viernes, 3 de febrero de 2012

Ana Bolena recibe el marquesado de Pembroke



El 1 de septiembre de 1532, Enrique le otorgo el titulo de marques (o marquesa) de Pembroke a Ana Bolena. El uso de ese título masculino (en lugar del de marquesa) no era en sí mismo significativo: la palabra marquesa raramente se usaba por entonces, y a la esposa de un marqués se le solía llamar "la señora marqués". Pero así  Ana se convirtió en la primera plebeya inglesa en convertirse en noble por derecho propio en lugar de por herencia. La nueva marqués debía ser una persona con propiedades: recibió cinco mansiones en Gales, otra en Somerset, dos en Essex y cinco en Hertfordshire, incluidas Hundson y Eastwick, que se sumaban a las dos mansiones que ya había recibido en 1532 en Middlesex.



El domingo del 1 de septiembre de 1532, Ana llevaba un vestido de terciopelo carmesí adornado con joyas y armiño, para la lujosa ceremonia en el castillo de Windsor. 


Patente que recibió Ana


Durante la ceremonia, Ana fue acompañada por su prima Mary Howard y la condesa de Rutland. Fue llevada ante la presencia de Enrique VIII, y se arrodillo delante del rey y los duques de Norfolk y Suffolk. Estando de rodillas, escucho a Stephen Gardiner leer la patente del titulo de marquesa de Pembroke, que también pasaría a su descendencia. Después de terminar de leer la patente, el rey coloco sobre su cabeza la corona de marques y sobre sus hombros puso una manta de terciopelo carmesí. Ana no solo recibió la patente, sino también sus propias tierras, que tenían un valor de mas de £ 1000 por año. La ceremonia fue seguida por un suntuoso banquete. 



Enrique VIII le otorgo el titulo de marquesa, en preparación para la reunión con Francisco I de Francia. Ana requería un estatus digno de la futura reina de Inglaterra. Los ingleses, en especial las mujeres, podían gritar y protestar cuando veían a la amante real cazando, pero en Calais la nueva dama marqués sería tratada con todos los honores. Incluso luciría las joyas reales. El rey envió un mensaje a la reina Catalina pidiéndoselas. Enrique recibió una replica ácida por parte de la reina.

El rey envió debidamente la orden por medio de un miembro de su cámara privada: tenía la fuerza de una orden real. La reina finalmente cumplió. Envió "todo lo que tenía, con lo cual el rey quedo muy complacido". De modo que le fueron entregadas las joyas, incluidos veinte rubíes y dos diamantes "reservados para mi señora marqués".

No hay comentarios:

Publicar un comentario


Entradas relacionadas



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...