martes, 14 de junio de 2011

Cánones de belleza en la Edad Media




La vida en la Edad Media se centraba en la intervención de Dios, y se consideraba bello todo lo que fuera creación divina. La belleza física era una cualidad que se marchitaba con el tiempo, pero la belleza espiritual no se marchitaba, sino que permanecía en el interior de las personas y eran cualidades como: la bondad, el amor, la simpatía  la castidad, etc. 

La fe y la moralidad cristianas impusieron un recato en las vestimentas y la práctica del maquillaje, que se consideraba contrario a la moral cristiana en cuanto que desfiguraba lo que Dios había creado, lo que contrasta con el uso de maquillajes excesivos utilizados en épocas anteriores como la egipcia.


El cristianismo aplico una censura al representar cuerpos desnudos en el arte al máximo para quitarles cualquier matiz de sexualidad. El ideal de belleza de aquella época  ha sido representado muchas veces en pinturas. La mujer del medioevo mostraba:


  • Blancura en la piel (representaba la pureza de la dama)
  • Larga cabellera rubia
  • Ojos pequeños pero risueños
  • Nariz pequeña
  • Labios pequeños y rosados
  • Caderas estrechas
  • Manos blancas y delgadas
  • Senos pequeños

En cuanto a los hombres, la descripción responde a la de un caballero con armadura, alto y delgado, fuerte y vigoroso, esbelto; pecho y hombros anchos; piernas largas y rectas como señal de elegancia y porte; manos grandes y generosas como símbolo de habilidad con la espada y de masculinidad.




La caída y muerte de Ana Bolena (parte 1)

El trágico aborto de la reina Ana


Escena de The Tudors

El interés del rey por Jane Seymour podía estar intensificándose, pero su segunda esposa estaba embarazada, y ese acontecimiento por el que esperaba la nación —el nacimiento de un hijo varón— al parecer entro en juego una vez más. 

El 29 de enero la reina Ana abortó. Era "un bebé varón", de algo más de tres meses. En ese momento, según el relato contemporáneo, la reina Ana estaba histérica por la decepción, y sin duda por la aprensión. El rey acababa de tener una caída en una justa que lo había dejado inconsciente dos horas. La reina estalló diciendo que esa desagradable conmoción había causado el aborto, tan grande era su amor por él. El alegato y las excusas cayeron en oídos igualmente sordos. Se supone que el rey comentó "de muy mal humor" que, cuando la reina se hubiera levantado de su lecho de enfermedad, "iré a hablar con vos". Pero una parte más ominosa de la misma historia tenía que ver con la exclamación del rey: "Veo que Dios no desea darme hijos varones". 

Si el rey Enrique realmente encaró el aborto de su esposa con tal falta de simpatía no podemos saberlo con seguridad; pero que invocara la voluntad de Dios resulta más que plausible, dada la conocida tendencia del rey a interpretar sus propios infortunios a la luz de la divina desaprobación. 



Un nuevo amor: Jane Seymour

Jane Seymour, escena de The Tudors


Chapuys se enteró de que fue la noticia de los obsequios que el rey había dado recientemente a la "señorita Seymour" lo que causó el aborto de Ana. Según una historia de una fecha posterior, la reina Ana encontró a la señorita Seymour sentada sobre el regazo de su esposo; "reprochando" eso al rey, la reina Ana culpó de su aborto a ese desagradable descubrimiento. Se decía que había habido "muchos arañazos y golpes entre la reina y su doncella". 

Jane Seymour

Ana Bolena

A diferencia de lo que ocurre con las invocaciones de la voluntad divina por parte del rey, no hay pruebas contemporáneas de que se dieras incidentes tan violentos; el carácter de Jane Seymour que se describe en 1536 es por el contrario casto, casi gazmoño. Como veremos, hay buenas razones para creer que el rey encontró en esa misma castidad una fuente de atracción, al igual que antes se había vuelto hacia la encantadora Ana Bolena desde la virtuosa Catalina.



Chapuys la describía como "de estatura media y no una gran belleza". Su rasgo más distintivo era su famosa tez "blanca pura". Según Holbein tenía una gran nariz y una boca firme con los labios ligeramente apretados, pero la cara de grata forma oval con la alta frente entonces tan apreciada. En conjunto, si Ana Bolena transmite la fascinación de lo nuevo, Jane Seymour posee un aire digno de algo estólido que recuerda apropiadamente a las consortes medievales inglesas. 


