viernes, 16 de septiembre de 2011

Las enfermedades de Enrique VIII



Enrique tuvo muchos problemas de salud. Describen fuentes bibliográficas consultadas que la vida de este hombre sufrió un deterioro físico y mental que lo transformo en un tirano, hasta el punto de ordenar la ejecución de dos de sus esposas. 

En un artículo para la revista Muy interesante, la periodista española Elena Sanz, se refiere a los estudios realizados por la bioarqueóloga Catrina Banks y la antropóloga Kyra Kramer. Estas investigadoras llegaron a la conclusión de que la mala salud física y mental, así como los problemas de fertilidad que aquejaban al monarca, podrían explicarse a partir de la posibilidad de que fuese portador del antígeno Kell. Se trata de una proteína de los glóbulos rojos que solo aparece en alrededor de una de cada 500 personas.



Ana Bolena, segunda esposa de Enrique. Solo logro darle una hija sana y posteriormente aborto a dos fetos varones. 


Catalina de Aragon, primer esposa de Enrique.  Tuvo seis embarazos,  todos terminaron en aborto o muerte prematura, solo una niña sobrevivió a la etapa adulta. 


Además, las autoras también sospechan que Enrique VIII sufría síndrome de McLeod, un desorden genético ligado a mutaciones del gen de Kell. Este síndrome de McLeod suele manifestarse, entre los 30-40 años, con síntomas neurológicos, como convulsiones, alteraciones en el comportamiento y demencia. También se piensa que tal enfermedad podría estar detrás de las úlceras que sufría el monarca en las piernas. Y es probable que, además, padeciera una grave anemia.


En sus últimos años de vida, engordó notablemente y su cintura llegó a medir 137 centímetros.
La otra hipótesis, de que sufría de sífilis, fue difundida por primera vez unos cien años después de su muerte, ocurrida el 28 de enero de 1547.




Sifilis
No hay ninguna seguridad de que Enrique VIII de Inglaterra tuviera sifilis. Muchos escritores de la época lo negaron, aunque todo el mundo coincidía en que, además de las importantes heridas sufridas en los torneos, padecía varias enfermedades: gota, várices, osteomielitis del fémur y escorbuto, sin hacer especial mención a su obesidad; todas ellas han sido sugeridas como probables causantes del cambio de carácter que evidenció alrededor de los cuarenta años.

Enrique intervino en los deportes mas violentos de su época  comía y bebía en exceso, y fue monstruosamente obeso. La gota y el escorbuto, desórdenes asociados a la dieta, eran comunes para el estilo de vida que llevaba.


Enfermo de sífilis. Atribuido a Durero
 Enrique nació dos años antes de que la sífilis apareciera en Europa, por lo que no es necesario indagar por sus antepasados, sino por sus descendientes. La primera de sus esposas, Catalina de Aragon, tuvo tres hijos que murieron prematuros, dos abortos y tan solo un parto exitoso, Maria Tudor, la única que llego a la edad adulta. Su segunda esposa, Ana Bolena, tuvo un primer parto sin dificultades (Elizabeth Tudor), pero tuvo dos embarazos mas que terminaron en abortos. Jane Seymour tuvo tan solo un embarazo, y a la primera pudo darle el tan ansiado hijo varón a Enrique, Eduardo, aunque le haya costado la vida. Su cuarto matrimonio con Ana de Cleves jamas fue consumado. No hay antecedente de embarazos de Catalina Howard y tampoco es probable que Catalina Parr haya concebido, ya que para entonces Enrique solo quería una compañera para sus últimos años. 

Enrique tuvo al menos cuatro hijos. Maria Tudor, su primogénita  murió a los 42 años, era corta de vista, y hablaba en voz alta (una característica de los sordos) y su nariz era ancha. Isabel Tudor murió a los 69 años, también era corta de vista y se cree que pudo haber tenido dificultades para dar a luz. Henry Fitzroy, el único hijo varón ilegitimo reconocido de Enrique, murió a los 17 años por una infeccion pulmonar, que pudo ser tuberculosis. El único hijo varón legitimo, Eduardo Tudor, murió a los 15 años, su muerte es un misterio, pero nunca fue un niño sano pero tenia unas erupciones en la piel que pudieron ser de tuberculosis sifilitica congenita. Otra evidencia que existe, es que en sus dos últimos matrimonios, Enrique se volvió estéril o impotente. 

En su juventud, Enrique fue descrito como un jovenzuelo elegante, piernas y pantorrillas finas, tez blanca, cabello rojizo y una cara redonda que le sentaria a una bella mujer, segun el veneciano Pasquiligo. Era de magnifica presencia, encanto e inteligencia, ademas de ser apuesto y atletico. 

Aqui les dejo un documental llamado "Enrique VIII por dentro" para que no tenga que explicar aqui todo lo que en el documental dice. 











