sábado, 25 de mayo de 2013

Las seis esposas de Enrique VIII -Antonia Fraser



En esta ocasión quiero hacer un artículo especial al libro de Antonia Fraser, Las seis esposas de Enrique VIII, que de seguro muchos ya se habrán deleitado con su contenido. 

Aquí les dejo una parte del epílogo del libro:

Resulta tentador considerar a las seis esposas de Enrique VIII como estereotipos femeninos. Así Catalina de Aragón se convierte en "la esposa traicionada", Ana Bolena es "la tentadora", Jane Seymour "la buena mujer", Ana de Cleves "la hermana fea", Catalina Howard "la muchacha mala"; finalmente, Catalina Parr es "la figura materna"...Hay cierta verdad, por supuesto, en esas descripciones evocativas, pero todas ignoran la complejidad y la variedad en el carácter individual. Cada una a su modo y por razones distintas, casi todas esas mujeres fueron víctimas, pero no victimas voluntarias. Por el contrario, demostraron una fuerza notable y también mucha inteligencia en una época en que su sexo tradicionalmente poseía poco de ambas virtudes. 

Catalina de Aragón, Ana Bolena y Catalina Parr poseían verdadera capacidad intelectual, aunque sus oportunidades para educarse fueron distintas; de hecho, que Catalina de Aragón fuera la más inteligente, seguida por Ana Bolena y en último lugar Catalina Parr, es un reflejo fiel de esas oportunidades. Ni Jane Seymour ni Ana de Cleves eran estúpidas, según aquellos que las observaban y daban informes de ambas. La pobre Catalina Howard, cuyo único documento manuscrito que se conserva es una ilícita carta de amor a Thomas Culpeper, es, por supuesto, la excepción a la norma, aunque se debería recordar que la capacidad de garrapatear sus propias palabras de amor pone a Catalina por delante de muchas de sus coetáneas. 

La fuerza de esas mujeres pesó en el desarrollo de su historia. Se le da mucha importancia al vigor (u obstinación) de Catalina de Aragón en no concederle el divorcio al marido; pero Ana Bolena, "la dama" o "la concubina" o más crudamente "la puta de ojos saltones del rey", también demostró estar hecha de acero. Ana Bolena un es personaje cuya independencia de mente y de conducta, como mujer, la convierten en curiosamente moderna.

Si Jane Seymour fue la herramienta de los enemigos de la concubina, o una brillante joven que vio la oportunidad para su familia y la tomo, o está en algún punto intermedio, de cualquier modo su comportamiento durante esos cargados meses de 1536 fue un modelo de discreta sabiduría.

En cuanto a Ana de Cleves, es hora de rescatarla del cruel apodo de "la yegua de Flandes" que Enrique VIII nunca le puso realmente. En su conducta durante su matrimonio asombrosamente breve y los muchos años de confusión en una tierra extraña que siguieron, hubo un toque de dignidad; merece simpatía, no escarnio.

Se ha remarcado que Catalina Parr distaba de tener un carácter pasivo. Su conducta como reina, sea promoviendo las causas religiosas en las que creía o salvándose de esa mancha fatal de herejía, fue más vivaz que sumisa. Después de la muerte del rey, la pasión la guió.

Les recomiendo mucho este libro, es una excelente fuente de información acerca de las seis esposas de Enrique VIII. Y claro, lo que Antonia Fraser pretende es revelar a las mujeres que ocultan los estereotipos. 

2 comentarios:

  1. ¿Acaso la película titulada "Enrique VIII y sus 6 esposas" está basado en este libro?

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  2. No, es que ese libro tiene las biografias de las seis mujeres. He visto la pelicula (hace mucho) y no he podido conseguirla. Recuerdas que hay una escena donde sale lo de la verruga? Es la unica donde he visto eso

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