No sabemos con seguridad la fecha en que empezaron a proyectar reemplazar a Ana Bolena por Jane Seymour los enemigos políticos de Ana (y de su familia). Obviamente, nada podía avanzar mucho mientras Ana estuviera embarazada, pero después de su aborto los acontecimientos se precipitaron, lo que sugiere que la noticia del embarazo real había interrumpido temporalmente la trama ya preparada.

Los complots contra la reina
Entretanto, la facción antibolena de la corte inglesa apoyaba la causa de Jane Seymour para que tuviera su propia cama grande ricamente ornamentada, que en ese caso el rey compartiría. 

En esa primavera de 1536, la corte inglesa era un lugar lleno de rumores de ascenso y de caída. La reina, a diferencia de su predecesora, nunca había podido construirse una base de poder, aparte de sus propios parientes (al menos uno de los cuales, el duque de Norfolk, sentía una fuerte antipatía por ella y no compartía sus ideas religiosas), mientras que por temperamento prefería desafiar antes que calmar. 


Thomas Howard, tercer duque de Norfolk



Sir Nicholas Carew

Formaban ya parte de esa facción no sólo los grandes como lord Montagu, que encabezaba la familia semirreal de los De la Pole, y los Exeter, sino también importantes miembros de la casa real, celosos de los Bolena. Sir Nicholas Carew, por ejemplo, el Maestro del Caballo, un hombre aproximadamente de la misma edad que el rey Enrique.



La alianza Imperial 


Carlos V

A los embrollos de la política inglesa y de sus luchas internas se sumaban ahora las presiones internacionales. Si debía haber un acuerdo entre España e Inglaterra entonces el emperador debía tragarse como fuera el insulto a España que representaba el trato dado a su tía. La muerte de Catalina, seguida por los rumores de que "la concubina" podía ser a su vez reemplazada, creaban una atmósfera en general favorable a un acuerdo. Si bien las demandas públicas del emperador en el sentido de que el rey Enrique reconociera una vez más la autoridad de Roma eran poco realistas, puesto que el rey Enrique seguía recibiendo los abundantes beneficios de la ex Iglesia católica en Inglaterra. 


Thomas Cromwell

Chapuys le aseguro a Cromwell que "el mundo nunca reconocería a Ana como esposa verdadera de Enrique pero que tal vez aceptaría a otra dama". El mismo Cromwell estaba consciente de que mientras Ana portara la corona de Inglaterra, la alianza con el emperador sería inestable. 



Caída inminente                                                     La reina Ana era impotente. Sólo cabe sentir simpatía por la desesperada mujer. Después de todo, ¿qué crimen había cometido? (aparte de no alumbrar a un hijo varón). De modo que observaba cómo se deslizaba su destino alejándose de ella en medio de los espléndidos rituales de la corte: rituales que ella sabía muy bien cómo interpretar. En marzo se había informado de su "intensa ira" por el asunto amoroso del rey. 



Escena de The Tudors

El 23 de abril, una ceremonia constituyo el primer signo exterior de la revolución interna que se estaba produciendo. Sir Nicholas Carew fue nombrado candidato para la Orden de la Jarretera en lugar del hermano de la reina, George, vizconde de Rochford, que en general se esperaba que recibiera ese honor. Tales nombramientos eran valorados como una indicación pública del favor real. Todo el mundo sabía que Carew estaba "asesorando" a Jane Seymour. En privado, el 24 de abril, instigado por Cromwell, el rey Enrique firmó un documento crucial en el que nombraba al lord canciller Audley, a algunos jueces y a varios nobles, entre otros el tío de la reina, Norfolk, y el padre, para que investigaran ciertas actividades sin especificar que podían implicar traición. 



Intentos de reconciliación 


El rey Enrique y el embajador Chapuys en The Tudors

Ahora recurrió a métodos más suaves. Chapuys había declinado ir a la corte cuando la reina se encontraba allí y saludarla con el beso formal que correspondía a un embajador. Pero cuando, el mismo día en que los Seymour se instalaron en Greenwich, asistió a misa en la corte, la reina lo trató con mucha cortesía: "Porque cuando yo estaba detrás de la puerta por la cual entró ella, se dio la vuelta, sólo para hacerme una reverencia". Pero Chapuys, un sofisticado cortesano que entendía aquel lenguaje, respondió con la mayor frialdad. 