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martes, 30 de agosto de 2011

Catalina de Aragon "la esposa humilde y leal" (Parte 1)



"Humilde y leal"

Primeros años
La historia comienza en España. El 16 de diciembre de 1485, unos meses después de la histórica batalla de Bosworth Field, en la que Enrique VII se aseguró el trono de Inglaterra, nacía una princesa, Catalina. Era hija, no de uno, sino de dos monarcas reinantes, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los Reyes Católicos, título que les otorgó el Papa. Hubo quien se atrevió a manifestar decepción por el nacimiento de otra infanta, pues los Reyes Católicos sólo tenían un varon. Pero los Reyes Católicos sabían la importancia de tener infantas para enviar a otros reinos, aunque en el fondo Isabel y Fernando temían que su hijo muriera y se produjera la ruptura de la línea hereditaria dinástica. Fernando tenía más razones para estar preocupado, pues las mujeres no podían ocupar el trono aragonés.

El nacimiento de Catalina fue un acontecimiento feliz, aunque poco destacado.bA fin de cuentas era el quinto descendiente y por añadidura niña. Las celebraciones coincidieron con las festividades navideñas. Ese jueves, día del parto, el rey Fernando ordenó hacer justas y fiestas en las calles de Alcalá como muestra de felicidad por el nuevo nacimiento. La pequeña infanta fue bautizada en el templo de la Magistral de esta ciudad por el cardenal Pedro González de Mendoza. Catalina fue llevada a bautizar envuelta en una magnífica mantilla de brocado blanco forrada de terciopelo verde que costó 52.640 maravedís.

Los Reyes Católicos


Catalina, la hija menor de Isabel y Fernando, pasó los primeros quince años de su vida (la mitad del promedio de vida de una mujer de aquella época y, según resultó, casi un tercio de la suya propia) bajo la tutela de su notable madre. La singular posición de Isabel como reina que ejercía su mandato armonizaba con esa combinación de carácter pío y éxito militar que la habían convertido en la maravilla de Europa durante la última década del siglo XV. Cuando nació Catalina, la guerra civil que había debido afrontar Isabel al acceder al trono era ya cosa del pasado. De niña Catalina tuvo la imagen no sólo de un rey y una reina que cumplían sus deberes, sino también la de una familia real floreciente. 


Catalina de Aragón


El nombre elegido para ella fue significativo. La llamaron Catalina, por una princesa inglesa, Catalina de Lancaster, abuela de Isabel. A la sangre real española y portuguesa que fluía por las venas de los hijos de Isabel se sumaba una fuerte dosis de sangre Plantagenet. La propia Isabel era descendiente por partida doble de Juan de Gante, tanto del primer matrimonio de éste con su prima Blanca de Lancaster como del segundo con Constanza de Castilla.

Los primeros años de la infancia de Catalina fueron de aventura y a veces arduos, como lo había sido el embarazo de su madre. La corte de Isabel seguía siendo poco más que un campamento. Hubo alarmas, como un incendio en la plaza fuerte, accidental o resultado de una pequeña incursión. Y Catalina estuvo presente durante una incursión mora conocida como "la escaramuza de la reina". En aquella ocasión, las damas de la corte, jóvenes y ancianas, se arrodillaron a implorar protección. No obstante, a pesar de los contratiempos, el avance de la Reconquista era inexorable. Catalina creció con el trasfondo del éxito militar. 


Educación
Isabel había llegado por accidente al trono, debido a la muerte de su hermanastro sin un heredero legítimo. Se había preparado en un apartado convento sin la preparación necesaria para un estadista, mujer u hombre, en el escenario europeo. En particular, no sabía latín, y como ése seguía siendo el idioma de la diplomacia internacional, se había visto obligada a aprenderlo de adulta. De ahí en adelante, el interés de la reina Isabel en el conocimiento y su auspicio del saber llevaron a un renacimiento general de los estudios clásicos en España y a la importación de estudiosos extranjeros, como el italiano Pedro Mártir de Anglería. Las mujeres no estuvieron excluidas de ese renacimiento. En lo que concernía a sus hijas, la reina Isabel había decidido que tuvieran todas las ventajas que a ella le habían sido negadas. 

Pedro Mártir de Anglería


En consecuencia, Catalina estudió no sólo el misal y la Biblia, sino también a los clásicos como Prudencio y Juvenal, a san Ambrosio, san Agustín, san Gregorio, san Jerónimo, a Séneca y a los historiadores latinos. Terminó hablando latín clásico con gran fluidez. Luego se pensó que le convenía tener conocimientos de derecho civil y canónico, así como de heráldica y genealogía.

