domingo, 12 de febrero de 2012

El Regreso De Enrique VIII - William Pakenham-Walsh



Enrique VIII
Enrique VIII murió en 1547, al final de una carrera oscurecida por numerosas acciones de avaricia y crueldad. En el siglo XX un clérigo inglés creyó haber logrado que el espíritu del monarca se arrepintiera.


En 1917 un misionero británico en China leyó por casualidad una biografía de la reina Ana Bolena, segunda esposa de Enrique VIII, que fue ejecutada por adulterio en 1536. El misionero era William Pakenham-Walsh, más tarde canónigo de la catedral de Peterborough. Al principio se interesó por la vida de Ana pero, gradualmente, se sumergió en el tema que pronto se transformó en la pasión de su vida. Cuando volvió a Inglaterra decidió rescatar la reputación de «una reina que había sido muy mal comprendida», pero pronto se vio arrastrado por los sufrimientos de Enrique VIII después de su muerte, tal como los contaban algunos médiums muy conocidos. 
Pakenham-Walsh


 Las experiencias de Pakenham-Walsh están narradas en el libro "A Tudor Story", publicado en 1963, tres años después de la muerte del autor a los 92 años. Es una historia extraña y conmovedora. La sinceridad, la integridad y la simplicidad del clérigo son palpables. Carecía de poderes psíquicos. Era un hombre bondadoso y sencillo a quien gustaba ir en bicicleta y hacer excursiones a pie. Pero en las sesiones se saltaba todas las reglas posibles, suministrando información por anticipado y «orientando» al médium de varias maneras. Pese a todo, a causa de su coherencia interna, de ciertas pruebas circunstanciales y de la decisión del clérigo, el libro constituye una curiosa e importante aportación a la literatura psíquica.

Ana Bolena

 En agosto de 1921, Pankenham-Walsh conoció a una tal señora Clegg, una médium, en casa de su hermana. La primera sesión fue el modelo de las muchas que seguirían durante los 12 años posteriores, con otros médiums: una mezcla de «orientaciones» ingenuas y lecturas entre líneas del canónigo, y de «pruebas» genuinas pero oscuras. El espíritu de un anciano de cabellos blancos que se apareció a la señora Clegg fue tomado por el canónigo por el padre de Ana Bolena; una vaga descripción de su hija «con buenas manos, más bien llenita» era, según dijo «una perfecta descripción de lady Ana» (a pesar de que Ana tenía seis dedos en una mano).  

Sin embargo, parte de la información quedó confirmada tras una investigación. La reina Ana Bolena sí había tenido cinco hermanos, cuyos nombres citó correctamente la señora Clegg, y se había peleado seriamente con su hermana Mary, como había dicho la médium. Pero entonces, Pakenham-Walsh cometió el grave error de comunicar a la médium quién era el espíritu... y de asistir a otras sesiones después. Una terminó cuando la señora Clegg le dijo que Ana preveía que «le ofrecerán una parroquia con copos de nieve e irá allí con narcisos.» Poco después, Pakenham-Walsh fue destinado a la parroquia de Sulgrave, en Northamptonshire, alfombrada de copos de nieve en su primera visita a inflamada de narcisos cuando se fue a vivir allí. El jardinero dijo que «no había visto nada igual en 40 años».

Necesidad De Perdón

Si Ana Bolena hubiera limitado sus «visitas» a la señora Clegg, la historia podría haber quedado así. Pero en diciembre de 1922, Pakenham-Walsh recibió una carta de la señorita Eleanor Kelly, una psíquica cristiana. Decía que en su sesión diaria de escritura automática había recibido un mensaje que mencionaba al canónigo y a Frederick Bligh Bond, otro psíquico famoso. Añadía: «De vez en cuando he tenido algunas comunicaciones con almas que murieron en el mismo período que Enrique VIII y me interesa mucho la referencia (en su manuscrito) a él y a lady Ana, así corno la necesidad... de perdón por parte de ella y de reparación por parte de él.»

Más tarde recibió otro mensaje, esta vez de «Alwyn, que fue un Thane de Sussex». Explicaba la tarea a realizar:
De la misma manera que todos quienes intervienen íntimamente en las vidas de otros deben suprimir todo cuanto impide su unidad, así esas dos almas deben ser limpiadas, cada una por sí sola, y cada una en unión con la otra, antes de que puedan tomar sus lugares en la gran estructura del Cuerpo de Cristo. Ana todavía debe dejar caer algunas sombras antes de que su visión sea clara; él, Enrique, apenas está empezando a sentir una vaga conciencia de su necesidad de quedar limpio.

