jueves, 12 de abril de 2012

Grecia: la ciudad y la vida cotidiana


La vida en las ciudades giraba en torno al comercio. La dieta era frugal y los banquetes suponían un importante acontecimiento social.

La ciudad
Las ciudades griegas solian estar situadas cerca del mar para facilitar el comercio y el transporte, que era dificil por via terrestre. Tenian calles estrechas, tortuosas y oscuras.
La vida se organizaba alrededor de dos centros principales: el agora y la acrópolis.


  • El agora era una gran plaza publica donde se celebraba el mercado y donde se reunían los ciudadanos para pasear y charlar. En sus alrededores se situaba el barrio de los artesanos y los comerciantes. 
  • La acrópolis era un recinto amurallado en el que se encontraban los templos y algunos de los edificios mas importantes. Servia también como refugio en caso de guerra. 

En la época helenística, las ciudades alcanzaron un gran desarrollo: aumentaron su tamaño y se fundaron algunas nuevas, como Alejandría, en Egipto, o Pérgamo, en la actual Turquía. Estos nuevos asentamiento estaban formados por calles amplias y rectas que dibujaban manzanas cuadradas y regulares. 

Los niños
El futuro de los hijos estaba en manos de su padre. Cuando un bebe nacía, la madre se lo entregaba a su marido y este decidiria si viviria o no. La llegada de una niña se acogía con tristeza y muchas recién nacidas eran abandonadas.

La vivienda
Las viviendas griegas, de una o dos plantas, no estaban muy decoradas y contaban con un mobiliario escaso. En las casas existía una parte, llamada gineceo, que estaba reservada exclusivamente para las mujeres: y había otra parte para los hombres, el andron.



Dieta
La dieta de los griegos era sencilla. Los alimentos principales eran los cereales, el queso, los huevos, las frutas y las verduras. También consumían aceite de oliva, leche de cabra y, cuando se conseguía, pescado, que era muy apreciado. La carne era un alimento escaso que se reservaba para las familias mas ricas y para los días festivos.

Vestido
Los griegos vestían túnicas de lana y de lino, y durante el invierno, se abrigaban con un manto que se recogía sobre el hombro izquierdo y se calzaban con sandalias o pantuflas. El vestido femenino se componía de túnicas de dos tipos: peplo y quitón.
El peplo era el mas tradicional. Estaba hecho con un trozo rectangular de lana, que se sujetaba a los hombros con broches y se ajustaba a la cintura con un cinturón. Protegían su cabeza del frió con el cerífalo, que era una especie de pañuelo, y del sol con la tolia, un sombrero de ala ancha.

Las griegas se preocupaban mucho de su aspecto físico. Utilizaban cremas y lociones para hacer desaparecer manchas de la piel, pecas o arrugas; aceites para proteger la piel del sol o para hacer crecer el pelo. Teñirse de rubio era habitual entre las mujeres griegas, ya que era un color de pelo poco frecuente en Grecia y, por tanto, exótico.
Empolvarse la cara de blanco era también una nota de distinción entre las aristócratas griegas.



Fuente:
Rendal, Enric, La enciclopedia del estudiante: tomo 2: historia universal.  Buenos Aires: Santillana, edición 2006.

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