Aparte de los esfuerzos intelectuales, también se cuidaron las dotes musicales, para el baile y el dibujo de Catalina, las tradicionales esferas femeninas en el Renacimiento. Pero la reina Isabel también inculcó a sus hijas otra tradición femenina más universal: el dominio de las destrezas domésticas, algo mucho más notable tal vez, ya que las que las practicaban se casarían con reyes y archiduques, no con comerciantes y agricultores. Se decía que la reina insistía en confeccionar todas las camisas del rey Fernando. Sin duda, sus hijas aprendieron a hilar, tejer y hornear pan: Catalina consideraba un deber y un derecho bordar las camisas de su esposo. Es realmente notable que la fidelidad conyugal haya sido otra característica común de las princesas europeas descendientes de Isabel la católica. No poseían la sangre caliente de las Tudor, quienes en varias ocasiones permitieron que el corazón o los apetitos físicos se impusieran al cerebro.

En cuanto a Fernando, su inteligencia y su habilidad para sobrevivir probablemente fueran sus mayores legados a Catalina. Había antecedentes de desequilibrio mental en la familia de Isabel. Esa tendencia se manifestaría trágicamente en una de las hermanas de Catalina, pero ella mantuvo en general los impulsos histéricos bajo estricto control; en el curso de todas sus tribulaciones conservó la sólida cordura de Fernando. Catalina admiraba mucho a su padre: la constante hostilidad de Fernando hacia Francia, por ejemplo, era una de las actitudes paternas que formaron su carácter.

Negociaciones matrimoniales
Era de esperar que las alianzas matrimoniales planeadas por el rey Fernando para sus hijos reflejaran su interés por neutralizar o, mejor aún, rodear Francia. Las piezas fundamentales en esta partida de ajedrez dinástico, con todo Europa como tablero, eran Borgoña y Austria. En 1477 sus casas se habían unido por el matrimonio de María de Borgoña con Maximiliano de Austria. El conveniente nacimiento de un hijo y una hija de esa pareja de Habsburgo, de una edad que podía conciliarse con la de una princesa y un príncipe de España, puso al alcance de Fernando una jugada brillante. En agosto de 1496, tres años después de que Maximiliano fuera nombrado emperador, la hermana de Catalina, Juana, partió hacia la corte borgoñona para casarse con el archiduque Felipe de Austria; en abril del año siguiente, su hermano Juan se casó con la archiduquesa Margarita, que había sido llevada a España. 


 Juana y Juan de Aragón, quienes casaron con Felipe y Margarita de Habsburgo

El primer matrimonio arreglado por el rey Fernando —el de su hija mayor Isabel con Alfonso de Portugal— reflejaba otra preocupación permanente. Tal como Escocia para Inglaterra, así era Portugal para España: un vecino cuya proximidad geográfica lo convertía permanentemente en un aliado potencial o en un enemigo potencial.


Isabel y María de Aragón, quienes casan con miembros de la casa real de Portugal

Luego estaba Inglaterra. A primera vista, Inglaterra era una potencia menor en comparación con el poderoso trío formado por España, Francia y el que llegó a ser el Imperio de los Habsburgo. No obstante, Inglaterra gozaba de ciertas ventajas naturales en todo juego diplomático o militar. Los mercantes españoles que deseaban llegar a Holanda, los mercantes borgoñones que se dirigían a España, necesitaban la protección de los puertos ingleses si Francia estaba cerrada para ellos. 

El verdadero problema de un matrimonio real inglés, desde el punto de vista de Fernando, era la naturaleza inestable de la nueva dinastía. En agosto de 1485, Enrique de Lancaster se había establecido en el trono inglés como Enrique VII, el primer monarca Tudor. Fue, en último término, un ascenso asegurado a punta de espada, que él esgrimió en Bosworth Fiel. Porque sin duda había otros individuos con más derecho dinástico, no sólo la muchacha con la que se casó, Isabel, hija de Eduardo IV, sino otros representantes de la casa de York.

Enrique VII

Las primeras tentativas para que se celebrara el matrimonio del hijo de Enrique, Arturo, príncipe de Gales, con la hija de Fernando, Catalina, probablemente comenzaron en 1487, cuando Arturo tenía menos de un año y Catalina aún no había cumplido dos. En apariencia, hubo un firme progreso. En abril de 1488 se le encomendó al doctor Rodrigo Gonzáles de Puebla que redactara un tratado de matrimonio con los comisionados del rey inglés. 

Hubo también mucho regocijo cortesano, en particular por parte inglesa. En julio, por ejemplo, Enrique VII felicitaba exageradamente a Fernando e Isabel por su último éxito contra los moros. Desde Londres, De Puebla escribió que el rey inglés estalló en un espontáneo Te Deum laudamus cuando se tocó el tema del matrimonio y de la alianza. La reacción española fue un tanto más fría. No entraba en los planes políticos de Fernando, casar a una de sus bien instruidas embajadoras con un miembro de "una familia que cualquier día podía ser expulsada de Inglaterra", según expresó él mismo con ironía. No obstante, para Enrique VII el matrimonio era lo suficientemente valioso como para tragarse uno o dos insultos corteses. El posterior Tratado de Medina del Campo, en marzo de 1489, fue su primer avance importante en términos de una alianza europea. Era esencial para Enrique que los pretendientes de la casa de York ya no obtuvieran refugio en suelo español, y tanto a Fernando como a Enrique los aliviaba estar unidos contra los franceses.