 Con esa finalidad, el señor Bond arregló lo necesario para que el canónigo conociera a una de las médiums más famosas de su tiempo, la señora Hester Dowden en su casa de Chelsea, en Londres. La sesión fue de escritura automática, y la palabra «Catalina» apareció varias veces. Después, el lápiz escribió: «Quiero que ayude a alguien que necesita ayuda de su mundo.» Obedeciendo instrucciones, se trasladaron a una casa próxima, donde podría hacerse un mejor «contacto» . Allí el lápiz de la señora Dowden voló con violencia por su bloc: «Estoy aquí -ENRIQUE REX.» El canónigo creía haber logrado un contacto con el rey a través de Catalina de Aragón, su primera esposa.
Catalina de Aragon

Usando a la señora Dowden como amanuense, el señor Bond y la señorita Kelly hablaron con el monarca. Cuando se le preguntó si sabía que estaba muerto, Enrique replicó: «Sí, lo sé. Ha sido una pesadilla... Quiero que me diga exactamente qué ha pasado y por qué estoy aún en un lugar oscuro. Me siento como si estuviera de vuelta en la Tierra.» Dijo que su hija Isabel (cuya madre fue Ana Bolena) no significaba nada para él. Cuando le dijeron que había sido una gran gobernante, contestó ácidamente: «No lo esperaba de la hija de su madre.» Cuando se le recordó que el derecho divino de los monarcas no tendría ningún peso el día del Juicio Final, Henry tronó: «No lo escucharé. Eres un tonto. En mis tiempos lo hubiera hecho ejecutar.» La información de que, en ese momento, el rey de Inglaterra era Jorge V causó otro estallido: «No me importa. Eres un granuja; un bellaco de taberna que se burla de mí porque estoy a su merced.» Oscilando entre la autoconmiseración y los estallidos de ira, asintió finalmente a orar pidiendo perdón, pero añadió: «No rezaré aquí. Un rey reza solo.»

 Enrique parecía estar viviendo un gran conflicto interno a causa de sus acciones como rey. Parecía necesitar perdonar y ser perdonado por otras almas de su tiempo, como el cardenal Thomas Wolsey y su tercera reina, Jane Seymour. Los historiadores creen generalmente que fue su esposa favorita, pero el espíritu del rey vociferó que la detestaba. El odio parecía ser el principal obstáculo para su progreso espiritual. Por lo tanto, el canónigo se alegró mucho cuando él y las médiums lograron la reconciliación de los espíritus de Enrique y Jane.
Jane Seymour

 De sus seis mujeres, fue la primera, Catalina de Aragón, la que le reclamó como esposo y escribió, a través de la señorita Kelly: «El amor lo está guiando a lo largo del difícil sendero cuesta arriba.» Pero resulta claro que el deseo de Enrique de ser guiado se acentuó cuando Pakenham-Walsh le dijo que si se arrepentía de sus pecados se reuniría con sus hijos, Enrique, que murió a las seis semanas de vida (pero que, según se dijo, había crecido en la otra vida) y Eduardo, que reinó de 1547 a 1553.

El gran día del canónigo fue el 24 de junio de 1933, cuando, acompañado de dos médiums, la señora Heber-Percy y la señora Theo Monson, se halló en «presencia» no sólo de Enrique y sus esposas, WolseyTomás MoroIsabel I y otros personajes históricos, sino de los espíritus de sus propios hijos, Helen y Willy. Enrique deseaba que se hiciera público que se arrepentía de sus malas acciones. Ana Bolena añadió que «el manuscrito (de A Tudor Story) es una de las escaleras desde aquí hasta usted, y desde usted a nosotros, por la que muchos podrán trepar hasta la verdadera sabiduría.» El canónigo bendijo a los presentes, visibles o invisibles, y los visitantes se marcharon.

La Respuesta A Una Plegaria

Si uno cree que el alma sobrevive a la muerte y que hasta el hombre más malvado puede obtener apoyo para progresar en la otra vida, entonces el honesto e infantil canónigo parece el más indicado para «rescatar» al arrogante Enrique.

