sábado, 12 de octubre de 2013

Hace 521 años, el continente americano fue descubierto


A partir de las Cruzadas, en Europa se incrementó mucho el consumo de determinados artículos asiáticos como el marfil, el incienso, la seda y, sobre todo, las especias, que se usaban entre otras cosas para condimentar y conservar las carnes, y que habían llegado a tener un precio sumamente elevado. Los productos asiáticos llegaban por dos vías fundamentales a Europa. La primera era la llamada ruta de la seda, que iba por tierra de China al mar Negro, donde las mercancías se embarcaban a Constantinopla para ser recogidas por los navegantes genoveses. La otra ruta pasaba por el océano Índico y se bifurcaba: una tocaba Bagdad y Damasco, terminando en los puertos de Palestina, y la otra iba por el mar Rojo para llegar a Alejandría, donde sus mercaderías eran recogidas por los venecianos. 

La situación vino a agravarse con el avance de los turcos, quienes dificultaron y finalmente, con la caída de Constantinopla, controlaron por completo el comercio tradicional. El encarecimiento de los metales preciosos en Europa, también impulsaba a los navegantes a buscar nuevos caminos a los países de las especias. 


La caída de Constantinopla

Algunos instrumentos facilitaban directamente la navegación, como la brújula, instrumento chino llevado a Europa por los árabes. Instrumentos de una utilidad similar fueron el astrolabio y el sextante, que por la medición de la altura de los astros, permite determinar la posición del barco. Aparece la carabela, barco con tres palos para velas, mucho más navegante que las embarcaciones anteriores. 

En el terreno de las ideas geográficas, se crean otras premisas de las exploraciones: revive la idea, que ya habían tenido los griegos, de que la Tierra no es plana sino esférica. También se considera que un solo mar baña a Europa, África y la India. 
Sin embargo, habías muchas supersticiones en la época, que dificultaban las exploraciones. Se consideraba generalmente que la Tierra era plana y que en su extremo los barcos podían caer al infinito para no volver más. También se creía que existía una isla donde el diablo se llevaba las naves con todo y tripulantes, directamente al infierno. Había otras muchas ideas similares.


Mapa de Toscanelli

Cristobal Colón, probablemente de origen genovés, quiso encontrar la vía directa a las Indias, basándose en el mapa de Toscanelli. Propuso su idea del viaje al occidente a varios gobernantes, pero tuvo muchas dificultades para ser aceptado. Finalmente, a principios de 1492, firma las Capitulaciones de Santa Fe con los Reyes Católicos, que acababan de tomar Granada, último reducto árabe en España. Por medio de este acuerdo, los soberanos de Castilla y Aragón serían dueños de los países por descubrir y de la nueva ruta; apoyaban a Colón en su empresa dándole el permiso necesario, facilitándole algunos medios económicos y ayudándole a conseguir la tripulación. Colón recibió el título de "almirante de la Mar Océano", una participación en las ganancias de la empresa y el derecho permanente y hereditario a gobernar las tierras que conquistase. 


Cristobal Colón ante los reyes católicos

El 3 de agosto de 1492, sale Colón de Palos, España y, después de algunos incidentes, llega a la isla de Guanahaní en las Bahamas el 12 de octubre. Lleva a Espala la nueva de haber descubierto el camino occidental a la India, mucho más corto del que estaban buscando entonces los portugueses. En este primer viaje. Colón exploró algunas islas de las Antillas, sobre todo Cuba y "la Española" (Santo Domingo y Haití). Realizó otros viajes; el segundo a las Antillas menores, el tercero en que tocó Venezuela y el cuarto y último en que recorrió algunas tierras de América Central. Colón murió creyendo haber encontrado la India, sin sospechar nunca que había tropezado con un continente desconocido para los europeos, y que Asia estaba todavía muy lejos. 

La partición de las zonas de expansión y navegación entre Castilla y Portugal se acordó por el Tratado de Tordesillas (1494). Un meridiano situado a 370 leguas de Cabo Verde separó las dos zonas de influencia: la occidental para Castilla y la oriental para Portugal. De esta manera la costa africana y el actual Brasil quedaron en manos portuguesas, y el resto de América en manos castellanas.

El descubrimiento y la colonización de América, así como la ruta portuguesa, desplazan el comercio del Mediterráneo al Atlántico. Las antiguas ciudades mediterráneas pierden importancia y la adquieren en cambio las naciones con puertos en el Atlántico, como Portugal, España, Holanda, Francia e Inglaterra. Los nuevos mercados y la afluencia de metales preciosos impulsan el comercio y refuerzan a la burguesía, debilitando progresivamente a los señores feudales. 


Fuentes:
Brom, Juan (2007). Esbozo de historial universal. México: Grijalbo.

http://www.historiasiglo20.org/

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