Catalina de Aragón tenía poco más de tres años en la época de Medina del Campo. Cuando estudiaba la historia de sus antepasados ingleses no aprendía oscuras leyendas sino elementos con los que forjarse una idea acerca de cuál podía ser su propio futuro como princesa de Gales. Las negociaciones para el compromiso de la joven pareja no se iniciaron hasta finales de 1496, poco antes de que Catalina cumpliera once años.


Arturo Tudor


En enero de 1497, la joven infanta encomendó al doctor De Puebla que la representara en su compromiso. En consecuencia, el siguiente mes de agosto, Arturo y Catalina se comprometieron formalmente en Woodstock y De Puebla actuó en representación de Catalina. Pero a partir de ese momento a Catalina se la llamó oficialmente princesa de Gales. 


Princesa de Gales
Una de las cuestiones molestas que planteaban los tratados matrimoniales entre jóvenes príncipes era cuándo y en qué etapa del desarrollo debía la princesa prometida partir hacia el país de su futuro esposo. Eso, a su vez, se relacionaba con el tema de la entrega de su dote, algo siempre fastidioso, en especial para padres como Fernando de Aragón y Enrique VII.


Una serie de instrucciones sobre la vida en la corte inglesa fueron despachadas a la "princesa de Gales" por su futura suegra y la mujer que era la reina madre en todo menos en el nombre, Margarita de Beaufort. Catalina debía tratar de aprender francés hablándolo con su cuñada, la archiduquesa Margarita, para poder conversar en ese idioma cuando fuera a Inglaterra.

La petición siguiente era que Catalina se acostumbrara a beber vino. "El agua de Inglaterra —escribió con tristeza Isabel de York— no es potable y, aunque lo fuera, el clima no permitiría beberla".
El domingo de Pentecostés —19 de mayo— de 1499, se celebró la primera de las ceremonias nupciales que unirían a Arturo con Catalina, a las nueve de la mañana después de misa, en el Bewdley Palace de Worcestershire. De Puebla, obedeciendo las pautas de la época, representaba el papel de la novia; no sólo tomó la mano derecha del príncipe en la propia y estuvo sentado a la derecha del rey en el banquete que siguió, sino que también metió una pierna de manera simbólica en la cama matrimonial real, como establecía la ley. 
Finalmente se convino, en el curso del año 1500, que Catalina debía iniciar su viaje hacia Inglaterra poco después de su decimosexto cumpleaños. Pero la familia real de España, durante ese último año de la crucial adolescencia de Catalina, era muy diferente de la confiada unidad en que ella había sido criada. Fernando e Isabel habían sido golpeados por una serie de terribles tragedias personales, desastres familiares que destruyeron ademas la política europea de Fernando. La primera fue la peor. En octubre de 1497, el adorado hermano de Catalina, el infante Juan, murió tras una breve enfermedad. "Aspi decayó la esperanza de toda España", escribió Pedro Mártir. 


Hubo otros contratiempos: un nuevo levantamiento moro amenazó la despedida de Fernando de su hija menor. Una de las últimas paradas de Catalina, antes de embarcarse en La Coruña el 17 de agosto, fue en Santiago de Compostela, donde pasó la noche orando en el templo consagrado a san Jacobo. Pero sus oraciones no sirvieron para ahorrarle otro desastre una vez a bordo de la nave. Una feroz tormenta en la bahía de Vizcaya la llevó de regreso a las costas españolas. No fue hasta fines de septiembre que Catalina pudo volver a embarcar hacia una Inglaterra cada vez más impaciente por su llegada. 

Después no faltarían cronistas que afirmaran que el problemático futuro de Catalina había sido presagiado por esos vientos inoportunos. Se dice que la propia Catalina comentó, a la vista del resultado de su primer matrimonio, que "esa tempestad auguraba alguna calamidad". Pero como las tormentas en la bahía de Vizcaya no constituían ninguna rareza, probablemente Catalina sufriera más por "la fatiga causada por un mar furioso", como lo expresó Enrique VII, que por el peso de los presagios. 
El segundo viaje no fue demasiado tranquilo pero al menos se completó. El 2 de octubre de 1501 llegó a Plymouth Sound la pequeña flota enviada a escoltar a la princesa de Gales a Inglaterra.


"La princesa no habría sido recibida con mayor alegría si hubiera sido la salvadora del mundo", escribió un miembro del séquito español de Catalina. En cuanto pisó tierra firme, a pesar de su indisposición y sin tiempo para cambiarse de ropa, Catalina pidió que la llevaran a una iglesia para dar gracias por haber llegado sana y salva. Después de tantas demoras y frustraciones, la excitación del rey Enrique era comparable a la de los súbditos que animaban el corazón de Catalina en el trayecto con sus leales aclamaciones (aunque no entendía las palabras, podía apreciar la intención).


