viernes, 10 de febrero de 2012

Oh Death Rock Me Asleep

La muerte me acuna mientras duermo
Ana Bolena también fue gran amante del arte musical, llegando incluso a componer ciertas melodías para voz y laúd. A ella se le atribuye (no sin alguna duda por parte de ciertos musicólogos) la popular canción "Death rock me asleepe" (La muerte me acuna mientras duermo). Los versos de la misma hablan de su inminente muerte y resultan conmovedores, aunque también existe la versión de que fueron escritos por su hermano, lord Rochford, quien compartió el mismo destino que ella.



Oh death, rock me asleep,
Bring me to quiet rest,
Let pass my weary guiltless ghost
Out of my careful breast.
Toll on, thou passing bell;
Ring out my doleful knell;
Let thy sound my death tell.
Death doth draw nigh;
There is no remedy.

My pains who can express?
Alas, they are so strong;
My dolour will not suffer strength
My life for to prolong.
Toll on, thou passing bell;
Ring out my doleful knell;
Let thy sound my death tell.
Death doth draw nigh;
There is no remedy.

Alone in prison strong
I wait my destiny.
Woe worth this cruel hap that I
Should taste this misery!
Toll on, thou passing bell;
Ring out my doleful knell;
Let thy sound my death tell.
Death doth draw nigh;
There is no remedy.

Farewell, my pleasures past,
Welcome, my present pain!
I feel my torments so increase
That life cannot remain.
Cease now, thou passing bell;
Rung is my doleful knell;
For the sound my death doth tell.
Death doth draw nigh;
There is no remedy.




              

jueves, 2 de febrero de 2012

Joyeria Tudor

Joyería de la aristocracia
La joyería no dista mucho de las que se usan en la era moderna, pero éstas sólo estaban disponibles para la clase alta. Los materiales más utilizados eran el oro, plata, cobre, metales dorados, marfil, junto con las piedras semipreciosas. Las perlas también eran muy populares.
Las joyas y piedras preciosas utilizadas para la joyería de la realeza y la nobleza en la época de los Tudor se incluyen en la siguiente lista:
  • Diamantes
  • Esmeraldas
  • Zafiros
  • Rubíes
  • Topacio
  • Los ópalos
  • Perlas
Así como las joyas semi preciosas (las mas populares)
  • Turquesa
  • Ónice
  • Cornalina
  • Sanguinaria
  • Ámbar
  • Cristal
  • Coral
  • Ágata


Tipos de joyeria utilizados por los Tudor
Broches:
Un broche fue un alfiler decorativo diseñado para ser enganchado a las prendas, como en cuello, sombreros y hebillas. El broche fue adornado a menudo con esmalte o con las piedras preciosas. 

Cadenas de oro:
A menudo utilizadas como un simbolo de alto cargo. Como Sir Tomas Moro que utilizaba una pesada cadena de oro que simbolizaba su cargo de Lord Canciller. 


Pendientes:
Fueron usados ​​tanto por hombres y mujeres. Los hombres usaban un solo pendiente, por lo general en el oído izquierdo. Los pendientes se hicieron populares durante la época isabelina, cuando los tocados complicados ya no estaban de moda. 

Pulseras:
Eran de incrustaciones de oro y plata con piedras preciosas. Las pulseras de la época Tudor eran a menudo varios hilos de perlas u otras piedras semipreciosas que fueron creadas generalmente por parejas, y se envuelve alrededor de la muñeca.

Collar:
Los collares estaban hechas de oro y plata y con incrustaciones de piedras preciosas y usado por los hombres y mujeres. La palabra "collar" no se utilizó durante el período de los Tudor. A un collar se le llamaba "gargantilla". 

Collar de "B" de Ana Bolena

Colgantes:
Fueron elaboradas creaciones de oro, joyas, esmalte y perlas que sustituyó al broche. 
Los colgantes podría ser usado sujeto a una cinta alrededor del cuello o atados a varios elementos o partes de las prendas de vestir como sombreros, fajas, camisas y vestidos. Fueron usados en forma de la iniciales, cruces y camafeos. También fueron usados ​​para adornar retratos en miniatura.

