sábado, 15 de septiembre de 2012

Carta de Ana Bolena desde la Torre de Londres




Se cree que esta carta fue escrita por Ana Bolena a Enrique VIII mientras aguardaba la hora de su muerte en la Torre de Londres, aunque hay dudas acerca de la autenticidad de la misma.



Señor, 



El descontento de Vuestra Majestad y mi propio encarcelamiento son hechos tan extraños para mí que, desde mi ignorancia, me veo en la obligación de escribiros con el fin de excusarme y obtener vuestro favor confesándoos la verdad que me habéis exigido por medio de quienes sabéis que son mis antiguos y confesos enemigos. Tan pronto como me entregaron vuestro mensaje, entendí su significado y si, como vos decís, diciendo la verdad, puedo preservar mi seguridad, así cumpliré vuestra orden con toda buena voluntad y obediencia. 



No imaginéis, sin embargo, que vuestra desdichada esposa fue alguna vez consciente de una sola falta, pues ni llegué a concebir tal pensamiento. Y a decir verdad jamás un soberano tuvo una esposa tan leal y afectivamente obediente en todos los sentidos como lo ha sido Ana Bolena para vos, pues sabed que habría quedado complacida con el rango y posición que hubiera complacido a Dios y a Vuestra Majestad. Tampoco intenté jamás promover mi exaltación o suplantar vuestro poder de gobierno; a pesar de que siempre abogué por la Reforma en el reino que se ha producido en los últimos años; fue sin ningún otro fundamento o interés que el de seguir y cumplir con vuestra voluntad, como ha sido siempre tanto en esta como en cualquiera de vuestras empresas y deseos.   



Vos me habéis elegido a mí, procedente de una humilde condición, para ser vuestra reina y compañera, dándome mucho más de lo que jamás tuve o ansié tener. Por eso, si alguna vez fui merecedora de tal honor, os ruego, Mi Señor, no me retiréis vuestro favor por atender a falsos rumores e indicaciones de mis enemigos; ni tampoco permitáis que infamias, esas indignas calumnias que solo pueden provenir de un desleal corazón, se vuelvan contra vuestra gentileza y arrojen una gran deshonra sobre vuestra más obediente esposa y sobre la princesa Isabel, vuestra hija, que no cuenta ni con 3 años de vida:



Juzgadme, mi buen rey, pero dejadme tener un juicio legal y no permitáis a mis enemigos jurados tomar parte en él como acusadores y jueces; sí, dejadme tener un juicio abierto pues mi verdad no temerá a ser juzgada y entonces podréis ver mi inocencia demostrada; vuestras sospechas y conciencia sosegadas y la ignominia y la calumnia vertida sobre mi nombre erradicada, o bien, mi culpabilidad declarada abiertamente. Así, vuestra majestad debe proteger de una abierta condena cualquier determinación que Dios y vos mismo podáis resolver de mí; una vez juzgada legalmente mi ofensa, vuestra majestad gozará de libertad tanto ante Dios como ante los hombres, no solo de aplicar el merecido castigo sobre mí como esposa desleal sino también de dirigir vuestros ya declarados afectos a otra parte, por cuya causa sé que me encuentro donde estoy y cuyo nombre podría haber señalado desde hace ya algún tiempo: vuestra majestad no ignora mis sospechas sobre esto a lo que me refiero.



Si, por otro lado, vuestra majestad ha dispuesto ya mi destino y no solo mi muerte sino también un infame lacre sobre mi nombre que os proporcione vuestra más dichosa felicidad; entonces, rogaré a Dios que os perdone, a vos y a mis enemigos, que han servido de instrumentos para esta injusticia, que no os reclame por vuestro cruel y mezquino trato hacia mí pues en el juicio final, ante el que todos deberemos comparecer, y bajo su jurisdicción, no dudaré (sin importarme lo que el mundo piense de mi) en apelar a mi inocencia, que será abiertamente probada y conocida.



Mi última y única súplica es que sea yo, únicamente, quien deba soportar la carga de vuestro disgusto y que no recaiga sobre las pobres almas inocentes de esos pobres caballeros que (según se me ha comunicado) están igualmente presos por mi causa. Si alguna vez hallé gracia ante vuestros ojos o si alguna vez el nombre de Ana Bolena ha sido agradable y dulce a vuestros oídos, os ruego que me concedáis esta petición y os prometo no volver a importunar jamás a vuestra majestad. 



Con fervientes oraciones a la Santísima Trinidad para que mantenga a vuestra majestad, mi rey y señor, en su bondad y lo conduzca y guié en su camino,



Vuestra más leal y siempre fiel esposa, 



Ana Bolena



Desde mi triste prisión de la Torre, este 6 de mayo de 1536.