Apariencia
¿Que aspecto tenía en realidad la princesa de Gales? El rey Enrique necesitaba ver con sus propios ojos a la esposa de su hijo, asegurarse de que fuera saludable, núbil y preferiblemente también bonita. El rey, que había solicitado especialmente que las damas españolas de Catalina fueran beldades, no actuaba por mera codicia de los ojos. La relación entre un buen aspecto y un buen carácter, como aquélla entre una apariencia saludable y fertilidad, era algo en lo que en mayor medida todos creían por entonces.

Catalina de Aragón


Pero en Dogmersfield, las exclamaciones de éxtasis mutuo cesaron de manera repentina, porque se le dijo secamente al rey que ni se le ocurriera examinar personalmente a Catalina. Como esposa castellana de noble cuna, Catalina se mantendría cubierta por un velo tanto para el esposo como para el suegro hasta que se hubiera pronunciado la solemne bendición de la ceremonia final.

Hubo una momentánea desavenencia entre el monarca inglés y una formidable matriarca española llamada doña Elvira Manuel, a quien la reina Isabel había encargado el cuidado de Catalina. El rey Enrique señaló que, dado que Catalina era su nuera, era en realidad una súbdita inglesa, de modo que las antiguas costumbres castellanas carecían de importancia. Al final la disputa se resolvió en favor del futuro inglés de Catalina en oposición a su pasado castellano. El velo se levantó. Catalina hizo una profunda reverencia en un gesto de simbólica obediencia al rey inglés.



No había habido ninguna treta, ningún disimulo. Con una mezcla de alivio y deleite, el rey pudo decir de Catalina: "Mucho admiré su belleza, así como sus modales agradables y dignos". El príncipe de Gales, obedientemente, siguió el ejemplo. En su vida había sentido tanta alegría, les escribió a sus padres políticos unas semanas más tarde, como cuando contempló "el dulce rostro de su esposa"

Aun si se tiene en cuenta la exageración diplomática, no cabe duda de que Catalina, en vísperas de su decimosexto cumpleaños, poseía una belleza juvenil y fresca que encantaba a los observadores, no solo a los miembros de la familia de la que iba a formar parte. Sus mejillas rosadas y su piel blanca eran muy admiradas en una época en que el maquillaje era torpe, descarado y estaba mal visto. Se pensaba que una tez como la de Catalina indicaba un temperamento más sereno y alegre que la cetrina. Además, el cabello de Catalina era rubio y abundante, con reflejos rojizos, y sus rasgos bonitos y regulares en un grato rostro ovalado. 

Tomás Moro, ocho años mayor que Catalina, fue uno de los que se burlaron de los escoltas españoles de la joven como "ridículos...pigmeos etíopes, como diablos salidos del demonio" en verdadero estilo xenófobo inglés. Pero de Catalina escribió: "Nada falta en ella que debiera tener la muchacha más bella". Era elegante y delicada, con los movimientos gráciles de una bailarina.


Escena de mini serie "Las seis esposas de Enrique VIII"


Si su tez era su principal belleza, la principal desventaja de Catalina era su escasa estatura. Toda la gracia de su porte, inculcada durante muchos años en la corte castellana, no lograba disimular que era sumamente baja, diminuta. Además era gordita, pero una grata redondez en la juventud era considerada deseable en aquella época porque indicaba futura fertilidad. En contraste, la voz de Catalina era sorprendentemente grave y profunda para ser mujer, y eso sin duda contribuía a la impresión de dignidad que daba a cuantos la conocían y compensaba la falta de centímetros.



Bibliografia                                                                                         Fraser, Antonia: Las Seis Esposas de Enrique VIII, Ediciones B, Barcelona, 2007.

Tremlett, Giles. Catalina de Aragón, Reina de Inglaterra. Editorial Crítica , S.L. 2012 


Ulargui, Luis. Catalina de Aragón. 2004 Random House Mondadori S.A

Mitos acerca de Ana Bolena

¿Ana Bolena tenia seis dedos?
Se decía que Ana utilizaba mangas largas para esconder su mano. En aquel entonces cualquier deformidad era considerada obra del demonio, por lo que es improbable.



De haber tenido esa malformación, no habría estado en cortes como de la de Francia y Países Bajos sin levantar sospechas de brujería. De haber sido verdad este mito Ana hubiese tenido Polidactilia (trastorno genético donde un humano o animal nace con mas dedos en la mano o pie).

¿Tres pechos?
Los vestidos de la era Tudor eran escotados y hubiera sido demasiado notable.

¿Ana era pelirroja?

Ha surgido la posibilidad de que Ana Bolena fuese pelirroja. Algunos han argumentado que si Isabel era pelirroja, el color debía ser atribuido a su madre. Sin embargo, hay que recordar que el cabello rojizo era un rasgo característico de los Tudor. Tenemos como ejemplo a la duquesa de Suffolk, María Tudor.