Fajas:
Eran de la forma de un cinturón que por lo general tenían un broche triangular en la parte delantera de la cintura. Las mujeres solían guardar ahí abanicos, espejos de mano y libros de oración.

Anillos:
Estaban hechos con oro y plata, incrustados con joyas preciosas como el diamante.

Anillo de Isabel I



Pomos:
Era una esfera labrada que contenía perfume o hierbas aromáticas. Los hombres vestían pomos atados de una cadena o correa y las damas de la corte acostumbraban llevar los pomos perfumados colgados del  cinturón y se los acercaban a la nariz para protegerse de los malos olores. Otras de sus funciones era hacer con que su ropa desprendiera un aroma agradable cuando caminaban, ya que nunca lavaban sus ropas.






La joyeria de los pobres
Los pobres no tenian con que hacer sus joyas mas que con cuentas de madera. Otras alternativas más baratas eran de vidrio, hueso, nácar, metal y cuernos. Estas piedras más baratas fueron utilizados por separado y en las cadenas.  




Fuente:
http://www.sixwives.info

El maquillaje en el período Tudor


El maquillaje fue mal visto en ciertas épocas de la historia. Pero en el siglo XVI no fue así. No estuvo muy de moda en los primeros años de reinado de Enrique VIII. Se optaba más por los perfumes, cremas y ungüentos para suavizar la piel. Muchos de los productos cosméticos en Europa eran traídos del Medio Oriente. 

Fue durante el reinado de Isabel que se popularizó el uso del maquillaje, tornándose más elaborado a medida que la soberana envejecía. La práctica de Isabel de enyesar su cara se remonta a su temprana mediana edad. Un ataque de viruela, a sus veintinueve años, le había dejado marcas en las mejillas y, según se informó, calvicie parcial. Después de su recuperación, la reina adoptó una nueva forma de presentarse al mundo. En lugar del natural estilo de sus veinte, ella adoptó una apariencia de maquillaje pesado y elaboradas pelucas.


Fuente: https://www.dkfindout.com/uk/history/tudors/tudor-make-up/


Las damas de la corte de Isabel comúnmente se aplicaban lociones blanqueadoras en la cara y en los senos. Este compuesto se hacía a menudo de cerusa, una mezcla de vinagre y plomo blanco que tenía el desafortunado efecto de envenenar a la usuaria. Otras lociones blanqueadoras se hicieron a partir de cáscara de huevo en polvo, semillas de amapola, bórax y allium, mientras que la clara de huevo se usaba para "esmaltar" el cutis, ayudando así a ocultar las arrugas. Los labios y las mejillas se enrojecieron usando tintes naturales como madder, cochinilla y ocre, pero el bermellón (sulfuro de mercurio) fue la opción más popular entre las damas de la corte. Las mujeres introducían gotas de belladona en sus ojos para hacerlos brillar y delineaban sus párpados con antimonio en polvo (un tipo de polvo de kohl). Se arqueaban las cejas para formar un arco alto y fino, llegando a arrancarse las cejas para crear una frente grande, como era la moda. 



Fuentes
Bingham, Jane. The Tudors: The Kings and Queens of England´s Golden Age. New York: Metro Books, 2012.


El peinado en la Era Tudor



En el siglo XVI, en la mayor parte de Europa las mujeres llevaban el cabello largo, como señal de virginidad y femineidad. Sin embargo, debía ir oculto bajo un tocado o una capucha, y recogido en el caso de las casadas. Salvo en ocasiones, como coronaciones y bodas, se podía llevar el cabello suelto. Una frente grande era bien apreciada, por lo que en ocasiones el cabello era arrancado desde el cuero cabelludo. 


¿Lacio o rizado? 
En los primeros años de la dinastía Tudor, el cabello lacio era muy apreciado y el más utilizado por las damas de la corte. Sin embargo, con la llegada de Isabel I al trono, esta moda cambió y se impuso la cabellera rizada. Los tocados ya no eran tan elaborados, pues ahora se pretendía enseñar los complicados peinados que se pusieron de moda en ese tiempo.





Al comienzo de la era isabelina, los hombres usaban el pelo corto que se hacía más largo a medida que pasaba el tiempo. Pero el pelo largo tenía que ser rizado y  se utilizaban hierros calientes usados ​​para lograr ese aspecto y luego usar cera para mantenerlo en su lugar. Las barbas, que podían ser cortadas en muchas formas diferentes de redonda a cuadrada, de oblongas a puntiagudas, también eran largas y mantenidas en su lugar con almidón.