Carta de Enrique VIII en respuesta a Ana Bolena



Al recibir una de las apasionadas carta del rey, Ana Bolena se decide a escribirle asegurándole que solo él, poseería su corazón en el momento que quedase totalmente libre. Envió también una prenda de su afecto. Enrique VIII demuestra regocijo en su respuesta: 


"Os doy las gracias de todo corazón por un presente de tan alto valor que ninguna otra cosa podría igualarlo, no sólo por el valioso diamante y la nave en la que se mece la solitaria doncella, sino muy principalmente por el significado que encierra y la humilde sumisión que supone vuestra bondad hacia mí.

“Creo que me sería muy difícil hallar ocasión para merecerlo si no me asistiera en tal empeño vuestra bondad y favor, los que deseo obtener y preservar por todos los medios a mi alcance; tal es mi firme intención y esperanza según el lema aut illic aut nullibi.

Las demostraciones de vuestro afecto son de tal categoría, y los elevados pensamientos de vuestra carta hállanse tan cordialmente expresados, que me obligan a honraros, amaros y serviros sinceramente y para siempre, rogándoos que continuéis firme en el mismo propósito y asegurándoos que, por lo que a mí incumbe, no sólo he de corresponderos debidamente, sino rebasaros en lealtad de corazón, si ello fuera posible.

Igualmente deseo que, si alguna vez con anterioridad a esta fecha os hubiera de algún modo ofendido, me dierais la misma absolución que de mí solicitáis, asegurándoos que, de aquí en adelante, mi corazón sólo a vos estará dedicado. ¡Ojala pudiera también estarlo mi cuerpo todo! Y así será, queriéndolo Dios, a quien he de rogar diariamente con tal objeto, en la esperanza de que mis plegarias serán al fin escuchadas.

Deseando que el tiempo que haya de transcurrir sea escaso, aunque a mí ha de parecerme largo con exceso.

Escrito de mano del secretario que de alma, cuerpo y voluntad es

Vuestro leal y más seguro servidor

H busca A.B. ningún otro Rey.

(H seeks A.B. no other Rex).



Bibliografía:
Hackett, Francis: Enrique VIII y sus seis mujeres, Editorial Juventud, Barcelona, 1975.


Carta de amor de Enrique VIII para Ana Bolena


Enrique VIII y Ana Bolena, cuadro de Arthur Hopkins

En esta carta se muestra a Enrique VIII desesperado y deseoso de que su amada Ana se entregue a el en cuerpo y alma. Ademas, asegura que apartara de su pensamiento a otras mujeres: 

Meditando acerca del contenido de vuestras últimas cartas, me veo acosado por mil pensamientos torturadores y sin saber a qué atenerme, ya que en unas frases creo descubrir una satisfacción y en otras todo lo contrario. Yo os ruego encarecidamente me digáis cuáles son vuestras intenciones respecto del amor que existe entre los dos.

Necesito a toda costa una respuesta, ya que llevo un año herido por el dardo de vuestro cariño y sin tener aún la seguridad de si hallaré o dejaré de hallar un lugar en vuestro corazón y afecto.

Esta incertidumbre me ha privado últimamente del placer de llamaros dueña mía, ya que no me profesáis más que un cariño común y corriente; pero si estáis dispuesta a cumplir los deberes de una amante fiel, entregándoos en cuerpo y alma a este leal servidor vuestro, si vuestro rigor no me lo prohíbe, yo os prometo que recibiréis no sólo el nombre de dueña mía, sino que apartaré de mi lado a cuantas hasta ahora han compartido con vos mis pensamientos y mi afecto y me dedicaré a serviros a vos sola.

Rendidamente suplico una contestación para esta mi carta, pues anhelo saber hasta dónde y para qué puedo contar con vos.

Si no os fuera grato contestar por escrito, indicadme algún lugar donde pueda recibir la respuesta de palabra, y yo acudiré con todo mi corazón.

No sigo por temor a cansaros.

Escrito de mano de quien no desea ser sino vuestro,

E. Rex.”




Bibliografía:
Hackett, Francis: Enrique VIII y sus seis mujeres, Editorial Juventud, Barcelona, 1975.

Carta de Enrique VIII a Ana Bolena durante el brote de sudores en 1528



El verano de 1528, Inglaterra fue asolada por un brote de fiebre sudorosa. Sólo en Londres fueron cuarenta mil personas afectadas por la enfermedad. Enrique se sintió alarmado ante la idea que Ana Bolena pudiese haberse contagiado e inmediatamente le escribió para aliviar su intranquilidad:



Yo os suplico, amada mía, que no os asustéis ni os dejéis inquietar por nuestra ausencia. Sabéis que dondequiera que yo esté sigo siendo vuestro; pero no tenemos más remedio que someternos, a veces, a las circunstancias, y los que luchan contra el destino se ven siempre alejados del bien que desean, por lo que os ruego que hagáis los posible por hallar consuelo y valor preocupándoos lo menos posible por esta desgracia, pues espero que antes de que pase mucho tiempo podremos "chanter le renvoye".

Sin más por el momento, pues me falta tiempo, si no es para deciros que querría teneros entre mis brazos.  

