domingo, 14 de septiembre de 2014

Juana la Beltraneja, ¿Princesa o bastarda?




Juana nació el 28 de febrero de 1462, hija de Enrique IV de Castilla y de Juana de Avis. La princesa fue concebida tras siete años de matrimonio. No obstante, pronto surgieron los rumores acerca de que Juana no era hija del rey, sino del favorito de éste, Beltran de la Cueva.

Todo sería más fácil si se pudieran hacer análisis a los restos de Juana. Lamentablemente, sus restos se perdieron tras el terremoto de Lisboa en 1755. Siendo así, la cuestión seguirá siendo un misterio. 


En lo personal, me inclinó a pensar que Juana realmente era ilegítima. El rey Enrique no tuvo más hijos, ni siquiera con amantes. Cuando se habla sobre la inseminación artificial que se practicó a Juana de Avis, se menciona que el semen del rey era acuoso. La reina Juana era una mujer que entablaba amistad con cortesanos licenciosos. Fue bien conocido que la reina tuvo un romance con el caballero Pedro de Castilla y Fonseca, con quien tuvo gemelos. Da mucho que pensar que la madre de Juana la Beltraneja cometiera semejante desatino encontrándose en una posición inestable, así no sería difícil creer que hubiera sido infiel a su marido cuando era más joven.

Isabel la Católica contra Juana la Beltraneja

Con respecto a Isabel de Castilla, ella en un principio reconoció a la niña como princesa de Asturias. Incluso actuó como madrina, al igual que el marqués de Villena fue su padrino. Lo más probable es que Isabel estuviera convencida de que Juana era bastarda, o al menos eso era lo que más le convenía creer. Pero el mismo Enrique IV daba motivos para dudar de la legitimidad de la apodada Beltraneja. Primeramente, nombró heredero a su hermano de once años, Alfonso, con la condición de que se casara con Juana. A la muerte de Alfonso, Enrique e Isabel firman un acuerdo, el Tratado de los Toros de Guisando, en el cual se reconocía a Isabel como heredera. Pero cuando Isabel se casa en secreto con Fernando de Aragón, Enrique deja de lado el tratado y proclama a su hija como heredera al trono castellano. 

Otra cosa que cabe mencionar, es que Beltrán de la Cueva, el hombre a quien se atribuía la paternidad de doña Juana, jamás estuvo a favor del bando juanista. Beltrán apoyó la causa de los Reyes Católicos, juró lealtad al matrimonio real e incluso se unió a ellos durante la guerra de Granada. Esto pudo ser por varias razones:
  • De haber sido el padre de Juana, probablemente, por cargo de conciencia, no quería saber nada de su hija ilegitima y sentía algo de aversión a ella.
  • Consciente de la ilegitimidad de Juana, apoyaba el derecho legítimo de Isabel de gobernar. 
  • Nunca sabremos si fue su padre o no, lo más probable es que Beltrán fuera un cortesano experimentado y prefiriera dar su lealtad a los vencedores.
Si Isabel de Castilla pudo haber estado convencida de la ilegitimidad de Juana, también tenemos una idea de lo que pensaba la propia Juana. Ella solo era una niña inocente cuando los chismes se cernían sobre su nombre. Hasta el último día de su vida siguió considerándose la verdadera reina de Castilla. Incluso firmaba como "yo, la reina". Pero al igual que Isabel, jamás estaremos seguros de quien tenía la razón. Para Juana también era conveniente creer que ella era la hija del rey. 

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