María Tudor respondiendo a Ana Bolena, escena de The Tudors

Aún más patéticos —en el sentido de que estaban condenados al fracaso— fueron los intentos de último minuto de la reina por establecer una relación más amistosa con su hijastra María, de los que informo Chapuys. Comprensiblemente, lady María no estaba dispuesta a ceder entonces y reconocer, como ella misma expresó, "a ninguna otra reina" salvo su difunta madre. 



Mark Smeaton es arrestado



En consecuencia, Mark Smeaton, el músico y "diestro bailarín" de la cámara del rey, fue alejado de la corte en Greenwich y arrestado el domingo 30 de abril. Posiblemente fuese torturado. No era noble para merecer un trato considerado, sino un joven de origen humilde (tal vez flamenco, su apellido pudo haber sido originalmente Smet o Smedt). Smeaton no contaba con otro sustento salvo su talento musical —las cuentas reales muestran pagos por sus camisas, medias y zapatos, y "gorras" desde 1529—; eso, y el hecho de que por consenso general era "un hombre muy apuesto". Si la historia de una cuerda anudada alrededor de su cabeza y apretada con un garrote es improbable, hubo otra historia "de que fue primero penosamente atormentado". Pero en todo caso, aquel joven asustado tenía pocas probabilidades contra el poder del Estado. Mark Smeaton hizo una confesión. 


Bibliografia                                                                                         Fraser, Antonia: Las Seis Esposas de Enrique VIII, Ediciones B, Barcelona, 2007.

lunes, 13 de junio de 2011

Greensleeves


Greensleeves es una canción del folklore ingles. Según la leyenda, fue compuesta por Enrique VIII para su futura reina consorte, Ana Bolena, la cual rechazaba sus intentos de seducción. Existen dudas acerca de si es Ana Bolena a quien se le dedico esta letra. Hay muchas versiones de la letra, que son como el lamento de un amante.


Alas, my love, you do me wrong
To cast me out discourteously,
For I have loved you for so long,
Delighting in your company.

        Greensleeves was all my joy
Greensleeves was my delight,
Greensleeves was my heart of gold,
And who but my lady greensleeves.
Your vows you've broken, like my heart,
Oh, why did you so enrapture me?
Now I remain in a world apart
But my heart remains in captivity.
(Estribillo)
I have been ready at your hand,
To grant whatever you would crave,
I have both wagered life and land,
Your love and good-will for to have.
(Estribillo)
If you intend thus to disdain,
It does the more enrapture me,
And even so, I still remain
A lover in captivity.
(Estribillo)
My men were clothed all in green,
And they did ever wait on thee;
All this was gallant to be seen,
And yet thou wouldst not love me.
(Estribillo)
Thou couldst desire no earthly thing,
but still thou hadst it readily.
Thy music still to play and sing;
And yet thou wouldst not love me.
(Estribillo)
Well, I will pray to God on high,
that thou my constancy mayst see,
And that yet once before I die,
Thou wilt vouchsafe to love me.
(Estribillo)
Ah, Greensleeves, now farewell, adieu,
To God I pray to prosper thee,
For I am still thy lover true,
Come once again and love me.















Cartas de amor entre Enrique VIII y Ana Bolena


Enrique VIII


Mi señora y mi amiga:


Mi corazón y yo nos rendimos en vuestras manos y suplicamos que nos encomienden a vuestra gentileza, y que a causa de la ausencia vuestro afecto no disminuya hacia nosotros, porque eso aumentaría nuestro dolor, lo que sería una gran pena, puesto que la ausencia ya da el suficiente, mucho más del que nunca pensé que se podría sentir. Esto trae a mi mente un hecho de la astronomía, el de que cuanto más lejos se encuentran los polos del Sol, no obstante, más abrasador es el calor. Lo mismo ocurre con nuestro amor: la ausencia ha puesto distancia entre nosotros; sin embargo, el fervor aumenta, al menos por mi parte. Espero lo mismo de vos, asegurándoos que en mi caso la angustia de la ausencia es tan grande que sería intolerable si no fuera por la firme esperanza que tengo en vuestro afecto imperecedero por mí. Para recordároslo y porque no puedo estar en persona en vuestra presencia, os envío la cosa que se aproxima lo máximo posible, es decir, mi retrato, y el objeto, que ya conocéis, dispuesto en un brazalete, deseando estar en su lugar cuando os plazca. De la mano de vuestro sirviente y amigo,