Pero, para los críticos, resultará muy fácil echar abajo la historia. Aunque ninguna de las médiums conocía a Pakenham-Walsh anteriormente, ciertamente habrían oído hablar de su obsesión por los Tudor. Un sensitivo podría haber recibido impresiones telepáticas de su exaltación por Ana Bolena. Es natural también que Pakenham-Walsh deseara ayudar a Enrique, un alma torturada en busca de redención. Resulta significativo que Catalina, la primera mujer de Enrique, buscara apoyo terrestre en él. Con toda seguridad, el canónigo consideraba que ella había sido la única mujer legal de Enrique. Aunque varias «pruebas» propuestas por Ana fueron utilizadas por Pakenham-Walsh como demostración de su supervivencia, también podría decirse que sólo probaban su ignorancia acerca de la teoría moderna de la PES.
Ana Bolena dijo en el patíbulo en 1536: «Ruego a Dios que salve al Rey.» ¿Será posible que un amable ex misionero fuera elegido, 400 años más tarde, para atender a su plegaria?


http://www.mundoparanormal.com/

viernes, 10 de febrero de 2012

La muerte me acuna mientras duermo


Ana Bolena también fue gran amante del arte musical llegando incluso a componer ciertas melodías para voz y laúd. A ella se le atribuye (no sin alguna duda por parte de ciertos musicólogos) la popular canción "Deathe rocke me asleepe" (La muerte me acuna mientras duermo). Los versos de la misma hablan de su inminente muerte (parece que fueron escritos durante los últimos meses de su vida) y resultan conmovedores.




Titulo: Oh death, rock me asleep


 Oh death, rock me asleep,
Bring me to quiet rest,
Let pass my weary guiltless ghost
Out of my careful breast.
Toll on, thou passing bell;
Ring out my doleful knell;
Let thy sound my death tell.
Death doth draw nigh;
There is no remedy.

My pains who can express?
Alas, they are so strong;
My dolour will not suffer strength
My life for to prolong.
Toll on, thou passing bell;
Ring out my doleful knell;
Let thy sound my death tell.
Death doth draw nigh;
There is no remedy.

Alone in prison strong
I wait my destiny.
Woe worth this cruel hap that I
Should taste this misery!
Toll on, thou passing bell;
Ring out my doleful knell;
Let thy sound my death tell.
Death doth draw nigh;
There is no remedy.

Farewell, my pleasures past,
Welcome, my present pain!
I feel my torments so increase
That life cannot remain.
Cease now, thou passing bell;
Rung is my doleful knell;
For the sound my death doth tell.
Death doth draw nigh;
There is no remedy.




              

viernes, 3 de febrero de 2012

Ana Bolena recibe el marquesado de Pembroke



El 1 de septiembre de 1532, Enrique le otorgo el titulo de marques (o marquesa) de Pembroke a Ana Bolena. El uso de ese título masculino (en lugar del de marquesa) no era en sí mismo significativo: la palabra marquesa raramente se usaba por entonces, y a la esposa de un marqués se le solía llamar "la señora marqués". Pero así  Ana se convirtió en la primera plebeya inglesa en convertirse en noble por derecho propio en lugar de por herencia. La nueva marqués debía ser una persona con propiedades: recibió cinco mansiones en Gales, otra en Somerset, dos en Essex y cinco en Hertfordshire, incluidas Hundson y Eastwick, que se sumaban a las dos mansiones que ya había recibido en 1532 en Middlesex.



El domingo del 1 de septiembre de 1532, Ana llevaba un vestido de terciopelo carmesí adornado con joyas y armiño, para la lujosa ceremonia en el castillo de Windsor. 


Patente que recibió Ana


Durante la ceremonia, Ana fue acompañada por su prima Mary Howard y la condesa de Rutland. Fue llevada ante la presencia de Enrique VIII, y se arrodillo delante del rey y los duques de Norfolk y Suffolk. Estando de rodillas, escucho a Stephen Gardiner leer la patente del titulo de marquesa de Pembroke, que también pasaría a su descendencia. Después de terminar de leer la patente, el rey coloco sobre su cabeza la corona de marques y sobre sus hombros puso una manta de terciopelo carmesí. Ana no solo recibió la patente, sino también sus propias tierras, que tenían un valor de mas de £ 1000 por año. La ceremonia fue seguida por un suntuoso banquete. 



