sábado, 15 de septiembre de 2012

Carta de Enrique VIII en respuesta a Ana Bolena



Al recibir una de las apasionadas carta del rey, Ana Bolena se decide a escribirle asegurándole que solo él, poseería su corazón en el momento que quedase totalmente libre. Envió también una prenda de su afecto. Enrique VIII demuestra regocijo en su respuesta: 


"Os doy las gracias de todo corazón por un presente de tan alto valor que ninguna otra cosa podría igualarlo, no sólo por el valioso diamante y la nave en la que se mece la solitaria doncella, sino muy principalmente por el significado que encierra y la humilde sumisión que supone vuestra bondad hacia mí.

“Creo que me sería muy difícil hallar ocasión para merecerlo si no me asistiera en tal empeño vuestra bondad y favor, los que deseo obtener y preservar por todos los medios a mi alcance; tal es mi firme intención y esperanza según el lema aut illic aut nullibi.

Las demostraciones de vuestro afecto son de tal categoría, y los elevados pensamientos de vuestra carta hállanse tan cordialmente expresados, que me obligan a honraros, amaros y serviros sinceramente y para siempre, rogándoos que continuéis firme en el mismo propósito y asegurándoos que, por lo que a mí incumbe, no sólo he de corresponderos debidamente, sino rebasaros en lealtad de corazón, si ello fuera posible.

Igualmente deseo que, si alguna vez con anterioridad a esta fecha os hubiera de algún modo ofendido, me dierais la misma absolución que de mí solicitáis, asegurándoos que, de aquí en adelante, mi corazón sólo a vos estará dedicado. ¡Ojala pudiera también estarlo mi cuerpo todo! Y así será, queriéndolo Dios, a quien he de rogar diariamente con tal objeto, en la esperanza de que mis plegarias serán al fin escuchadas.

Deseando que el tiempo que haya de transcurrir sea escaso, aunque a mí ha de parecerme largo con exceso.

Escrito de mano del secretario que de alma, cuerpo y voluntad es

Vuestro leal y más seguro servidor

H busca A.B. ningún otro Rey.

(H seeks A.B. no other Rex).



Bibliografía:
Hackett, Francis: Enrique VIII y sus seis mujeres, Editorial Juventud, Barcelona, 1975.


2 comentarios:

  1. Si es que este hombre era un Cassanova, si es que no tenía remedio...jajaja. No obstante son palabras muy románticas, casi de poeta. Ojalá hubieran sido ciertas sobretodo en la parte que dice "serviros para siempre", siempre resultó ser mucho tiempo para Enrique. Ojalá a alguna de sus seis esposas hubiera querido así. Porque de Jane Seymour también se hubiera cansado. Es increíble, he leído esta carta en voz alta y las de Ana, impactan más. ¿No tiene misivas con Catalina? No sabes cómo te agradezco que le dedique tiempo a contestarnos. Saludos.

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  2. Hola. De hecho, una de las pasiones de Enrique era componer baladas y cosas por el estilo. Parece increíble leer estas cartas y después enterarse de que esa dama a la que tanto dice amar, fue ejecutada bajo sus ordenes algunos años después. Muchos dicen que la esposa que más amo fue Jane Seymour aunque yo siempre he creído que la quiso más estando ella muerta que viva.

    No he leído cartas de Catalina de Aragon, aunque creo que si hay y también sería interesante conocerlas. Después de todo, fue una mujer admirable y digna. Yo soy la que te agradece por comentar.

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