Este es el retrato que se atribuye a Ana Bolena, notaran el cabello claro de la dama. No creo que esta mujer sea Ana Bolena, incluso se ha sugerido que podría ser una de las damas de la familia Wyatt.  Y si todas las descripciones contemporáneas han coincidido en que Ana era morena, ¿porque de repente surge la idea de que Ana era pelirroja? ¿O acaso todos los cortesanos y los embajadores se pusieron de acuerdo para decir que Ana era morena? No lo creo. 

¿Ana realmente fue una "gran ramera"?
Ana ha sido llamada "la gran ramera", "la puta del rey", "la concubina" y "un escándalo para la cristianidad" según Catalina de Aragon. Si lo vemos desde el punto de vista de los partidarios de Catalina seria normal que vieran en Ana a una ramera que utilizo sus encantos para llevar al rey a hacer atrocidades. Y si lo viéramos desde el punto de vista de la princesa Maria, es normal que sintiera antipatía por la mujer que suplantaba a su madre. 



Pero Ana jamas demostró inmoralidad ni entrego su virginidad a Enrique hasta casarse. Ella llegó a Inglaterra con una reputación intachable. Ademas Ana fue religiosa y se dice que repartía limosnas y cosía camisas a los pobres. Es probable que Ana fuera etiquetada de ramera debido a que paso una parte de su vida en la corte de Francia, conocida por su ligera moral. 

¿Dio a luz un feto deforme?
Se creía que las brujas eran lujuriosas, que hacían hechizos para atraer a los hombres y daban a luz niños deformes. Con respecto al hijo deforme que dio a luz, cada vez es mas probable que no haya sido un feto deforme. El embajador Chapuys odiaba a Ana y la noticia de un feto deforme y muerto era importante y el embajador se lo habría avisado a su señor. Chapuys solo dijo que Ana había dado a luz a un feto muerto de 3 meses.

¿Una traidora que planeo matar a su esposo?
Una de las acusaciones de Ana Bolena fue de haberle sido infiel con varios caballeros de la corte, incluido su hermano. Pero aun peor era la acusación de que supuestamente Ana planeaba matar a Enrique VIII, y como su hija seria menor de edad, actuaría como regente de Inglaterra y se casaría con uno de sus amantes. Era algo terrible, si en realidad hubiese sido cierto.

¿Porque mataría al único que le había dado tanto poder? Aunque Catalina hubiese sido repudiada por su esposo, era una princesa española y tía de un poderoso emperador, no estaba completamente sola. Ana estaba a merced de Enrique. Tampoco es probable que haya tenido un romance adultero, conocía los peligros de la corte y no se habría arriesgado a cometer una imprudencia de tal tamaño. 


¿Ana se alegro por la muerte de Catalina de Aragon? 
Al parecer es cierto que Ana se regocijo ante la noticia de la muerte de Catalina. Ahora sería verdaderamente la reina de Inglaterra, y tenía en su vientre al heredero de Enrique VIII. 
El 7 de enero de 1536 moría una de las reinas más queridas entre el pueblo ingles. La muerte de Catalina supondría el ocaso de la antes poderosa Ana Bolena, ya que a partir de ese momento se vio envuelta en intrigas y conspiraciones que la conducirían a un cruel destino. 




Hay un error con respecto a la serie Los Tudor. Como verán en la foto, Ana va totalmente ataviada de amarillo. Pero Enrique viste de negro. En realidad, ambos iban vestido de amarillo de pies a cabeza, con la única excepción de la pluma blanca del sombrero de Enrique. Hubo un tiempo en que se dijo que el amarillo era el color del luto en España, pero dicha afirmación ha sido desmentida por algunos historiadores. Era entre los budistas chinos donde el amarillo era el color del luto, pero no en España. 

Así que con esto, Ana demostraba su alegría por la muerte de su rival. Aunque también es probable que luciera ese atuendo por su estado de preñez. El rey no consintió en que se suspendieran las fiestas organizadas aquel invierno. Sin embargo, en una biografía se cuenta que el rey lloro con la ultima carta de Catalina.  

¿Ana deseaba la muerte de María Tudor?


Si Ana celebro el fallecimiento de Catalina de Aragon, es muy probable que deseara que Catalina y su hija pasaran a "mejor mundo". En el momento de su ejecución, Ana dijo: "Si he sido conducida a este fin por la voluntad de Dios, creo que es solamente por haber maltratado a la princesa María, por haber pensado en matarla" pero no dice haber llevado a cabo esa idea, sabiendo que la culpa de inmediato recaería en ella, pero sin duda pensó que la muerte de María era una solución a sus preocupaciones. Así que lo más probable es que se le haya pasado por la cabeza esa horripilante idea, aunque jamas se hubiera atrevido a llevarla a cabo. 

¿La hija de Ana en realidad fue engendrada por Mark Smeaton? 


