lunes, 6 de julio de 2015

Juana de Avis, reina consorte de Castilla



Primeros años
Nacida el 20 de marzo de 1439 en Almada, Portugal. Fue hija de Eduardo I de Portugal y Leonor de Aragón y Alburquerque. Juana de Avis era descendiente de Inés de Castro, la amada del rey Pedro I de Portugal. Su padre había muerto meses antes por la peste.


Cuando murió el padre de Juana, la reina viuda Leonor fue nombrada regente, pues su hijo Alfonso tenía seis años. Sin embargo, la popularidad de Leonor de Aragón no era muy buena, pues era extranjera y no confiaban en su regencia. Al año siguiente, las Cortes la reemplazaron por el tío del joven rey, Pedro duque de Coímbra. Pasó su infancia desterrada en Toledo, junto a su madre. Leonor murió en 1445, posiblemente envenenada. 



La prima de Juana, Isabel de Portugal, estaba casada con el rey de Castilla, Juan II. Cuando Juana contaba con 14 años, comenzaron las negociaciones de su matrimonio con el hijo del rey Juan de Castilla, Enrique. El príncipe Enrique estaba casado con Blanca de Navarra, con quien, tras quince años de matrimonio, no había logrado consumar su unión. Enrique consiguió divorciarse de Blanca alegando la existencia de un maleficio que le impedía consumar el matrimonio. En mayo de 1455 se casó con Enrique IV.



Reina de Castilla
Juana era una mujer muy bella. Su piel era muy blanca, de cabello oscuro y ojos negros. Era frívola y de genio alegre. Antes del nacimiento de su hija ya había despertado criticas en la corte castellana por sus vestidos escotados y su trato con hombres considerados licenciosos. Su esposo le llevaba catorce años. Enrique IV era alto, corpulento y de cabello cobrizo. Era un rey de carácter débil. El monarca prohibió la presencia de testigos en la noche de bodas, seguramente en consecuencia de su mala experiencia con Blanca de Navarra. No se mostró la sabana con sangre, por lo se avivaron los rumores acerca de la impotencia del rey.

Enrique IV

Su matrimonio no estuvo carente de complicaciones. Enrique parecía no tener interés en su esposa y hay una historia acerca de que, no mucho tiempo después de la boda, Enrique se interesó por una de las damas portuguesas de Juana, Guiomar de Castro, quien era bella y seductora.

Escándalos 
Tras siete años de matrimonio, el 28 de febrero de 1462 (Madrid), la reina Juana dio a luz a una niña. Fue bautizada por Carrillo, el arzobispo de Toledo. El marqués de Villena fue padrino e Isabel fue madrina. La criatura, llamada Juana de Castilla, tristemente pasaría a la historia como Juana la Beltraneja. ¿La razón? Una parte de la nobleza creía que la princesa recién nacida era hija de la reina, pero no del rey Enrique. El rey tenía un favorito, el valido don Beltrán de la Cueva, quien fue acusado de ser el padre de la princesa Juana. Por culpa de estas murmuraciones, la niña fue apodada la Beltraneja. Don Beltrán era un hombre que ascendía rápidamente gracias a su relación con el rey. En 1458 fue nombrado mayordomo y maestresala. En 1461 pasó a formar parte del Consejo del rey, reemplazando a Juan Pacheco como hombre de confianza de Enrique IV. Su hermano también fue nombrado obispo de Palencia. Ese mismo año le concedieron a Beltrán distintas villas: la de Saja, los Alijares de Valdetiétar, la Figueruela, la Calera, Carcaloso y la de Colmenar de Arenas. En 1462 se casó con Mencía de Mendoza, hija del marqués de Santillana. La concesión del maestrazgo de Santiago a Beltrán también contribuyó a desatar las envidias de los nobles, especialmente de Juan Pachecho, marqués de Villena. 

                                 Juana la Beltraneja                                        Beltrán de la Cueva

Comenzaron a difundirse rumores acerca de un amorío entre Beltrán y la reina Juana, hasta el punto de afirmar que la princesa Juana era hija del valido. Las acusaciones de la nobleza provocaron que Beltrán fuera expulsado de la corte, aunque fue recompensado con el ducado de Alburquerque. Sin embargo, esta expulsión fue breve. 


Hay fuentes que hablan acerca de que la reina Juana quedó embarazada de Enrique IV mediante una técnica de inseminación artificial, usando una cánula de oro que contenía esperma del monarca. Este método fue aplicado por un médico judío. En cuanto a la impotencia de Enrique IV, es probable que esta se debiera a un tumor en la hipófisis. Se llegó a especular que el rey era homosexual. 


Juana de Avis y Pedro de Castilla, serie Isabel

A pesar de las habladurías, la reina Juana siempre defendió los derechos de su hija. Su vida no fue sencilla, pues fue alejada de la corte y de su hija. Es recluída en el castillo de Alaejos, propiedad del obispo Fonseca. Durante este periodo de su vida, conoció a Pedro de Castilla y Fonseca, quien era sobrino del obispo Fonseca. La reina inició un romance con Pedro de Castilla, con quien tuvo dos hijos ilegítimos. Se dice que fue una relación apasionada, aunque otras fuentes citan que Juana era golpeada por su amante. 


Este asunto se sumó a la lista de escándalos que se cernían sobre Juana de Avis. A diferencia del rumor acerca de su hija supuestamente concebida con Beltrán, este asunto con Pedro fue bien conocido y no una especulación para desacreditar a la reina. No se puede asegurar con seguridad si Juana la Beltraneja era ilegítima o no, pero lo cierto es que ni Juana ni Enrique IV actuaron de forma prudente. Enrique IV nombró a su medio hermano Alfonso príncipe de Asturias, desconociendo a su hija Juana, y volvió a desconocerla cuando dio el título de heredera a su medio hermana Isabel. En cuanto a Juana de Avis, el nacimiento de sus gemelos ilegítimos reforzó la creencia de que su hija no era del rey.



Descendencia:

  • Juana de Castila, "la Beltraneja": (1462-1530) Reina consorte de Portugal.
  • Pedro de Castilla y Portugal: (1468 o 1471- ?) casado con Juana de Mendoza. 
  • Andres de Castilla y Portugal: (1468 o 1471- ?) casado con Mencía de Quiñones.  


El 11 de diciembre de 1474, la reina Juana tuvo la intención de seguir luchando por los derechos de su hija. Murió a los pocos meses en el convento de San Francisco, en Madrid. Era 13 de junio de 1475, con treinta y seis años. La reina Isabel, su cuñada, se encargó de que tuviera un sepulcro digno. Su hija perdió la batalla contra su tía, quien se hizo coronar reina de Castilla, por lo que se retiró a un convento en Coímbra. 


2 comentarios:

  1. Enhorabuena por el excelente blog y muy bien explicada esta historia tan complicada de la sucesión del malhadado enrique IV. Solo una errata que desentona. A los primeros ministros de los reyes de España, esos que mandaban tanto como el rey, se les llamaba "validos", sin tilde.
    Supongo que el corrector ortográfico de Word la añade por ser palabra rara

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    Respuestas
    1. Hola, gracias por comentar. Cierto que fue una época muy complicada la que vivieron Enrique y Juana. Gracias por la corrección, me pasa a menudo cuando utilizo Word. Saludos.

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