Enrique VIII le otorgo el titulo de marquesa, en preparación para la reunión con Francisco I de Francia. Ana requería un estatus digno de la futura reina de Inglaterra. Los ingleses, en especial las mujeres, podían gritar y protestar cuando veían a la amante real cazando, pero en Calais la nueva dama marqués sería tratada con todos los honores. Incluso luciría las joyas reales. El rey envió un mensaje a la reina Catalina pidiéndoselas. Enrique recibió una replica ácida por parte de la reina.

El rey envió debidamente la orden por medio de un miembro de su cámara privada: tenía la fuerza de una orden real. La reina finalmente cumplió. Envió "todo lo que tenía, con lo cual el rey quedo muy complacido". De modo que le fueron entregadas las joyas, incluidos veinte rubíes y dos diamantes "reservados para mi señora marqués".

jueves, 2 de febrero de 2012

Joyeria Tudor

Joyería de la aristocracia
La joyeria Tudor era similar a las usadas en la era moderna, pero solo estaban disponibles para la clase alta. Los materiales utilizados eran: el oro, plata, cobre, metales dorados, marfil, azabache, junto con las piedras preciosas y semipreciosas. 
 Las perlas eran una de las más populares de la joyería en la época de los Tudor y usado tanto por Ana Bolena y su hija. 

Las joyas y piedras preciosas utilizadas para la joyería de la realeza y la nobleza en la época de los Tudor se incluyen en la siguiente lista:
  • Diamantes
  • Esmeraldas
  • Zafiros
  • Rubíes
  • Topacio
  • Los ópalos
  • Perlas


Asi como las joyas semi preciosas (las mas populares)
  • Turquesa
  • Ónice
  • Cornalina
  • Sanguinaria
  • Ámbar
  • Cristal
  • Coral
  • Ágata


Tipos de joyeria utilizados por los Tudor

Broches:
Un broche fue un alfiler decorativo diseñado para ser enganchar a las prendas. El broche fue adornado a menudo con esmalte o con las piedras preciosas y se utiliza como un adorno. Se utiliza en una variedad de formas con un alfiler o un broche y se usa en varios artículos de ropa alrededor del cuello, en los sombreros y hebillas.

Cadenas de oro:
A menudo utilizadas como un simbolo de alto cargo. Como Sir Tomas Moro que utilizaba una pesada cadena de oro que simbolizaba su cargo de Lord Canciller. 



Pendientes:
Fueron usados ​​tanto por hombres y mujeres. Los hombres usaban un solo pendiente, por lo general en el oído izquierdo. Los pendientes se hicieron populares durante la época isabelina, cuando los tocados complicados ya no estaban de moda. 




Pulseras:
Eran de incrustaciones de oro y plata con piedras preciosas. 
Las pulseras de la época Tudor eran a menudo varios hilos de perlas u otras piedras semi-preciosas que fueron creadas generalmente por parejas, y se envuelve alrededor de la muñeca.


Collar:
Los collares estaban hechas de oro y plata y con incrustaciones de piedras preciosas y usado por los hombres y mujeres. La palabra "collar" no se utilizó durante el período de los Tudor. A un collar se le llamaba "gargantilla". 


Collar de "B" de Ana Bolena

Colgantes:
Los colgantes fueron elaboradas creaciones de oro, joyas, esmalte y perlas que sustituyó al broche. 
Los colgantes podría ser usado sujeto a una cinta alrededor del cuello o atados a varios elementos o partes de las prendas de vestir como sombreros, fajas, camisas y vestidos. Fueron usados en forma de la iniciales, cruces y camafeos. También fueron usados ​​para adornar retratos en minuatura, como el colgante que muestra una miniatura del rey Enrique VIII dado a Jane Seymour y que Ana Bolena le 
arrancó de su cuello. 



Fajas:
Eran de la forma de un cinturon, las mujeres lo utilizaban, por lo general tenia un broche triangular en la parte delantera de la cintura. Las mujeres solian guardar ahi abanicos, espejos de mano y libros de oracion.



Anillos:
Bueno ya se los imaginaran. Se hicieron con oro y plata y decorado con piedras preciosas. Elizabeth I portaba un anillo que se abria y contenia una miniatura de Ana Bolena. 


Una miniatura es de Ana Bolena y otra de Elizabeth.








Pomos:
Era una esfera, bastante decorativa, que contenía perfume o hierbas aromáticas. Los hombres vestían pomas atados de una cadena o una correa y las damas de la corte acostumbraban llevar los pomos perfumados colgados del 
cinturón y se los acercaban a la nariz para protegerse de los malos olores y prevenirse contra las enfermedades contagiosas. 
Otras de sus funciones era hacer con que su ropa desprendiera un aroma agradable cuando caminaban y a la vez servian para purificar un poco el aire.