Cuando María Tudor era reina, menciono en repetidas ocasiones que su hermana Isabel era ilegitima, ya que pensaba que Isabel tenía el rostro de Smeaton. Por lo tanto, María creía en las acusaciones de adulterio contra Ana. Esta afirmación es descartable, primeramente porque Isabel tenía un gran parecido a Enrique VIII (del cual heredo el pelo rojizo), y a Ana Bolena (los ojos ámbar y su delicada estructura osea). 

¿Ana era hija de Enrique VIII?
Se mencionaba el rumor acerca de que la madre de Ana, lady Elizabeth Howard, mantuvo un romance con el rey Enrique VIII, y que la propia Ana era producto de esa relación. Elizabeth Howard fue descrita en su juventud como una mujer atractiva, pero no se menciona nada acerca de un amorío con el rey. Hay que tomar en cuenta que tras la caída de los Bolena, cualquiera habría buscado manchar (todavía más) el nombre de la madre de Isabel Tudor.

lunes, 29 de agosto de 2011

La Edad de Oro de Elizabeth I


Elizabeth I de Inglaterra


La habil capacidad politica de Elizabeth llevaron a Inglaterra a convertirse en una potencia mundial en economia y restaurar el orgullo nacional en el pais que antes se habia perdido. Elizabeth tuvo que lidiar con un pais dividido entre catolicos y protestantes, ademas de que su predecesora, Maria I, habia perdido Calais, quedándose sin posesiones continentales.


Maria, reina de Escocia
Pero el gran problema de Elizabeth era su prima, Maria Estuardo, reina de Escocia. Maria se había refugiado en Inglaterra, pero fue encarcelada en la torre de Londres porque los católicos la consideraban la verdadera reina. Tras 18 años de reclusión y encierro en diversos castillos y prisiones, se descubrió el complot de destronar a Elizabeth y hacer uso del trono. Maria fue enjuiciada y decapitada en la torre de Londres.



Este hecho provoco que Felipe II de España, que ademas de verse afectado por los ataques de los piratas de Elizabeth, le declarara la guerra a Inglaterra y hacer preparar la flota española llamada La Armada Invencible. La Armada Invencible contaba con el ejercito mas grande y mejor preparado, habia tenido exito contra los turcos y Francia, se habian apoderado de Portugal y habia peleado contra los Paises Bajos. La amenaza era demasiado obvia como para ignorarla. Nadie en Europa o en Inglaterra creia que los ingleses resistieran la abrumadora fuerza española. Entonces ¿Como es que los ingleses derrotaron a la Armada Invencible?


La Invencible fue derrotada por tres razones:
  1. La inutilidad del rey para dirigirla
  2. Los contratiempos climaticos
  3. La accion de los marinos ingleses (la piratería los habia convertido en unos excelentes marinos)
Tras la derrota de la armada, Inglaterra se impuso como potencia marítima. 

La corte de Elizabeth I
La reina era demasiado vanidosa, usaba ropa faustosa, ahalajas y sus cortesanos tenian que rendirle la mayor reverencia mediante una genuflexion. Cuando se mostraba en publico, la precedía un séquito que lucian todo el esplendor de sus insignias y desfilaban con la cabeza descubierta en señal de reverencia a la reina. Llevaba un atuendo con una magnifica capa, adornada con perlas y piedras preciosas. Aunque lo que dio verdadero esplendor a su reinado fue el florecimiento de la literatura y el teatro, con ilustres personalidades como William Sheakspeare, Ben Jonson, John Webster, John Ford y entre otros. 

En sus últimos años, la popularidad de Elizabeth disminuyo debido a sus grandes gastos y abusos del poder. Ademas había mandado a ejecutar a su ultimo favorito, Robert Devereux. Paso sus últimos años triste y solitaria y muriendo rodeada de sus cortesanos mas fieles. El reinado de Elizabeth debió haber sido tan esplendoroso como para darle su nombre a una etapa de la historia de Inglaterra: la época Isabelina. 

Características de su reinado:
  • Inicio el desarrollo industrial y economico.
  • Prospero el comercio nacional
  • Se inaguro la Bolsa real de Londres
  • Presto su apoyo a los piratas
  • Tuvo problemas con Maria Estuardo, la reina de Escocia, ya que los catolicos consideraban a Elizabeth una usurpadora y conspiraron para destronar a Elizabeth y coronar a Maria.
  • Derrotaron a la "Armada Invencible" (Felipe II)
  • Inglaterra se convirtio en potencia marina.
  •  Se hizo un pacto con Francia.

Amorios de Elizabeth Tudor



La reina Elizabeth I se volvió famosa debido a que se mantuvo virgen y nunca accedió a casarse. Aunque la virginidad de Elizabeth se ha puesto en duda, habiendo tenido varios favoritos. Su primer romance fue con Tomas Seymour, esposo de Catalina Parr y hermano de la reina Jane Seymour. 