E. R.


Ana Bolena


Señor
Corresponde solamente a la augusta mente de un gran rey, a quien la naturaleza ha dado un corazón lleno de generosidad hacia mi sexo, compensar con favores tan extraordinarios una conversación ingenua y corta con una muchacha. Inagotable como es el tesoro de generosidad de su majestad, le ruego considerar que pueda no ser suficiente para su generosidad; porque, si usted recompensa tan leve conversación por regalos tan grandes, ¿qué podrá usted hacer por los que están listos consagrar su obediencia entera a sus deseos? Cuán grandes pueden ser los obsequios que he recibido, y la alegría que siento por ser amada por un rey a quien adoro, y a quien con placer sacrificaría mi corazón. Si la fortuna lo ha hecho digno de ofrecerlo, estaré infinitamente agradecida. El mandato de dama de honor de la reina me induce a pensar que su majestad tiene cierta estima por mí, y puesto que mi ocupación me da medios de verle frecuentemente, podré asegurarle por mis propios labios (lo cual haré en la primera oportunidad) que soy la más atenta y obediente sierva de su majestad, sin ninguna reserva



Ana Bolena


viernes, 10 de junio de 2011

Algunas interpretaciones de Ana Bolena



Genevieve Bujold interpreta a Ana Bolena en " Ana de los Mil Dias". No es la típica arpía que siempre nos presentan. Es dulce y enamoradiza, pero una mujer de carácter. La relación que tiene con el rey pasa del odio al amor, y posteriormente, del amor al odio. En un principio, Ana se convierte en la obsesión de Enrique VIII, el cual no acepta a ninguna otra mujer que no sea ella. Continua enamorado de ella, pese a su rechazo. Sin embargo, después de seis años de esfuerzo por conseguir la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragon, Ana reconoce amar al rey. Como madre, es cariñosa y esta orgullosa de su hija, pese a que es mujer. 



Natalie Portman interpreta a Ana Bolena en la pelicula "The Other Boleyn Girl". Este personaje, en mi opinión,  es el menos apegado a la verdadera Ana. Mientras el verdadero Enrique VIII tenia agobiada a Ana con atenciones y cartas amorosas, en esta película, parece que el rey ha sido obligado a casarse con Ana. No reflejan casi ninguna cualidad, solamente resaltan sus defectos. No vemos a la joven inteligente, interesada en el arte, influenciada por la celebre Margarita de Angulema. También, después de abortar, se le ocurre la idea de que si no puede tener un hijo del rey, tendrá que ser de otro hombre, así que se lo propone a su propio hermano. Algunos historiadores han sugerido que Henry Percy pudo haber sido el verdadero amor de Ana Bolena, pero en esta cinta cinematográfica se da a entender que se casó más bien por despecho (aunque no hay prueba de que se hayan casado o siquiera comprometido). 


Natalie Dormer interpreta a Ana Bolena en la serie de showtime "The Tudors". Esta interpretación es una de mis favoritas. Aunque algunos aspectos han sido exagerados, posee la esencia de una mujer como Ana. Aunque hay un detalle que no debieron olvidar, y es que ella era muy adepta del tocado francés (en forma de media luna) mientras que en la serie sólo lo utiliza una vez. Como madre es muy cariñosa. Ana Bolena es una joven dulce y carismática pero algo rencorosa y de carácter fuerte y vivaz. En un principio, su principal objetivo al seducir al rey es su beneficio personal y el de su familia, sin embargo, conforme pasa el tiempo, termina enamorándose de quien en el futuro ordenaría su ejecución.  


Dorothy Tutin en la mini serie "Las seis esposas de Enrique VIII". También interpreta a una persona risueña, vivaz y un poco burlesca. Sin embargo, aquí reflejan bien el hecho de que un detonante en la caída de Ana Bolena fue su carácter; Enrique ya era viejo y anhelaba una esposa dócil, no le gustaba discutir con su reina como sucedía con Ana.  En uno de los capítulos, Enrique manifiesta que la vejez comienza a pesarle, aunque Ana parece rebozar de animo. 


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