Me encanta esta pareja históricamente hablando, pero sobre todo resaltaría la fuerza con la que Cleopatra luchó por Egipto. Ella prefería verlo pobre que vencido. Por eso anunció victoria a su pueblo cuando había perdido la guerra. Tenía una naturaleza tan luchadora y positiva que la convirtió en la mejor reina de la Antigüedad.

    Cuando Julio César la invitó a Roma fue una provocación para los romanos. ¿Puedes imaginártelo por un momento? Cómo la odiaban. Cicerón dijo que era poco más que una mujer sin principios. Pero lo hacían porque el concepto que los romanos tenían de la mujer era básicamente el de vacas lecheras, solo aptas para tener hijos las más nobles, y las más pobres de esclavas o de criadas, en cualquier caso siendo esposas o madres solo hechas para complacer al hombre. Ver a esta reina reivindicando el poder de Egipto y sus riquezas de igual a igual frente a Roma fue lo que hizo que escribieran de ella tantas falacias, como el que era una meretriz que en una noche hacía 100 felaciones o lo de la perla indigesta.

    Todo era envidia, porque era una mujer gobernante, con más poder que cualquier hombre, era hermosa, era culta y era fértil, pues con 21 años ya tenía un heredero de César, un hijo varón allí donde muchas patricias famosas fallaron.

    Cleopatra asimismo a diferencia de otras reinas como Hatshetsup (nunca me sale bien el nombre de esta faraona XD) no tuvo que vestir barba, ni ponerse atavíos de hombre.

    Su leyenda negra fue pura envidia por parte de los escritores romanos.

    ResponderEliminar


Entradas relacionadas



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...