Después de la muerte de Enrique VIII, Catalina se caso casi de inmediato con Tomas Seymour (hermano de Jane Seymour) y se llevo a Elizabeth consigo. Se cree que los primeros amoríos de Elizabeth fueron en su adolescencia, y fue con Tomas Seymour, un joven apuesto y hábil  pero ambicioso y sin escrúpulos  Tenia esperanza de casarse con Elizabeth, pero desvió sus atenciones para con Catalina Parr con la que se caso. Pero en cuanto enviudo de Catalina al morir esta en el parto volvió a dirigir sus atenciones a Elizabeth.


Tomas Seymour
Se decía que solía entrar al amanecer a la habitación de Elizabeth, la despertaba besándola  la acariciaba, le hacia cosquillas, fingía querer entrar a su lecho, la hacia levantarse medio desnuda, la perseguía por toda la alcoba, y le deba palmadas en el trasero.

Elizabeth tenia 13 años cuando murió su padre, aun cuando su relación con su padre no era muy estrecha. Ella y su media-hermana, Maria, eran tratadas como princesas, aun cuando no tenían derecho a usar el titulo de princesa. Seguían utilizando el titulo de lady.

En mayo de 1548, Elizabeth abandona Hatfield House. Elizabeth y Catalina intercambiaron cartas, pero no volverían a verse ya que Catalina había muerto en 4 de septiembre de 1548 por fiebre puerperal.

Tomas Dudley

El 22 de febrero de 1549 el consejo lo acusó oficialmente de treinta y tres cargos de alta traición. Su hermano intentó retrasar la firma del rey pero no lo consiguió. El 20 de marzo de ese mismo año Thomas Seymour fue ejecutado en la Torre de Londres.

En sus primeros años en el poder, Elizabeth comenzó un coqueteo con Lord Robert Dudley. Lord Robert era apuesto, hábil jugador, amante de las artes y vestido siempre a la ultima moda. Elizabeth negaba tener una relación con el cortesano, pero era bastante obvio, Elizabeth le había asignado unas cámaras cercanas a las suyas, se entristecía si se alejaba y le hacia unas escandalosas escenas de celos. Robert pretendía casarse con la reina, pero había un obstáculo  Amy Robsart, la esposa de Dudley. La esposa de Dudley muro cayéndose de unas escaleras, aunque se sabe la causa de su muerte sigue siendo misteriosa y se acuso a Lord Robert del asesinato de Amy.
Después Elizabeth comenzó a moderar su coqueteo con Dudley, e incluso casi perdió interés ya que llego a pedirle que desposara a Maria Estuardo. Como fue rechazado Elizabeth lo nombro conde de Leicester, como consuelo ante el rechazo de la reina escocesa.

Walter Raleigh
Walter Raleigh fue un pirata, escritor y político ingles a quien la reina ennobleció otorgándole el dictado de Sir. El era muy elogiado por la reina a la cual le dedicaba poesías en las que manifestaba que la amaba. Fue su favorito por varios años, hasta que cuando estaba proximo a los 40, la reina volcó su atención en el conde de Essex, de 20 años. Raleigh se había casado con una de las damas de la reina, lo cual disgusto a Elizabeth haciendo que pasara la noche en la Torre de Londres. Después fue desterrado de la corte. Pero aun asi Raleigh siguió demostrando su lealtad a Elizabeth fundando en una de las tierras americanas una colonia, llamada en su honor, Virginia.

Robert Deveraux
Robert Deveraux, conde de Essex, era un joven apuesto de 20 años, elegante y un buen bailarín y cazador. Pero este nuevo favorito no era nada sumiso en comparación con Dudley o Raleigh. Era orgulloso y arrogante. Después de haber perdido el favor de la reina, conspiro contra la reina y fue ejecutado por traición  Primero debía ser ahorcado, después castrado, destripado y descuartizado. Pero Elizabeth modero la pena conformándose con su decapitación.

Es difícil deducir si Elizabeth en realidad fue virgen. Aunque a lo que ella se refería con ser virgen era a no casarse lo cual sigue siendo un misterio. 



http://www.portalplanetasedna.com.ar
http://englishhistory.net/tudor/monarchs/eliz1.html

jueves, 11 de agosto de 2011

Coctel Bloody Mary

 El bloody mary es uno de los cocteles mas populares del mundo. A veces se usa para tratar la resaca. El bloody mary debe su nombre a la reina Maria I de Inglaterra apodada bajo el mismo nombre "Bloody Mary" debido a las persecuciones contra los protestantes y porque el color del zumo de tomate se parece mucho a la sangre. 


Ingredientes: 

-3 partes de vodka
-6 partes de zumo de tomate (podéis usar de botella o tetra brick)
-Una pizca de sal y pimienta negra picada al momento
-6 chorritos de salsa Worcestershire
-5 gotas de salsa Tabasco
-1 chorrito de jugo de limón o de lima

Agitar todos los ingredientes con hielo y filtrarlos sobre un vaso (bajo o highball). Adornar con una rodaja de limón, un tallo de apio y pimienta negra molida. Antes de iniciar su preparación, conviene escarchar el borde del vaso con sal gorda mojada en lima.


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