La joyeria de los pobres
Los pobres no tenian con que hacer sus joyas mas que con cuentas de madera. Otras alternativas más baratas eran de vidrio, hueso, nácar, metal y cuernos. Estas piedras más baratas fueron utilizados por separado y en las cadenas.  




Fuente:

http://www.the-tudors.org.uk/
http://www.theanneboleynfiles.com/

El maquillaje en la Era Tudor

El maquillaje fue mal visto en ciertas epocas de la historia. Pero en la Era Tudor no fue asi. Las mujeres de la nobleza y realeza, utilizaban maquillaje como una indicacion de su rango. Tambien era utilizado para ocultar las cicatrices de algunas enfermedades como la viruela.

El uso de maquillaje no estuvo de moda en los primeros años del reinado de Enrique VIII. Los perfumes eran muy populares, junto con el uso de cremas y ungüentos para suavizar la piel. Estos fueron hechos a partir de ingredientes como el uso de miel, cera de abeja y aceite de semilla de ajonjoli. Durante las cruzadas, en Europa se introdujeron muchos productos cosmeticos utilizados en el Medio Oriente. Los perfumes era producidos a partir de flores, rosas, lirios de agua y violetas.

Durante el reinado de Isabel I el maquillaje sigue estando de moda, pero ahora era cada vez mas elaborado,  sirviendo para ocultar las arrugas y otros signos de envejecimiento. Isabel I no soportaba la idea de envejecer por lo que se aplicaba excesivas cantidades de maquillaje. Esto explica el extraño rostro blanco que aparece en muchos retratos de Isabel. Muchas mujeres utilizaban vinagre para emblanquecer la piel, pero hubo muchos casos de mujeres que fallecieron por las cantidades excesivas de vinagre.

El peinado en la Era Tudor

Durante la Era Tudor, las mujeres llevaban el pelo largo. Sin embargo, el cabello tenia que estar oculto por lo general bajo un tocado o una capucha. Solamente las muchachas solteras podían traer el cabello suelto, mientras que una mujer casada llevaba el pelo recogido o escondido debajo de su tocado. Aunque se hicieron algunas excepciones a esta practica de ocultar el cabello. Por ejemplo, en coronación y bodas, las mujeres tenían permitido mostrar su cabello largo y suelto. Tal como en el caso de Ana Bolena en su coronación y también en la de la reina Isabel I. 
La cabellera larga de una joven era visto como un signo de virginidad. Las novias adornaban su cabello con flores frescas. La frente y los lados del cabello recibían gran atención  ya que era el area que mas se mostraba. Una frente alta era visto como signo de belleza y en ocasiones el cabello era arrancado desde el cuero cabelludo para lograrlo.  

¿Lacio o rizado? 
En la corte de los Tudor el cabello lacio era el mas predilecto, muy utilizado por Ana Bolena. Sin embargo esto cambio durante la Era Isabelina, y el cabello rizado se puso de moda, muy utilizado por la reina Isabel para hacerse complicados peinados. Las Damas Isabelinas llevaban joyas en el cabello o recogido en una redecilla. 






El color de cabello
Al igual que en la Edad Media, el ideal de belleza era una mujer de cabello rubio, labios rojos y tez blanca como la nieve. La reina Isabel logro esta imagen ideal mediante el uso de maquillaje blanco, y su cabello era rojo. Muchos en la nobleza quisieron imitar el cabello rojo de Isabel, y se teñían el cabello con hena. El pelo rubio también fue codiciando y se teñían el cabello con una mezcla de azafran, semillas de comino, la celidonia y el aceite. Las pelucas también fueron muy utilizadas en la Era Tudor e Isabelina. 


Tocados

Las capuchas triangulares era una prenda  que fue popular entre 1480 y 1540 aproximadamente.

Inspirada por el arco de cinco puntas de la arquitectura gótica tardía, enmarcaba el rostro y ocultaba por completo los cabellos. 

Las capuchas triangulares se hacían con varias capas de terciopelo forrado con seda y adornado con suntuosos  bordados y orfebrería, y sujetado con alfileres decorativos. Jane Seymour (la imagen de abajo) fue muy adepta a este tocado. 






