lunes, 7 de abril de 2014

Elizabeth I de Inglaterra (Parte 1)



Elizabeth Tudor fue una niña que, antes de su nacimiento, se esperaba que fuese varón. Fue un bebe muy deseado por sus padres, aunque al final no resultara con el sexo esperado. A diferencia de sus hermanos, no disfruto por mucho tiempo su condición de princesa legitima. Su hermana María era hija de la pobre y amada Catalina de Aragón. Su hermano menor, Eduardo, era hijo de la única esposa que Enrique VIII reconoció, Jane Seymour. Pero ella solamente era hija de Ana Bolena, una mujer señalada como ramera. Y fue precisamente la hija de "esa ramera" quien ascendió al trono de Inglaterra (cuando nadie pensaba que ocurriría) e inicio una época dorada en su nación. Fue una mujer que decidió no casarse, consagrándose por completo a su reino. 

Nacimiento 
El 7 de septiembre, a las 3 de la tarde, la reina Ana dio a luz a una niña a la que llamaron Elizabeth, igual que sus abuelas. La niña tenía el cabello rojo de su padre y los profundos ojos negros de su madre. El parto fue sencillo, tanto la niña como la reina estaban sanas. Los astrólogos y médicos habían pronosticado que nacería un varón. 

Enrique VIII y Ana Bolena, padres de Elizabeth

Demuestra lo desconcertante e inesperado que fue este acontecimiento el documento oficial con el que la reina Ana tuvo que dar la noticia al mundo. Era lo establecido que las reinas lo anunciaran. Ese documento, dirigido a su chambelán lord Cobham, ya estaba preparado. Comenzaba de un modo muy florido: "Y donde ha agradado a la bondad de Dios Todopoderoso, con su infinita merced y gracia, enviarnos, en este momento, gran rapidez en el parto y el alumbramiento de un príncipe..."

Terminaba en estilo semejante: "A Dios Todopoderoso, buena salud, prosperidad, alabanza y elogio, y rogad por la buena salud, prosperidad y continua preservación de dicho príncipe" Estaba sellado con un timbre en nombre de "Ana, la reina". Pero hubo que añadir apresuradamente una "s" a príncipe [prince en inglés] para convertirlo en una aceptable versión para el siglo XVI de "princesa" [princess en inglés]. Esa notable aliteración atestigua la sorpresa y el disgusto que causó el nacimiento de la futura reina Elizabeth. 

Enrique VIII estaba decepcionado por el sexo de la criatura, sin embargo, este suceso no disminuyo el amor del rey por Ana. Elizabeth era la prueba de que Enrique era capaz de tener hijos sanos. En la capilla Real se canto un Te Deum y se planeo un lujoso bautizo. 

El bautizo 
Para el bautismo de la princesa Elizabeth, la reina Ana solicitó una "tela triunfal" especial que su predecesora la reina Catalina había traído consigo de España para los bautizos. Como era de esperar, Catalina se negó. "Dios no lo permita", se estremeció, que ella diera alguna "ayuda, asistencia o favor", directa o indirectamente, en "un caso tan horrible como éste". Parece ser que en esa ocasión Catalina sostuvo con éxito su negativa, a diferencia del año anterior, cuando una segunda orden del rey había tenido como consecuencia la entrega de sus joyas. 

Supuesto ropón utilizado por Elizabeth

Pero, al parecer, el rey no tenía interés en las telas triunfales. En todo caso, el bautismo de esa inesperada princesa fue un asunto de tono menor: por ejemplo, la espléndida justa planeada en honor de un príncipe se canceló de inmediato. 

El arzobispo Cranmer fue el padrino, como el cardenal Wolsey lo había sido de la princesa María. La madrina de bautismo fue la matriarca de la familia Howard, Agnes, duquesa viuda de Norfolk, una elección muy apropiada: también había sido una de las patrocinadoras de la hija mayor del rey. 

Pero en la confirmación que siguió de inmediato, Gertrude, marquesa de Exeter, leal amiga de la reina Catalina, se vio obligada a ser la madrina y a obsequiar a la princesa bebé tres cuencos grabados de oro y plata. Como gesto, la invitación a lady Exeter —que ella no pudo rehusar— fue tal vez  menos tajante que la petición a Catalina de la tela para el bautismo. 

Vida como princesa


La reina Ana no se preocupaba en absoluto de su bebé en el sentido moderno, ya que se creía adecuado al rango de una princesa que tuviera su propia casa. Esto hace que la relación de la reina Ana con su hija pequeña sea particularmente difícil de establecer durante los pocos años que vivió para gozarla. Sabemos que la princesa Elizabeth había sido puesta al cuidado de lady Bryan, fue destetada a la edad de trece meses. Pero la orden provenía del rey, y la formalidad de su lenguaje —"con el asentimiento de su alteza la reina"— ejemplifica un modo de vida en que el ceremonial que acentuaba el rango de un niño era primordial. 

Enrique y Ana eran padres distantes, igual que muchas familias reales. Pero esto no significa que no amaran a su hija. Ana iba frecuentemente a Hatfield House y recibía informes acerca de su hija. Ella elegía la ropa de su hija. El sastre personal de la princesa se llamaba William Loke. Ana ordenaba que se le confeccionaran a la princesa vestidos de damasco, raso y satén verde. 

