domingo, 13 de septiembre de 2015

La emperatriz Isabel de Avis (Parte 1)




Nacimiento 
Isabel de Avis nació el 24 de octubre de 1503 en Lisboa. Sus padres eran Manuel I de Portugal y la infanta María de Aragón, reina consorte de Portugal. Era la segunda hija entre los vástagos de Manuel. La relación de sus padres era armoniosa. Su madre daría una vasta descendencia al rey portugués. La corte de Lisboa era una de las cortes más fastuosas del mundo. Su padre, Manuel, era un monarca opulento. Pasaría a la historia con el apodo "El Afortunado". 

Infancia y adolescencia
En  la prosperidad de la corte portuguesa, Isabel se educó bajo la tutela de su madre, con severidad y sobriedad. Sin embargo, la futura emperatriz adquirió un exquisito gusto por las prendas y alhajas. La reina María inculcó a su hija una profunda religiosidad y apego a la oración. Isabel de Portugal fue muy hábil en tareas manuales como el bordado. Fue notable su afición por la costura, sobre todo por los bordados, que la llevaron a participar en la elaboración de ornamentos eclesiásticos y colaborar con las damas de la corte en la confección y cuidado de la ropa de sus hermanos y de su padre.

Su educación era esmerada y de carácter humanista. Estudió latín, castellano, inglés y francés. Su formación artística no fue descuidada, recibiendo lecciones de canto, baile y música. Tampoco descuidaba el ejercicio físico, realizando habituales paseos, andando o a caballo. Con los años, Isabel se convirtió en una experta amazona.


Su madre inculcó en Isabel una profunda religiosidad, así fueron frecuentes las visitas de ambas damas a iglesias y conventos. Su padre, por su parte, demostró sentir predilección por la mayor de sus hijas y se mostró admirado por la gran responsabilidad con que ésta realizaba sus tareas, así cuando cumplió catorce años, lo dispuso todo para que formara su casa y la nombró señora de la ciudad de Viseo y de la villa de Torres Medrás, por lo que a partir de ese momento dispuso de fortuna propia.

En 1517, la feliz vida familiar de Isabel se derrumbó debido a la muerte de la reina María. El rey Manuel contrajo nupcias por tercera vez con Leonor de Austria, hermana de Carlos de Austria e hija de Juana I de Castilla. Según los cronistas de la época, Isabel tuvo una buena relación con su madrastra. Ya desde entonces se trataba el tema acerca del casamiento entre Isabel y su primo Carlos. Isabel era vista con buenos ojos en Castilla. 

Aspecto y personalidad

Isabel de Portugal era considerada una de las mujeres más hermosas de su tiempo. Se le describe como alta, elegante y esbelta. Su cabello era largo y castaño claro. Sus labios eran delgados, sus manos eran finas y su piel blanca. Poseía la belleza de su madre, María de Aragón, y por lo tanto, de su abuela, Isabel la Católica. Sin duda era bellísima, como lo demuestra el retrato de Tiziano que se conserva en el museo del Padro de Madrid. Según dicen, Tiziano no vio nunca a la emperatriz y el retrato fue hecho a través de otros, de peor factura, que pusieron a su disposición. De todos modos debió de reflejar con exactitud los rasgos de la reina, por cuanto Carlos I no sólo lo aceptó sino que lo tuvo siempre consigo instalándole, cuando quedó viudo, en la alcoba real, donde se pasaba largos ratos contemplándolo.



Alonso de Santa Cruz en su Crónica del Emperador Carlos V, describe de esta manera a Isabel de Portugal, primera y única esposa del Emperador:

Era la Emperatriz blanca de rostro y de mirar honesto y de poca habla y baja, tenía los ojos grandes, la boca pequeña, la nariz aguileña, los pechos secos (planos), de buenas manos, la garganta alta y hermosa, era de su condición mansa y retraída más de lo que era menester. Honesta, callada, grave, devota, discreta y no entrometida; y esto era en tanta manera que para sí aun no quería pedir nada al Emperador ni menos rogarle cosa por otros; de manera que podemos decir haber el Emperador hallado mujer á su condición.

Era Isabel, aparte de hermosa mujer, de agradable trato, con sentido del humor, que a veces rozaba con la ironía, como cuando viendo al duque de Nájera muy acicalado y vistoso dijo a sus damas:
—Más viene el duque a que lo veamos que no a vernos.

Isabel era una mujer sobria y elegante. Se dice que era la reina que menos joyas ostentaba. Utilizaba pocas joyas, pero de gran calidad. Generosidad y compasión son rasgos notables del carácter de la emperatriz. De 1526 a 1530, los hijos del rey Francisco I de Francia permanecieron como rehenes en España en cumplimiento al Tratado de Madrid. El delfín y el duque de Orleans tenían ocho y siete años respectivamente. A Isabel le pesaba la situación de los príncipes franceses, por lo que se encargó de que recibieran cuidados. La abuela de los príncipes, Luisa de Saboya, solicitó la intervención de la emperatriz en cuanto a la situación de sus nietos. Isabel permitió que los príncipes pasearan y fueran retratados, como pedían el padre y la abuela.También estuvo muy pendiente de la estancia de su cuñada Leonor en Francia tras su matrimonio con Francisco I.

Se sabe que el emperador Carlos tuvo un papel relevante en el asunto del divorcio de su tía Catalina de Aragón y Enrique VIII de Inglaterra, pero es raro que se mencione la participación de la emperatriz Isabel. Ella se preocupó por la situación de su tía Catalina, pues cuando el rey Enrique de Inglaterra planteó la nulidad de su matrimonio, Isabel de Portugal solicitó que los letrados y canonistas de las universidades más prestigiosas estudiaran el tema. Y cuando Catalina falleció en 1536, Carlos e Isabel vistieron de luto riguroso.


Negociaciones matrimoniales
En 1521 falleció el rey Manuel, subiendo al trono el rey Juan III, hermano de Isabel. Se planteó un matrimonio doble entre el rey Juan con Catalina de Austria y el rey Carlos con Isabel. Sin embargo, Carlos se mostraba contrario a faltar a su compromiso con la princesa inglesa, María Tudor, quien apenas era una niña con menos de diez años. 


Juan III de Portugal, hermano de Isabel

Por otra parte, la dote de Isabel era cuantiosa. El rey Juan de Portugal le había proporcionado una dote de 900,000 doblas castellanas de oro. Ello da idea de la riqueza que disfrutaba la dinastía lusitana de Avis.

En 1525, el rey Juan se casó con la hermana de Carlos, mientras que el compromiso de su hermana parecía caso perdido. Isabel en reiteradas ocasiones expresó que si no contraía matrimonio con el emperador, permanecería soltera. Pero no faltaba mucho para que el emperador se convenciera de que Isabel era la mujer ideal para él.

La llegada de Catalina de Austria a Portugal supuso un gran avance. Además, las Cortes presionaban al emperador para que tuviera un heredero, algo que no podría lograr pronto con su prometida, María Tudor. Finalmente Carlos accedió a la petición de sus súbditos y el 17 de octubre de 1525 se firmó el contrato matrimonial. 


Fuentes:

  • M.Isabel Piqueras Villaldea, Carlos V y la Emperatriz Isabel . 2000 Editorial Actas, S.L
  • María José Rubio, Reinas de España Las Austrias. La Esfera de los Libros S.L. 2010
  • http://www.mcnbiografias.com
  • http://www.elmundo.es/ladh/numero60/isabel.html



No hay comentarios:

Publicar un comentario


Entradas relacionadas



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...