Sin embargo, entre 1520, las damas comenzaron a utilizar la capucha francesa, introducida por Ana Bolena.

 La capucha francesa constituía en una pieza con forma de media luna, confeccionada con los mismos materiales que la capucha triangular, y se llevaba en la parte superior de la cabeza, dejando los cabellos al descubierto y formando un moño.Un velo de color negro colgaba sobre la espalda. La capucha francesa superaba a la triangular en popularidad. Curiosamente, Jane Seymour prohibio este tocado durante su reinado, y regreso al momento de su muerte. A parte de Ana Bolena (imagen de abajo) tambien fue utilizada esta prenda por Catalina Howard (segunda imagen) y Catalina Parr (tercera imagen). 











Fuentes:

El accidente que transformo a Enrique VIII en un tirano

Uno de los sucesos más interesantes de la historia es el repentino cambio de personalidad sufrido por el Rey Henry VIII, uno de los monarcas más influyentes de Inglaterra. Si bien al monarca se lo recuerda como uno de los mayores tiranos de la historia británica, uno se sorprende al estudiar su vida como en un principio, ese rey, que la historia plasmaría literalmente como una especie de cruza entre un demonio dantesco y un asesino serial, era al principio un hombre extremadamente culto, un renacentista amante de la ciencia y el arte en cuya corte se fomentaba y subvencionaba la razón, la literatura, la música y el estudio de la naturaleza. Sobretodo, sorprende como éste era mencionado en sus principios como un rey justo con el pueblo y muy generoso y de un día para el otro, como un monstruo tiránico. 

No obstante, su personalidad tiránica se deba más bien a un daño cerebral que sufrió durante un serio accidente mientras participaba en una justa. Es notable como todos los documentos de la época se sorprenden del literal e instantáneo cambio del monarca. Cambio que tuvo lugar el 24 de Enero del 1536, cuando se encontraba participando en uno de los tantos eventos deportivos que solía llevar acabo.

 En este, tras una serie de exitosas pasadas, uno de los caballeros sería efectivo en su juego al derribar al rey de su caballo. La caída sería terrible, Henry se propinaría de cabeza contra el suelo y, para colmo, su caballo, que se había parado en las dos patas traseras, lo pisaría y luego, tras tropezar con el cuerpo inconsciente del monarca, caería sobre el mismo.


Escena en la justa de The Tudors

En termino modernos, el cuerpo de Enrique sufrio los efectos de un accidente automovilistico a 65 km/hora y solo sobrevivio porque portaba una armadura completa. Cuando las noticias llegan a la esposa encinta de Enrique, Ana Bolena, ella queda tan impactada, que faltando tres meses para dar a luz, sufre un aborto, el bebe era varón. 

Según los contemporáneos "El rey monto un gran corcel para participar, ambos cayeron tan pesadamente, que todos pensaron que fue un milagro que no hubiese muerto, pero estuvo por dos horas sin habla-éste es hoy el mayor indicador que nos dice que, el hasta ése mismo entonces un rey generoso, sufrió un severo daño cerebral.- El Rey despertaría ante un nuevo mundo, ya no podría practicar más deportes, una de sus pasiones, ya que su pierna quedaría muy dañada, y prontamente engordaría en gran medida. 

No sólo su cuerpo se alteraría, sino que sus intereses variarían, dejaría de escribir poesías y baladas, algo que hacía con pasión anteriormente y su corte ya no sería tan renacentista. No sólo ordenaría penas mucho más severas para crímenes menores, sino que además, y a los pocos meses del accidente, ordenaría la ejecución de su esposa, Ana Bolena. Así, se volvería a casar varias veces más, ejecutando a Catalina Howard, su quinta esposa, y curiosamente, prima hermana de Ana Bolena. 

Si bien dejaría todo tipo de actividad física de lado -Henry fue considerado hasta ese entonces como uno de los monarcas más atractivos y atléticos de Inglaterra- la comida se convertiría en su nueva pasión.Comiendo más de 13 veces al día, prontamente llegaría a pesar unos 180 kilogramos

Si bien muy posiblemente su personalidad se haya visto alterada por una combinación entre el golpe a la cabeza y su práctica invalidez tras el accidente, el que una vez fue un príncipe prometedor y admirado, terminó convirtiéndose en en uno de los reyes más tiranos y despiadados. 

Fuente:
Documental: Enrique VIII por dentro


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