Color
El color de cabello ideal en esa época era el rubio, combinado con una tez clara. La reina, en cambio, tenía el cabello rojo natural, al igual que su padre y hermanos. Este color llego a ser apreciado debido a que era un  rasgo de la dinastía Tudor. Muchos nobles trataron de imitarlo tiñéndose el cabello con henna. Para obtener el codiciado cabello rubio se usaba un tinte que se hacía con una mezcla de azafrán, semilla de comino, celandina y aceite.





Fuentes:
http://www.sixwives.info/tudor-hair.htm
http://www.beautifulwithbrains.com/

El accidente que transformo a Enrique VIII en un tirano



Uno de los sucesos más interesantes de la historia es el repentino cambio de personalidad sufrido por el rey Enrique VIII, uno de los monarcas más influyentes de Inglaterra. Si bien al monarca se lo recuerda como uno de los mayores tiranos de la historia británica, uno se sorprende al estudiar su vida como en un principio, ese rey, que la historia plasmaría literalmente como una especie de cruza entre un demonio dantesco y un asesino serial, era al principio un hombre extremadamente culto, un renacentista amante de la ciencia y el arte en cuya corte se fomentaba la razón, la literatura, la música y el estudio de la naturaleza. Sobretodo, sorprende como éste era mencionado en sus principios como un rey justo con el pueblo y muy generoso y de un día para el otro, como un monstruo tiránico. 

No obstante, su personalidad tiránica se deba más bien a un daño cerebral que sufrió durante un serio accidente mientras participaba en una justa. Es notable como todos los documentos de la época se sorprenden del literal e instantáneo cambio del monarca. Cambio que tuvo lugar el 24 de Enero del 1536, cuando se encontraba participando en uno de los tantos eventos deportivos que solía llevar acabo.


En este, tras una serie de exitosas pasadas, uno de los caballeros sería efectivo en su juego al derribar al rey de su caballo. La caída sería terrible, Enrique se propinaría de cabeza contra el suelo y, para colmo, su caballo, que se había parado en las dos patas traseras, lo pisaría y luego, tras tropezar con el cuerpo inconsciente del monarca, caería sobre el mismo.


En termino modernos, el cuerpo de Enrique sufrió los efectos de un accidente automovilístico a 65 km/hora y solo sobrevivió porque portaba una armadura completa. Cuando las noticias llegan a la esposa encinta de Enrique, Ana Bolena, ella queda tan impactada, que faltando tres meses para dar a luz, sufre un aborto.

Según los contemporáneos "El rey monto un gran corcel para participar, ambos cayeron tan pesadamente, que todos pensaron que fue un milagro que no hubiese muerto, pero estuvo por dos horas sin habla" éste es hoy el mayor indicador que nos dice que, el hasta ése mismo entonces un rey generoso, sufrió un severo daño cerebral. El rey despertaría ante un nuevo mundo, ya no podría practicar más deportes, una de sus pasiones, ya que su pierna quedaría muy dañada, y prontamente engordaría en gran medida. 

No sólo su cuerpo se alteraría, sino que sus intereses variarían, dejaría de escribir poesías y baladas, algo que hacía con pasión anteriormente y su corte ya no sería tan renacentista. No sólo ordenaría penas mucho más severas para crímenes menores, sino que además, y a los pocos meses del accidente, ordenaría la ejecución de su esposa, Ana Bolena. 

Si bien dejaría todo tipo de actividad física de lado -Henry fue considerado hasta ese entonces como uno de los monarcas más atractivos y atléticos de Inglaterra- la comida se convertiría en su nueva pasión.Comiendo más de 13 veces al día, prontamente llegaría a pesar unos 180 kilogramos

Si bien muy posiblemente su personalidad se haya visto alterada por una combinación entre el golpe a la cabeza y su práctica invalidez tras el accidente, el que una vez fue un príncipe prometedor y admirado, terminó convirtiéndose en en uno de los reyes más tiranos y despiadados. 



Fuente:
Documental: Enrique VIII por dentro


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