domingo, 8 de diciembre de 2013

Reseña: La trampa dorada (Philippa Gregory)

Contraportada:
Inglaterra 1539. Tras la muerte de Jane Seymour, el rey Enrique VIII vuelve a tomar esposa: su cuarta reina. Desde todos los confines del reino, las jóvenes de familia noble anhelan ser llamadas a la Corte y eludir así un destino poco prometedor. Pero el rey se fija en Ana de Cléveris, hija del duque de Cléveris, a la que únicamente ha visto retratada en pinturas. Juana Bolena y Catalina Howard, dos mujeres  caídas en desgracia, sin fortuna que asegure sus dotes, se cuentan entre las elegidas para servir a la nueva reina.  

No obstante, lo que parece un cuento de hadas de pronto se revela como una trampa dorada. La historia se repite: Enrique VIII se enamora de una de las damas de compañía de su esposa. Pero Ana de Cléveris es una mujer que ha conocido la tiranía desde la infancia, una mujer que sabe del pasado voluble del rey y que, consciente de que se enfrenta al cadalso, tendrá que jugar bien sus cartas.

Tras La Otra Bolena, La trampa dorada, retoma las vicisitudes de la dinastía Tudor después de la ejecución de Ana Bolena. Una novela intensa, de intriga absorbente y factura impecable que captura la época y el sentir de tres mujeres radicalmente opuestas que, sin embargo, verán sus destinos unirse para intentar sobrevivir en la corte de un tirano.


Este libro es una continuación de La Otra Bolena. Presenta como personajes principales a tres mujeres: Catalina Howard, lady Rochford y Ana de Cleves. En este punto de la historia, las hermanas Bolena han abandonado el escenario real; una ha muerto y la otra vive en el anonimato. Los Bolena han quedado olvidados. Jane Seymour también ha fallecido y Enrique VIII ya no es el apuesto príncipe que conocimos en el anterior libro; ahora su monstruosa personalidad se refleja también en el físico. Pero un miembro de la familia Bolena sobrevive: Jane, mejor conocida como lady Rochford. El duque de Norfolk ha logrado que esta desgraciada viuda, atormentada por los fantasmas de su esposo y de su cuñada, consiga un puesto en la corte de la nueva reina. 

Mientras tanto, Ana, hija del duque de Cleves, anhela ser reina de Inglaterra para poder escapar de su opresivo hermano. La cuarta esposa de Enrique se da cuenta de que su matrimonio no le aporta ninguna dicha. El tirano monarca de Inglaterra abandonó cruelmente a su primera esposa, mando cortar la cabeza de su segunda consorte y su tercera mujer ha muerto en el parto. Como es de esperar, no goza de buena fama como marido. Pero Ana de Cleves, pese a su posición de reina silenciosa y obediente, posee una astucia que le permitirá escapar del triste final de sus predecesoras. 

La segunda mujer que interviene en esta historia es Catalina Howard, quinta esposa de Enrique. Es muy opuesta a la solemne y discreta Ana de Cleves. Catalina es una muchacha frívola, bella y adepta a las aventuras amorosas. Nacida en el seno de una familia empobrecida, el rey de Inglaterra la eleva al rango de consorte real. No obstante, Catalina demuestra que no esta preparada para tan peligroso puesto. Su escandaloso pasado y su romance adúltero con Thomas Culpeper la conducen al patíbulo. 

Lady Rochford, que al parecer no ha aprendido sobre la inestabilidad que se vive en la corte de Enrique VIII, actúa como cómplice de la reina Catalina, alentándola en sus reuniones con Culpeper. Lady Rochford recibe la herencia Bolena, pero no la que obtuvo Ana de Cleves (el castillo de Hever), sino un legado de ambición y desgracia. 

Esta novela esta narrada desde tres puntos de vista, lo cual se agradece. Sería algo tedioso leer solamente los alegatos inmaduros de la quinta reina o las constantes lamentaciones de lady Rochford. Entre las tres narradoras, me agradó más Ana de Cleves, pues su perspectiva parece más objetiva; el inconveniente es que ya no puede seguir narrando todo lo que ocurre en la corte luego de retirarse a Hever. El cambio de narrador va en orden, sin dar lugar a confusión, algo en lo que la escritora suele fallar en otros libros. 

Esta novela es buena, tal vez no contiene tanta intriga como la anterior, pero sin duda entretiene. Las personalidades de las tres mujeres están debidamente diferenciadas. La trama está más cargada de melancolía, debido a la ausencia de los radiantes Bolena o al recuerdo que los ancianos aún conservan del reinado de Catalina de Aragón. El personaje más desagradable, a mi parecer, fue el duque de Norfolk, pues no se observa ningún desarrollo desde el anterior libro. La caracterización me parece muy irreal, sería increíble pensar que un veterano en intrigas cortesanas, que ha visto caer muchas cabezas, se aventure al mismo juego que acabó mal con Ana Bolena. El personaje se limita a actuar como un vulgar proxeneta. Un gran defecto de Gregory como escritora es que repite demasiado, en este caso, lady Rochford menciona a cada rato a su esposo y su cuñada.  



Este libro lo calificare con un 8.

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