sábado, 15 de septiembre de 2012

Carta de Enrique VIII a Ana Bolena en 1528



El verano de 1528, Inglaterra fue asolada por el brote de sudores. Solo en Londres fueron cuarenta mil personas afectadas por la enfermedad. Enrique se sintió alarmado ante la idea que Ana Bolena pudiera haberse contagiado e inmediatamente le escribió para aliviar su intranquilidad:


Yo os suplico, amada mía, que no os asustéis ni os dejéis inquietar por nuestra ausencia. Sabéis que dondequiera que yo esté sigo siendo vuestro; pero no tenemos más remedio que someternos, a veces, a las circunstancias, y los que luchan contra el destino se ven siempre alejados del bien que desean, por lo que os ruego que hagáis los posible por hallar consuelo y valor preocupándoos lo menos posible por esta desgracia, pues espero que antes de que pase mucho tiempo podremos "chanter le renvoye".

Sin más por el momento, pues me falta tiempo, si no es para deciros que querría teneros entre mis brazos.  

Enrique recibe la noticia que más temía, su querida Ana había sucumbido al "mal del sudor", aunque de forma leve. Le vuelve a escribir a su amada:


De pronto, una noche, llegóme la noticia más terrible que es posible imaginar. Y espero veros muy pronto. Con ello recibiré la satisfacción más grande que podría ofrecerme la vida. 


Las plegarias de Enrique serían escuchadas, Ana no tardaría mucho en recuperarse y pronto la pareja volvería a reunirse. 



Bibliografía:
Hackett, Francis: Enrique VIII y sus seis mujeres, Editorial Juventud, Barcelona, 1975.

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