Enrique recibe la noticia que más temía, su querida Ana había sucumbido al "mal del sudor", aunque de forma leve. Le vuelve a escribir a su amada:



De pronto, una noche, llegóme la noticia más terrible que es posible imaginar. Y espero veros muy pronto. Con ello recibiré la satisfacción más grande que podría ofrecerme la vida. 



Las plegarias de Enrique serían escuchadas, Ana no tardaría mucho en recuperarse y pronto la pareja se reunió. Una incógnita es: ¿qué habría pasado si Ana hubiese muerto por la fiebre como tantos en ese verano?





Bibliografía:

Hackett, Francis: Enrique VIII y sus seis mujeres, Editorial Juventud, Barcelona, 1975.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Ana Bolena en el cine

Estas son algunas de las interpretaciones sobre Ana Bolena en películas o series. 


Merle Oberon como Ana Bolena en "La vida privada del rey Enrique VIII" (1933)



La modelo estadounidense llamada Elaine Stewart hizo una breve aparición como Ana Bolena en la película de 1953 enfocada en la única hija de Ana Bolena, Isabel Tudor, declarada bastarda después de su muerte. La película narra los primeros años de la que más tarde sería la reina Isabel I, que daría inicio a la Edad de Oro en Inglaterra. 


La actriz ganadora del Oscar, Vanessa Redgrave como Ana Bolena en la adaptación cinematográfica titulada "Un Hombre para la Eternidad" sobre los últimos años del político y humanista Tomas Moro, ejecutado por no aceptar el nuevo matrimonio real y la autoridad del rey sobre la Iglesia de Inglaterra. 


La actriz canadiense, Genevieve Bujold, desempeño el papel de Ana Bolena en la película de 1969 "Ana de los Mil Días". Es considerada una de las películas sobre Ana Bolena más destacadas.


La actriz británica Dorothy Tutin en la afamada serie de la BBC "Las seis esposas de Enrique VIII" 


Tras el exito de la serie de la BBC ya mencionada, Keith Michell fue elegido nuevamente para interpretar al rey en una película llamada Enrique VIII y sus seis esposas. La actriz Charlotte Rampling desempeñaría como Ana Bolena. Esta ha sido la única película en retratar las supuestas deformaciones de Ana, como el sexto dedo y la verruga en el cuello. 


Jodhi May como Ana Bolena en la adaptación cinematográfica de la novela de Philippa Gregory, "The Other Boleyn Girl" (2003) junto con Natascha McElhone como su hermana, María Bolena. 


Helena Boham Carter como Ana Bolena en la mini serie de TV "Henry VIII" (2003) 

Fuente de imagen: theskinnystiletto.com
La actriz israelí-estadounidense Natalie Portman en la adaptación de Hollywood de la novela de Philippa Gregory, La Otra Reina (2008). 


Natalie Dormer interpreto a Ana Bolena en la serie de showtime llamada "Los Tudor", apareciendo en dos temporadas y veinte episodios en 2007 y 2008. Natalie Dormer vuelve a aparecer brevemente en un capítulo de la cuarta temporada como el fantasma de Ana Bolena cuando su esposo esta cercano a la muerte. 


¿Cual es tu favorita?

viernes, 7 de septiembre de 2012

Enrique VIII en el cine


Hay muchas interpretaciones sobre el temperamental rey Enrique VIII en el cine pero estas son de las más destacadas: 



Charles Laughton fue uno de los primeros en asumir el papel de Enrique en la pelicula de 1933 titulada "La vida privada de Enrique VIII"



Más tarde en 1953 Charles Laughton volvería a interpretar al rey Enrique en una película, esta vez enfocada en los primeros años de la hija que tuvo con Ana Bolena, Isabel Tudor. 



En 1966 Robert Shaw interpretaría al rey Enrique en la pelicula "Un Hombre para la Eternidad" enfocada en los años en que Enrique busca anular su matrimonio con Catalina de Aragon para casarse con la joven Ana Bolena, y al no lograr que la Iglesia responda a su petición, decide romper con Roma. Durante la película, Enrique VIII tendrá que enfrentarse a la oposición de uno de sus allegados, Tomas Moro, un fiel católico de voluntad inquebrantable. 


Richard Burton interpreto al rey Enrique en la película de 1969 llamada "Ana de los Mil Días" basada principalmente en el encaprichamiento del rey por la bella y joven Ana Bolena.  Hasta terminar en el tumultuoso matrimonio real hasta la inminente caída y reemplazo de la "reina de los mil días". 


En la serie de la BBC "Las seis esposas de Enrique VIII" Keith Mitchell (Enrique VIII) recibiría criticas por su excelente interpretación. 


En 2003, el actor británico Ray Winstone en la mini serie de televisión "Henry VIII" ofreciendo una actuación que demostró el lado brutal del rey Enrique.  


Jonathan Rhys Meyers en la serie de showtime "Los Tudor" iniciada en 2007. Es una magnifica serie en todos los sentidos (actores, guiones, etc.) Aunque muchos estarán de acuerdo en que respecto al físico, no hay mucha similitud entre el actor y el Enrique real. 


Eric Bana en "Las hermanas Bolena" (2008). 

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