Supuesto retrato de María Tudor

Fue en noviembre de 1533 que la casa de María Tudor, hermanastra de la nueva princesa, fue disuelta y ella trasladada a la casa de Elizabeth, respecto de la cual era oficialmente inferior. La nueva "lady María", que había usado el título de princesa desde que tenía uso de razón, fue humillada. Además, se le exigía que presentara sus respetos a su hermanastra Elizabeth: oficialmente una princesa real pero para ella no más que la hija de la odiada concubina. La salud de María se resintió. Los servidores de María, como los de su madre, estaban indignados con la relegación de que había sido objeto, y les costaba, como es lógico, no cometer equivocaciones.

Caída en desgracia
Durante sus años como princesa, Elizabeth obtuvo su propia casa, Hatfield House, y fue respetada como correspondía a su rango. En mayo de 1536 su madre es acusada por adulterio e incesto, por lo que es recluida en la Torre de Londres, y finalmente decapitada. A partir de entonces, Elizabeth tuvo que cargar con la desgracia de su madre. 

Ejecución de Ana Bolena

El hogar de la princesa Elizabeth estaba en confusión y caos. Lady Bryan hizo todo lo posible para proteger a Elizabeth de los terribles acontecimientos que habían caído sobre su madre. Elizabeth, al igual que su medio hermana, fue despojada de su título de princesa y debía ser conocida como lady Elizabeth. Su padre se había casado con Jane Seymour, la cual dio a luz al hijo tan esperado por el rey Enrique. En ese momento, Elizabeth sufría el abandono de su padre y Lady Bryan se vio obligada a escribir al secretario Thomas Cromwell diciendo que ya no había dinero para vestir correctamente a Elizabeth. Se quejó de que Elizabeth "no tenia ni vestido, ni túnica, ni enaguas".  Cuando Elizabeth tenía apenas cuatro años de edad, le fue retirada la atención de Lady Margaret Bryan. El nacimiento de Eduardo era de suprema importancia para Enrique y Lady Bryan se encargó de su cuidado como lo había hecho con María y Elizabeth.

Kat Ashley


Lady Bryan fue sustituida por una nueva institutriz para Elizabeth. Su nombre era Katharine Champernowne. En 1545, Katherine se caso con un primo lejano de Ana Bolena llamado John Ashley. Ella era conocida comúnmente por el nombre de Kat Ashley. Ella era una institutriz bien educada y afectuosa. Kat se dedicó por completo a Elizabeth. La futura reina de Inglaterra llegó a amar entrañablemente a Kat y ella jugó un papel importante en su vida como una amiga y confidente.


Cuando Maria Tudor recupero el favor real por mediación de Jane Seymour, la tercera esposa de Enrique, se encargo de que su medio hermana regresara a la corte. Jane Seymour no se preocupo por Elizabeth, ni llegó a ser tan buena madrastra como lo fue la sexta esposa de Enrique VIII. Pero María, tras haber representado un peligro para Elizabeth, la hija de su enemiga, protegió a la niña durante el reinado de su padre. 



Bibliografia:                                                                                     

  • Fraser, Antonia: Las Seis Esposas de Enrique VIII, Ediciones B, Barcelona, 2007.
  • Tudor Place
  • Elizabethan-era

4 comentarios:

  1. Hola!!!!
    Sin duda la historia de Elizabeth es de las mas interesantes de Inglaterra, siempre he visto los misterios que la rodeaban a ella y su vida uno de ellos es si tuvo un hijo con su gran amor Sir Robert Dudley o con algun otro galan... sabes tu algo? te dejo una pagina que me dejo intrigada http://retratosdelahistoria.blogspot.com/2012/03/elizabeth-i-el-pecado-de-la-reina.html

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  2. Hola, hace mucho que no publicabas. Ella siempre fue tan enigmática. Lo de su hijo, también había escuchado y leido sobre ello. Al parecer, un joven se presento en una costa española haciéndose llamar Arthur Dudley, hijo bastardo de la reina. Y lo de que Elizabeth se condenaba a si misma por un pecado tan horrible, da a pensar muchas cosas

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  3. Gran compendio biográfico. Ella es mi reina favorita en este periodo, tan eficaz como brillante. Dejando a un lado toda pasión, nunca se dejó influenciar por terceros y supo mantener a raya como nadie a sus pretendientes, a los papas, a su hermana Maria la Sanguinaria y a todos aquellos que intentaron darle un golpe de Estado. Sin duda Elizabeth es una de las grandes figuras femeninas más grande de todos los tiempos.

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  4. Elizabeth era una mujer adelantada para su tiempo, al igual que lo fue su madre. Ella parece haber heredado eso de su padre, lo de no dejarse manipular por los que buscaban más favor del que se merecían. Ademas, ella devolvió a los ingleses el sentimiento de orgullo por su nación y compuso un país en bancarrota. Tienes razón, fue una mujer admirable y demostró su valía sin necesidad de un marido.

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